HOMENAJE AL POETA Y ESCRITOR DE VEJER, FRANCISCO BASALLOTE
Extracto de la Conferencia pronunciada en Vejer por nuestro Académico, Gonzalo Díaz Arbolí.
Francisco Basallote poeta y pintor.
EVOCACIÓN DEL VENDAVAL
Cuánto daría por volver a sentir en la noche oscura de este Callejón de la Monjas el bramido del vendaval.
RETORNO
A MELLARIA
En los
grandes ceremoniales litúrgicos y, sobre todo, en la novena, era nuestro refugio:
Y en este poema, ya casi
toca el inevitable acabamiento existencial…
El final…
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Dentro de las
actividades programadas para el año 2018, en el apartado, conferencias,
coloquios y tertulias, la Sociedad Vejeriega de Amigos del país, (pulsar sobre Sociedad...para conocer sus estatutos) ha querido
incluir una dedicada a la difusión de la poesía y como homenaje al poeta
Francisco Basallote:
Mi propuesta es un
acercamiento a su obra desde la palabra poética y desde la imagen, analizaremos
el significado de la añoranza mediante el comentario de su obra, y recitaré
algunos de sus poemas más conocidos.
Me
gustaría decir que, su poesía siempre me
ha emocionado, me lo imagino con
unos dilatados brazos, que cobijando a Vejer nos contagia su amor y la nostalgia que revelan sus
poemas. Es la razón de la realización de estos 3 vídeos basados en las carpetas
publicadas por el poeta, de acuarelas y haikus, esos poemas de alta concentración que forman
parte esencial de la tradición literaria japonesa, su métrica de 5-7-5 sílabas
es muy aceptable para nuestras lírica. Su belleza unida a cada lámina, es una
meditación resuelta en cada poema. No es posible más inspiración en tanta
brevedad de palabras. Nuestro poeta pasará a la
historia por ser uno de los más reconocidos especialistas.
El haiku debe describir el
momento, pensad en este luminoso haiku:..
Tras las espigas / la sierra y los
pinares, /el azul del mar.
No os parece que el poeta se inspiró en la carretera
que une Barbate y los Caños de Meca, cuando casi al final surge de pronto el
azul.
En este vídeo que vamos de
ver; la fuerza que tienen las palabras es algo misterioso, tanto que
parecen obedecer a un orden interior desconocido. Las 4
carpetas que me envió, y que yo las convertí en vídeos, contienen 12 acuarelas
cada una, con otros tantos haikus, son un canto a la sensibilidad.
Poesía,
música y sobre todo una gran emoción contenida al evocar la figura siempre
presente de un vejeriego que supo contar y expresar de forma inigualable el
amor a su tierra. Vejer ha encontrado en sus versos su mejor pregonero. Por
ello, Paco Basallote pasará a la historia como el poeta de Vejer, nuestro
Vejer.
Su duración es de 9 minutos.
Carpetas: Sendas del
aire, Queda la luz, Hilos de luz
Francisco Basallote poeta y pintor.
Recibo la invitación de la Sociedad Vejeriega de Amigos del País, con dos
sentimientos que no suelen andar juntos: el orgullo y la gratitud por
participar en este homenaje a nuestro poeta Francisco Basallote. La amistad es
un don, haber disfrutado de la suya, un verdadero privilegio, que no sé como
agradecer, nos conocíamos desde la infancia y estuvo siempre llena de
complicidades y confidencias. Por eso, estar hoy aquí, por un lado me abruma y
cohíbe y, por otro me hace una gran ilusión porque estoy entre amigos. ¿Cuándo
iba a pensármelo yo?
Mi propósito con este
encuentro es, recordar, para gloria de Vejer, a un gran poeta y al mismo tiempo
resaltar para la memoria colectiva, a uno de nuestros convecinos más querido y
admirado y demostrarle el cariño que le
profesamos, especialmente, los que tuvimos la suerte de conocerlo y ser su
amigo, y manifestar mi admiración por su poesía y por sus ensayos de crítica literaria.
