sábado, 2 de marzo de 2019

SOBRE EL NOMBRE DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA (7º de 10)


En el segundo supuesto, la imagen mariana que hoy conocemos como Virgen de los Milagros, cuya procedencia exacta se desconoce, pero que era venerada por las tropas alfonsíes y sus acompañantes, tomaría la advocación de Santa María del Puerto en razón de la naturaleza portuaria del lugar y puede que también por el importante papel que desempeñaba en la “cruzada africana”; y comenzaría a darle nombre a la aldea.

En uno u otro supuesto o en cualquier otro que no hayamos acertado a considerar, el proceso de denominación de la aldea pudo originarse como un movimiento espontáneo popular o como una decisión real. De cualquier manera, esta instancia de poder sancionaría el cambio de nombre de la localidad. Al respecto hay que tomar en cuenta lo relatado en la cantiga 328 sobre el cambio de nombre del lugar, diferenciando realidad y leyenda. La cuestión es tan interesante como compleja. Ocurriera lo que ocurriese, durante un tiempo la denominación Santa María del Puerto hizo referencia simultáneamente a la nueva advocación y al nombre de la aldea, que también era llamada El Puerto. Es muy probable que a fin de cristianizar la forma El Puerto, la villa comenzará a ser llamada El Puerto de Santa María y Puerto de Santa María (recordemos que en 1281 la carta-puebla dice “el puerto que llaman de Santa María”), pero tampoco es descartable que la forma El Puerto proceda de Santa María del Puerto o de la variante El Puerto de Santa María. Lo que sí es indudable es que se llevó a cabo una diferenciación entre la advocación mariana –Santa María del Puerto- y el nombre de la localidad –El Puerto de Santa María-. Esta opción se tomó también en una pequeña localidad francesa de nombre muy similar, situada en la banda derecha del río Garona, entre Toulouse y Burdeos, cerca de Agen, cuya existencia conocí, hace muy poco, gracias a mi buen y viejo amigo Francisco Artola Buzón. Me refiero a Port-Sainte-Marie (Puerto Santa María), que debe su nombre a su condición portuaria y a la advocación de Notre-Dame de Port (Nuestra Señora de Puerto). En nuestro caso, a pesar del cambio lingüístico diferenciador, Santa María del Puerto continuó empleándose como nombre de la villa hasta el siglo XVI, como señaló Sancho de Sopranis, aunque considero que con poca frecuencia. Las variantes el Gran Puerto de Santa María y Gran Puerto de Santa María sólo se utilizaban en algunos documentos oficiales solemnes, pero también infrecuentemente.

Fuera cual fuese el proceso de formación del nombre de la ciudad, lo cierto es que las tres formas citadas –El Puerto de Santa María, El Puerto y Puerto de Santa María- son las que vienen dando nombre a la ciudad desde sus orígenes recientes de forma ininterrumpida, así que vamos a fijarnos ahora, brevemente, en sus características, usos e interrelaciones.
Academia de Santa Cecilia

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