lunes, 25 de febrero de 2019

SOBRE EL NOMBRE DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA (5º de 10)


      De las divisiones a que hemos sometido el Discurso de Investidura, de nuestro académico, Javier Maldonado Rosso; hemos llegado, con este 5º capítulo, al ecuador de su publicación.. Y sigue proponiendo a la consideración de los lectores, sus razones, sus reflexiones y sus pruebas.
Al mismo tiempo, la Academia de Santa Cecilia con esta edición, posibilita a otros autores, a expresar sus opiniones y juicios..


    Veamos ahora cómo se denomina a nuestra ciudad en los documentos de los años fundacionales. En el libro del repartimiento, cuya copia se data en torno al año 1275, sólo aparece el topónimo “Santa María del Puerto”. En la carta-puebla se emplean la descripción definida “el puerto que llaman de santa maría“, la forma “el grand puerto de santa maría” y la expresión “este puerto de santa maría”. En seis cartas de privilegios económicos y concesiones administrativas y territoriales otorgadas por Alfonso X a la ciudad entre febrero de 1282 y marzo de 1284 se emplean: “del puerto de santa maría”, “en el puerto de santa maría”, “del grand puerto de santa maría” y la expresión “del puerto sobredicho”. Estas denominaciones ponen de manifiesto una cierta confusión. Aunque en la carta-puebla Alfonso X sentenciase “queremos que aquel lugar sea llamado el gran puerto de santa maría”, considero que el artículo se emplea, en parte, por exigencias del castellano de la época, como lo demuestran otros dos actos del habla: la expresión “este puerto de santa maría”, empleada en la misma carta-puebla, y ésta otra “que la población que assi en el dicho lugar fuere hecha se llame el puerto real”, que se recoge en la carta-puebla otorgada a nuestra vecina ciudad por los Reyes Católicos en 1483. Las variantes El Puerto de Santa María y Puerto de Santa María aparecen, pues, en la carta fundacional de la nueva villa. ¿Cuál de ambas variantes da, pues, nombre a la ciudad?

      Para ayudarnos a contestar esta cuestión, vamos a introducir un nuevo aspecto, sumamente importante, pero del que no he querido hablar hasta ahora. Me refiero a la forma básica del nombre de esta ciudad: El Puerto, tan utilizada literaria y coloquialmente. Opino que la forma básica ayuda y mucho a determinar que el nombre de la ciudad es El Puerto de Santa María y no Puerto de Santa María.

    La forma El Puerto se emplea sola o se alterna con la forma compuesta del nombre en todo tipo de escritos. José-Luis Tejada juega con las palabras magistralmente, como siempre, en estos versos: “En el puerto del Puerto / hora del alba”. Antonio Murciano dice refiriéndose a José de las Cuevas: “para él el Puerto es una ciudad elegante...”, colocando juntos el pronombre y el artículo. Juan-Ramón Jiménez hablaba “del colejio del Puerto”. Dos importantes expertos vitivinícolas del siglo XIX, Henry Vizetelly y el Dr. Thudichum se refieren a los vinos y viñedos de “el Puerto” (“of the Puerto”, en los originales). Uno de los personajes de la novela de Fernán Caballero Un servilón y un liberalito habla de “modernizar el Puerto”. No se sabe en qué fecha exacta, pero entre los años 1825 y 1827, en un informe militar de la brigada del Conde de Castellane, alguno de los Hijos de San Luis que ocupaban nuestra ciudad se refiere a ella con todas las variantes posibles, incluidas “Ste Marie” y “le Puerto”. En libros de contabilidad y en la correspondencia comercial de casas bodegueras de la zona aparece mayoritariamente la forma básica del nombre de la ciudad. Baste con estas palabras de Juan-Nicolás Bölh de Faber, gerente de Duff Gordon, en una carta de 1822: “Ni a él, ni a todo el Puerto, Jerez y Cádiz puede quedarle oculto que hemos embarcado sobre mil botas de vino este año”. El célebre viajero Antonio Ponz, en 1794, y el comerciante gaditano Raimundo de Lantery, en sus memorias de 1673 a 1700, emplean tanto el Puerto de Santa María como el Puerto. Mencía Manuel, duquesa de Medinaceli, incluía en su testamento de 1504 esta manda: “que den al monasterio que fago en el Puerto cient mill maravedís”. También utilizaba esta forma Luis de la Cerda, primer duque de Medinaceli, quien en conocida carta de 19 de marzo de 1493, dirigida a su tío el cardenal Pedro González de Mendoza, cuenta cómo estuvo a punto de facilitarle a Cristóbal Colón las carabelas que demandaba: “E yo lo quisiera provar y embiar desde el Puerto”, manifiesta Luis de la Cerda; pero como vio que era una empresa para la reina, la puso a su servicio, aunque solicitándole que le hiciese “merced y parte en ello y que el cargo y descargo deste negocio fuera en el Puerto”.
      Academia de Santa Cecilia