Me viene a la memoria la editorial del Boletín de Amigos del País, agosto
2015, y que terminaba así:.. Ahora comienza la obra de Francisco Basallote en
el alma y en el tiempo de los vejeriegos, y en eso estamos. El poeta siempre
aspira a la permanencia de su voz. Cierro los ojos y la memoria me deslumbra.
![]() |
Los Caños de M. 1954. Por la izq. Paco, Gonzalo, ya hablában de poesía, R. Vite y S.Infante |
Iniciado
a la poesía desde su primera juventud, aunque de tardía publicación, Paco
era un poeta solitario comprometido con las letras
andaluzas, a las que dedicó más de
veinticinco años de carrera literaria
y, aunque desarrolló el oficio de escritor al margen de grupos, siempre estuvo
dispuesto a apoyar y difundir la obra de los nuevos escritores.
Su prolífica
obra literaria, con más de 50 libros publicados,
le ha valido importantes premios y reconocimientos como el Nacional de Poesía Ciudad de
Baeza, Antonio Machado de Sevilla, Orippo de Poesía, o en octubre de 2014 el
máximo reconocimiento de nuestro pueblo, «Premio Ciudad de Vejer», que le fue entregado por
su alcalde, José Ortiz.
Su obra ha sabido enfrentarse con cuestiones como la Naturaleza como
inmensa metáfora de nuestro carácter desvalido, la nostalgia de lo que fue pero
también de que lo que nunca ocurrió y la reflexión más profunda sobre la
verdadera materia de la que está hecho el ser humano, incluyendo su memoria
pero también su olvido.
Era un autor conciliador que investigó, obra tras obra, nuevas maneras de
expresión poética y de recreación de las diversas realidades en las que nos
hallamos sumergidos. Gracias a su
análisis poético renueva lo cotidiano con gran maestría. Era un poeta
capaz de crear su mensaje en poemas que conectan con el alma del lector. La
poesía evoca diciendo lo máximo con lo mínimo.
La búsqueda de su propia voz poética fue una
constante a lo largo de su carrera, logrando ese equilibrio entre pureza, belleza
y reflexión que tanto caracteriza a su poesía. Su elegancia en el
uso de recursos, la riqueza de su vocabulario, el requerimiento emocionado de
la memoria, la añoranza del tiempo que fluye describiendo
la historia. Es la voz de los recuerdos, y sin embargo, la mirada hacia
atrás no es nunca para esconderse de forma egoísta sino para buscar y encontrar
nuevos territorios.
En la
descripción que a continuación pueden leer, vemos la influencia de Vejer en su
poesía. Pocas veces un poeta, ha cantado más y mejor
a su pueblo natal:
No puedo descender a la memoria sin encontrarme en sus más profundos
estratos la presencia de una luz y de un mundo de color que todo lo inunda:
Vejer o mejor, mi Vejer infantil, el Vejer de Puerta Cerrada ¡ay!, del
Barranco, del Castillo, de Las Monjas, de la Puerta de la Iglesia, de la
Plazuela… el Vejer de los patios de mi infancia, el naranjo y el melocotonero
de mi abuelo, la celinda, la parra, los geranios… el Vejer de las
azoteas blancas, de los tejados empinados, de su cielo azul, de África,
tan cerca desde sus pretiles… el Vejer de las noches serenas, en las que se oía
el ritmo de las estrellas, la respiración de la luna blanca, reflejándose en la
cal o el terso raso de la oscuridad callada… , el Vejer del levante, como
desatada pasión de la tierra o de los suspiros de la Breña, el húmedo Vejer de
los inviernos, el cariño marino del vendaval y el verde esplendor del musgo
entre las piedras… Y, cómo no, el cariño de quienes me enseñaron a amar a
este pueblo, a extraer de entre sus piedras la memoria del tiempo pasado y sus
tradiciones. Precioso. Lo describe exactamente como es.
La profesora, Ángeles
Vélez lo ha denominado el poeta de Vejer, añadiría yo, y de la añoranza. Fue
Ulises, el itinerante más famoso de la historia, el que inspiró, sin saberlo, el término nostalgia. La nostalgia es
el sufrimiento provocado por el deseo no apagado de volver. Cada vez que leo sus poemas siento la necesidad de
regresar a mi paraíso perdido.
Acostumbro a madrugar
y con Alberti digo:
Yo soy un hombre de la mañana, comprometido con la
luz primera
Me pide el sol
que canta en cada aurora, y yo no puedo decirle al sol, espera.
Por lo tanto, y con
frecuencia, llego muy temprano a Vejer y al pasar la primera curva vislumbro su
esplendorosa presencia, camino por las calles de mi infancia, de mis juegos:
Corredera, Colegio del Divino Salvador, José Castrillón, Arco de la Segur…lugar
mágico de recuerdo y emociones. Y
pienso, ¡he llegado! La nostalgia me suscita recuerdos de otros tiempos, las
oportunidades que la inocencia dejó pasar; y tengo la sensación de que la vida,
en realidad, fueron aquellos años fundamentales en que empezábamos a mirar la
existencia; la luz de la adolescencia es, en verdad, la que nos acaba
iluminando para siempre.
Siempre que escribo de la Segur, te recuerdo, Gonzalo.
El grupo de amigos que con tus hermanos en ese círculo cerrado e
íntimimamente conectado que éramos en torno a la Puerta de la Iglesia, esa
parcela de cielo de nuestro particular paraíso. Para mí siempre estás presente
en ese sitio mágico de Vejer…
A propósito de la adolescencia, me gustaría detenerme especialmente en uno
de sus poemas, que leí hace mucho tiempo y que guardo en la memoria, que puso
en movimiento dentro de mí una serie de reflexiones, de asociaciones de ideas,
de traslación a territorios lejanos donde habitan mis remotos sentimientos. La
sonoridad del poema apoya su carácter de elegante nostalgia ante lo perdido. El punto
fundamental del poema es el 2º verso: el
tiempo de mi adolescencia, en mi opinión,
es
una metáfora sinestésica, y por la tanto subjetiva.
Comparto con el poeta, “los hermosos días
perdidos de la adolescencia”.
Para
siempre perdí el tiempo de mi adolescencia;
y
con él, los hermosos días de corazón enardecido
por
vendavales de ternura
que
solo en su añoranza estérilmente vuelven.
Cito algunos de sus libros:
En su producción literaria destacan obras como
«Breve calendario de piscis». A menudo el narrador es testigo en soledad, que con su mirada o su memoria
recorre lugares y momentos. Los días de la semana sirven como título y la
recreación naturalista sirve como metáfora de otras cuestiones, apreciándose
rasgos surrealistas y vanguardismo en su ritmo.
MIÉRCOLES,
Líquido sol multiplicado,
azogue voluptuoso de tus iris,
- en ti libre, pájaro libre, único venablo libre-
omnipresente cenit,
horizonte total.
Líquido sol multiplicado,
azogue voluptuoso de tus iris,
- en ti libre, pájaro libre, único venablo libre-
omnipresente cenit,
horizonte total.
Ríos de luz de tan profundas fuentes
anegan todos los silencios.
anegan todos los silencios.
Pleamar de incipientes corolas,
vocero de los dioses,
Mercurio,
miércoles divino,
fluye tan claro de tus involuntarios dedos,
que el mediodía anticipado
triunfa exultante en las cavernas.
vocero de los dioses,
Mercurio,
miércoles divino,
fluye tan claro de tus involuntarios dedos,
que el mediodía anticipado
triunfa exultante en las cavernas.
En otras obras como “Retorno
a Mellaria” o “Solo el mar” el poeta apuesta más por la
descripción de entornos que actúan como llave del recuerdo, la Historia o la
reflexión, tomándose con frecuencia lo marítimo como imagen poética que, con la
inmensidad del mar, explica mucho sobre el ser humano.