3 comentarios:

  1. En el ecuador de esta publicación, cuyo texto no me parece sea la conferencia dada en su día por el autor, sino una versión modificada y ampliada de la misma, se vuelve a apreciar idéntica “prostitución” de los textos. En la reproducción de la carátula de la publicación de 1.981, de la Delegación Municipal de Cultura (o sea, siendo ya Gerente de Cultura Javier Maldonado) realizada con motivo del VII Centenario de la Carta Puebla, se hace imprimir en ella: “ … otorgada a El Gran Puerto de Santa María”, y más abajo: “ Delegación Municipal de Cultura – El Puerto de Santa María”. Está claro que ya en 1.981, Javier Maldonado imponía “su verdad”. Esta “creencia” es incluso muy anterior, de allá por 1.969 si mal no recuerdo.

    Las dos reproducciones de la Carta Puebla más significativas son, de principios del siglo XV (Ciento y pico de años después de la original, la 1ª), y de la segunda mitad del siglo XVI (Cerca de trescientos años después de la original, la depositada en nuestro Archivo Municipal).

    Dos eminentes catedráticos de historia se hicieron cargo de sus respectivas transcripciones, publicadas en ese mismo trabajo que editó Cultura en el 81 con motivo del séptimo centenario de su firma; D. Manuel Glez. Jiménez (Historia Medieval) de la más antigua, y D. Enrique Bartolomé López-Somoza de la existente en nuestro archivo, las transcripciones efectuadas de las respectivas copias dicen lo siguiente:

    ( 1 ) “ Et por que todos los que esto sopieren e oyeren ayarn mayor sabor de venir y poblar queremos primera mente que sea llamado aquel lugar el Grand Puerto de Santa Maria “.

    ( 2 ) “ E por que todos los que esto supieren e oyeren ayan mayores medios ( sabor ) de bivir e poblar queremos primeramente que sea llamado aquel lugar el gran puerto de sancta maria “.

    Vemos la disparidad de tratamiento en cuanto a mayúsculas y minúsculas en las transcripciones de copias diferentes, en una lengua que no es la nuestra, con ortografía totalmente distinta. Palabras que aparecen separadas luego están unidas en la copia más moderna, no existiendo además los acentos ortográficos.

    Por otro lado, observando atentamente las fotografías de una y otra copia, parece ser que en dicho párrafo, solamente hay una letra mayúscula en la primera de ellas: “ Santa “, y dos en la segunda: “ Sancta María “, lo que además no parece tenga la mayor relevancia.