EVOCACIÓN DEL VENDAVAL
Cuánto daría por volver a sentir en la noche oscura de este Callejón de la Monjas el bramido del vendaval.
Y como tantas
veces, sentirme protegido bajo un pañolón negro y unas manos queridas que en
esta evocación, como en un rito, vuelven.
Con
las pupilas llenas de recuerdo, oliendo el aroma de la celinda en los patios
nunca olvidados,
con
la punzante carga de mis sombras ansiosas de tu blanquísima luz y el corazón
oprimido por el llanto,
por
la ausencia, de
quienes de su sangre, hicieran río para mi
destino;
regreso
a ti, ciudad de mi niñez.
A ti, ciudad de
miel y de dulzura, antiquísima Mellaria, retorno,
para libar el
hidromiel vedado, durante el tiempo que, ausente de mí, anduve lejanos senderos
de olvido.
Hoy, que he vuelto
en mí, he brindado en el cáliz de la segunda y honda memoria, por tu amor y mi
destino, inseparables, ciudad de blancura, alta y dulce, amantísima Mellaria.
UMBRAL DE LA
TORMENTA (De Solo el mar, 1989)
Más allá de la fronda enjaulada en las crines del deseo embridado,
más allá de la epidérmica frontera de las manos atadas a tu frente
y del espejo que olvida imposibles,
más allá del amanecer, está el umbral de la tormenta.
Sólo el tiempo escribirá la clave sobre el azul,
abierto,
casi libro para que puedas descifrar el cielo.
Mientras, anuda el cabo a ese noray.
En “Diario y Cábalas de Agosto” el tiempo vuelve a ser protagonista
narrativo, en este caso los días del citado mes. Y es que la poesía de nuestro poeta resulta siempre distinta, gracias a
su continuo esfuerzo por reinventar la narración para convertirla en vehículo
expresivo de lo evocado.
1 DE AGOSTO
El
Norte escribe en la nostalgia el frio de la ausencia,
como
si el fuego no hubiese existido.
El
cielo destiñe su azul en cúmulos y cirros matizados de gris
que
enmarcan un celaje claramente invernal. Enero triunfa.
“Hasta el cantil del viento” es la antología definitiva, donde podremos
observar la evolución del poeta, recoge su obra desde 1987 hasta 2013. Una obra poética que se sumerge en las
inmensas cuestiones existenciales con gran destreza pero también con inmensa
valentía y visión de conjunto, en sus propias palabras, «es un acercamiento a mi obra desde
mi propia óptica, puesto que yo he hecho la selección, así que tal vez sea la
forma más precisa de conocerme como poeta». Recrea nostalgias vividas de un
reino extinguido, y se acerca lentamente al gozo de la contemplación del tiempo
perdido, junto a la cadencia que alcanza el ansiado sentir en el momento
contemplativo rememorado:
El poema “En
los grandes ceremoniales”
incluido en esta Antología, y que pertenece al libro “Naturalezas muertas”, la
prologuista, profesora Ángeles Vélez nos recuerda lo que el propio autor dice:
que se trata de “una especie de oración fúnebre por lo que se ha perdido, en el
ámbito de la ciudad y de su historia, de su medio ambiente, de su arquitectura
y asimismo en parámetros de lo personal, de las emociones de un tiempo perdido
para siempre”
![]() |
El Coro era muy parecido a éste |
su sillería de caoba supo
de nuestros sueños mecidos en las fugas celestiales del organista, en los
crujidos de sus maderas y
en los
asmáticos soplidos de sus quebrados tubos.
Recuerdo, al contraluz del óculo multicolor, en las
tardes,
verlo surgir como una mole de madera y plomo,
misteriosa.
Mas un día los
mercaderes entraron en el templo.
Hoy, la huella de su
espacio vacío, entre las góticas columnas,
recuerda una vulgar
solería colocada al través y las pilastras restauradas.
Este poema, me
trae a la memoria a mi abuelo y a mi padre que, con los sonidos del órgano, sus
repetidas melodías y contrapunto, escondido entre las altas bóvedas, nos
transportaba a la infinidad de la armonía y nos hacía despertar del profundo
letargo a un nuevo amanecer; también tuve el privilegio de tocar ese órgano en
algunas ceremonias litúrgicas.
Casi
todos perdimos en la batalla del tiempo, tan solo nos salva la memoria
Como ven, amigos, inevitablemente aparece la añoranza y en
las altas nubes, Vejer, permanentemente presente en su obra, en la que nos
invita a compartir, a descubrir su esplendorosa belleza.
De
su libro “Indagación del alba”:
Te quemabas en
las dulces candelas de la noche, en el fuego que arde en los labios
incesantes del fulgor de su negrura, en los brillos que enciende el deseo en
los ojos que te deslumbran, en la cósmica fuerza que repiten tus latidos.
¡Oh! el fuego
veloz de los instantes sublimes de la noche.
Era mi casa en la muralla por la noche
centinela de aquella Puerta Cerrada
De “La sombra de Euclides”
Vuelan los últimos pájaros de la tarde mientras las nubes y los muros se tiñen de rosa, vira a magenta y violeta el fuego del ocaso y se detiene el tiempo en las campanadas del ángelus. Dulce muerte del día.
Su último libro “Arcángeles de otoño”, obra de gran calado y
hondura, es un acercamiento oculto y constante a la presencia de la muerte. El
simbolismo que imprime la elección del título: cuando se acortan las horas de
luz, cuando le quedan pocas flores al otoño, se entiende como una invocación al
invierno, e inicia una senda en que los poemas de nuestro poeta son precursores
y anticipo de la eternidad.
Termina para
el álamo el tiempo de su galanura,
el juego con
la brisa que no acierta,
si el haz o el envés plateado es lo que besa
el ocaso lento de las tardes de estío
embelesado
con la música de sus ramas y el canto oculto
de su sombra.
Termina ya
su tiempo y se deshace en oro, en el abrazo de otra brisa
que suave le
desviste como la mano de seda de la amada.
Termina para
el álamo el jolgorio de los gorriones en las mañanas de sus trinos,
colgados ya
de los esquemas verticales de sus desnudas ramas,
prestas a
ceñirse de nubes como filacterias escritas por plumas de nostalgia.
Y cada poema lo acerca al final…
Ese hombre que camina bajo los olmos
lleva en su pecho
un reloj que solo marca el tiempo que
le queda,
a su paso el aire ensaya el hueco que
dejará en la tarde
cuando se cierre el círculo de las
horas marcando su nada irremediable.
Solo queda la luz, lo demás, en su ceniza yace,
materia inerte de sombra.
Dadme solo
el color de los pétalos de la rosa
y la
blancura de una cal encendida en el fuego del tiempo,
dejadme los
ocasos y sus premonitorios púrpuras
en el
lindero exacto de su fin.
Solo quiero
esa luz.
Ya todo es
frio, nuestras manos estrechan todo el hielo en los abrazos
y palpan la dura estructura que el tiempo ha
elaborado con materias de hastío y de rutina…
y en un
baile de máscaras simulamos la plácida fluidez de la derrota.
Quiero terminar recordando a Paco con
los últimos versos del poema “Elegía”, pero
antes: me dan ganas de gritar con Miguel Hernández:
¡No perdono a la muerte enamorada!
¡no perdono a la vida desatenta!
¡no perdono a la tierra ni a la nada!
Ahora sí, PACO, ahora,
los últimos versos para ti:
..…Tu corazón, ya terciopelo
ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
del almendro de nata te
requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
amigo del alma, compañero.
que tenemos que hablar de muchas cosas,
amigo del alma, compañero.
Con los
emocionados latidos de este encuentro. Muchas gracias.
Academia de BB.AA. Santa Cecilia
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