    Alfonso X otorgó Carta de Privilegio a esta nuestra ciudad, haciendo la franquicia a todas las naciones y dándole título de Gran Puerto de Santa María, lo mismo que se concedió en otra época título de Gran Capitán a Gonzalo de Córdoba, al que conocemos por ( el ) Gran Capitán, sin necesidad de interpretar que el decir en lengua muy antigua: “ ... que sea llamado aquel lugar el Grand Puerto de Santa María “ ( Versión 1 ) “ ....... el gran puerto de sancta maría “ ( Versión 2 ) significara tener que incorporar a Puerto de Santa María ( El ) delante y con mayúscula. A mi modesto entender es mucho interpretar y demasiado atreverse, pues con ello se pone en entredicho a cientos de años de historia escrita, y en evidencia a historiadores ilustres; historiadores a los qué, en estos casi cuarenta años y con esta postura, los “intérpretes “ han dejado relegados a la categoría de “ miopes “ y “ faltos de entendederas “.
    /// sigue en comentario siguiente ///

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  2. /// viene de comentario anterior ///
    Es nuestro deber como portuenses, pedir respeto a siglos de nuestra historia, hay que tratar de tocar la fibra sensible de nuestros intelectuales, tenemos que sensibilizarnos y comprometernos, por todos los medios a nuestro alcance, los que así pensamos; llamar la atención de nuestras autoridades culturales y de los políticos (éstos tienen la capacidad de decisión); hay que restituir el nombre de nuestra Ciudad para evitar además las incorrecciones gramaticales frecuentes que se producen. Yo he visto un rótulo a la entrada del Puerto que reza: “Bienvenido EL Puerto de Santa María”; en los vehículos de Medio Ambiente: “Reciclar es Amar El Puerto”, o “Entre Todos Hacemos El Puerto Sostenible” (en los tres casos debería decir “al”); hay cientos de miles de errores así.

    Dice el autor que “Las variantes El Puerto de Santa María y Puerto de Santa María aparecen, pues, en la carta fundacional de la nueva villa. ¿Cuál de ambas variantes da, pues, nombre a la ciudad?” ……… No son variantes, es el mismo nombre propio, el artículo determinado no es parte del nombre propio, sino de su contexto.

    Dice el autor: “Estas denominaciones ponen de manifiesto una cierta confusión”; ninguna confusión, salvo por el hecho de que no se debe entender como “denominación”, el nombre propio y su contexto o parte de él.

    Dice el autor: “considero que el artículo se emplea, en parte, por exigencias del castellano de la época”. Pues bien, el artículo se empleaba y se sigue empleando, por exigencia de la gramática española, a veces, y otras por simple “tolerancia”.

    Dice el autor:
    “Me refiero a la forma básica del nombre de esta ciudad: El Puerto, tan utilizada literaria y coloquialmente. Opino que la forma básica ayuda y mucho a determinar que el nombre de la ciudad es El Puerto de Santa María y no Puerto de Santa María”.

    En este último párrafo, Javier Maldonado se muestra sin rubor, sentando cátedra, e imponiendo su “docta verdad”. Nos dice que el nombre de nuestra Ciudad es “EL Puerto de Santa María”, y no “Puerto de Santa María”. ¿Seguirá Javier Maldonado, sólo por una cuestión de orgullo, sin recurrir a algunos cientos de los millones de pruebas existentes a lo largo de siete siglos y medio?. Le sugiero, como primer trabajo, que se remita al fondo de archivo de etiquetas y botellines de vinos de Ramón J. Bayo Valdés (creo que en Cádiz está una buena parte); luego que vaya abriendo clasificadores del Excmo. Ayuntamiento (de antes de 1.981, por supuesto). Como simple curiosidad, yo tengo una colección completa de nuestros carteles de feria, desde 1.946 hasta 1.994.

    Con respecto a lo que el autor llama “la forma básica del nombre de esta Ciudad” (El Puerto); en primer lugar, vuelvo a decir, que el artículo determinado no es parte del nombre propio sino de su contexto; y añadir, creo que repitiéndome, que es costumbre del idioma español, en el uso de este tipo de nombres propios (Puerto de Santa María. Isla de San Fernando. Academia de Bellas Artes. Instituto de Fomento. Castillo de San Marcos. Congreso de los diputados. Comisaría de Policía, y cientos de miles más, referirnos a ellos, en un entorno familiar o próximo y por abreviar, siempre que no surja dudas de comprensión, por su forma corta, esto es, por el primer nombre precedido del artículo determinado: La Isla, la Academia, la Comisaría, el Instituto. El Castillito. El Congreso. El Puerto, la Hijuela, etc., etc.; el artículo escrito con mayúscula o minúscula según las normas ortográficas.

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  3. Tercer comentario a esta 5ª entrega:
    El autor utiliza aquí un buen número de citas en las que aparece, en un contexto o en otro, el nombre de nuestra Ciudad; citas que nunca podrán ser consideradas numéricamente significativas frente a los muchos millones de las utilizaciones hechas, durante siete siglos y medio, por millones de sujetos. Salvo casos anecdóticos, no merece la pena centrarse en rebatir o apoyar ninguna de sus citas en particular, ya que, desde la perspectiva y creencia del autor, esto es, que el artículo determinado (El) “FORMA PARTE INTEGRANTE DEL NOMBRE”, son contradictorias entre ellas, como no podía ser de otra manera. El artículo determinado sólo precede al nombre de la Ciudad (según se ha ilustrado ya) opcionalmente (con mayúscula o minúscula, según precepto gramatical), allí dónde es admisible según el contexto; en otros contextos (véanse las propias citas del autor) el nombre de la Ciudad, Puerto de Santa María, aparece, precedido por “al / del”, “este”, “mi”, “nuestro”, “vuestro”, “gran”, “querido”, “maravilloso”, “estupendo”, “soleado”, “salinero”, “bodeguero”, “vinatero”, etc., etc. . Las contracciones “al” y “del” sólo aparecen descompuestas en “a El” y “de El”, a partir de la imposición lingüística de Javier Maldonado y de José Ignacio Buhigas (desde 1.981); ya que, al no ser el artículo parte integrante del nombre, las preposiciones “a” y “de” deben ir, y siempre aparecieron y se utilizaron, contraídas con el artículo: “ al” / “ del“.

    Este tercer comentario viene propiciado, muy especialmente, por la cita que hace el autor, en defensa de sus tesis (TRADUCIENDO DEL INGLÉS), que reproduzco a continuación:

    “Dos importantes expertos vitivinícolas del siglo XIX, Henry Vizetelly y el Dr. Thudichum se refieren a los vinos y viñedos de “el Puerto” (“of the Puerto”, en los originales)”.SIC.

    “of ” es la preposición inglesa equivalente, en español, a “de“; “the“ es, en inglés, el artículo determinado; es invariable, y equivale a las formas españolas “el ” / “la“ / “los“ / “las “; “of the“ admite por tanto, según el contexto, las traducciones: “ de la “, “ de las “ y “ de los “, pero jamás “ de el ”, y mucho menos “ de El ”. La cita se limita a (“of the Puerto”, en los originales); a mí me suena un tanto extraña una construcción, referida a “vinos y viñedos de el Puerto”, como “wines / sherries and vineyards of the Puerto”, puesto que si el angloparlante hubiese querido decir “ el Puerto “ referido al nombre de la Ciudad, no hubiese traducido el artículo determinado al inglés.

    Creo estar autorizado a poder mantener lo anterior, porque ejercí como traductor de inglés en el Cuartel General del Ejército del N. de África; cursé los estudios de Profesor-Intérprete de Lengua Inglesa por la E. O. de Idiomas de Málaga (mi tesina giró sobre los temas: “English Structure and Usage & Gramática Contrastiva Español-Inglés”). Revalidé mis estudios por la Universidad de Cambridge a través del Instituto Británico. Fui el responsable de Financiación y Cobro de Exportaciones, y luego Director para el Mercado Europeo, de la empresa Terry, y ejercí como profesor de inglés, para hispanoparlantes, durante diecinueve años.

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