UN PASEO POR LA HISTORIA Y LA CULTURA. Académico, Dr. Diego Ruiz Mata
Diego Ruiz Mata / domingo 25 de agosto de 2019, por la mañana, en un día de levante que incomoda estar en la playa.
(CONSEJO: Mirad el plano aéreo)
Pero vayamos al viaje prometido con los pocos que creéis en estas cosas. A veces pienso ¿por qué me habré metido en esto?. No aprendo. Soy incorregible. Y sigo. Para este viaje colocaros unas alas en las espaldas, porque hay que subir a lo alto, y como calzado, colocad también otras alas en las botas, como las que tiene Hermes para sus desplazamientos. Aquí hay que recorrer mucho en esta mañana. Y nada más. Sólo la curiosidad en la mente, que no es poco, y los ojos abiertos, y un corazón preparado para las sorpresas. La mañana preludia un buen día. Hace un airecilllo fresco que se agradece y un cielo limpio azul sin apenas nubes, sólo las precisas para adornarlo.
¿Por dónde comenzamos ?. Pregunta inútil. Hay que comenzar por ver todo desde el punto más alto de la Sierra de San Cristóbal. Este viaje se tiene que comenzar desde aquí, para ver todo. Ya estamos los 10 ó 12 que nos gusta esto apostados en una plataforma de tierra dura. Y a lo lejos, vemos Cádiz, y más cerca Valdelagrana, y a la derecha El Puerto, y más allá se intuye el río Guadalquivir, y a la izquierda las sugerencias que llevan al templo de Melqart en Sancti Petri. Y a las espaldas, Jerez y la rica campiña. A nuestra vista, muy cerca, los elementos arqueológicos y culturales. Y el Guadalete –río del olvido, nombre bien puesto- que serpentea entre los fangos de la marisma. Ah, se me olvidaba, mirad continuamente la foto aérea, para situar los puntos.
Miramos por todos los lados ¿qué vemos? Lo que he dicho. Pero hace tres mil años otros ojos veían otros paisajes distintos. Sólo unas pinceladas situándonos en esos años. A lo lejos, la pequeña isla de Cádiz, partida en dos, con su pequeña ciudad y los templos. Y desde allí hasta los pies de la ciudad de la ciudad fenicia del castillo de Doña Blanca, sólo agua, por donde los barcos navegaban. A la izquierda, el Guadalete desemboca majestuoso. Hoy lo hace en El Puerto. Un río descuidado. Valdelagrana, no se soñaba. Y en todo este entorno, árboles y árboles, encinas, pinos y olivos salvajes. Hoy desaparecidos. Esas aguas se fueron convirtiendo en marisma, que es lo que vemos. La explicación para otro día. Es un tema más complejo o quizás sencillo. Miramos el reloj uy hemos estado viendo este paisaje explicado durante dos horas. Y no nos hemos cansado, ni hemos mirado el reloj aburrido, como se hace en otros casos. Todo está en lo que hay y en cómo se explica.
Comenzamos la ruta. Desde el Mirador de la Bahía, nos acercamos a los altares de cazoletas, un lugar sagrado de sacrificio por donde también se ve salir el sol. Y cerca debió estar enclavada la estela-menhir que se halla sin mucho cuido en el edificio que quieren que sea el Museo de El Puerto, El Hospitalito, una elección dudosa. Lo he explicado alguna vez sin éxito. Debió ser el centro de algún culto de hace 5000 años. Y dejando este punto sacro, caminamos a la bodega más antigua conservada por completo, del siglo III a.C. Ya está exhumada y cubierta. Y aquí vemos con detalle cómo era una bodega, con sus lagares, sus patios para el prensado y los hornos para la elaboración del vino afrutado, y desde luego los templos relacionados con esta actividad y su culto betílico. Nos acercaremos más tarde al Museo de la Historia del Vino en la Antigüedad, bien explicado. Y como han pasado cuatro horas en este punto de la sierra, nos acercamos al Jardín Escalonado. Un espacio con amplios escalones conectados, con bancos de madera y un jardín con especies conocidas de la zona que invita al descanso y a ver la puesta de sol por la tarde. El descanso aquí, sentado en una mesa de madera, y mirando el paisaje fue gratificante.
Desde aquí volamos hasta el Bosque Sagrado, que es la necrópolis, que se extiende en más de 100 Ha. Ya hemos desbrozado la retama, extranjera y perjudicial para las tumbas. ¿Cómo debió ser? Quizás un espacio con árboles, un bosquecillo, con agua que corrían por cauces estrechos, y tumbas excavadas en la roca o tumbas muy grandes como pequeños montículos albergando muertos quemados, o bien más pequeños y de otras clases. Es el lugar de los muertos, que hemos recorrido en cinco horas. Nos ha parecido ver incluso a algún muerto que nos miraba escondido.
Esta vez, para desplazarnos, vamos a volar sobre el Bosque Sagrado, para aterrizar en las puertas de otra cantera, la de la zona militar, mucho mejor cuidada. En esta cantera y en este espacio, de 70 Ha, he diseñado un Arqueódromo, en el que se va a mostrar catorce o quince temas de la antigua tecnología. Entraremos en los talleres de los alfareros, metalúrgicos, eborarios, de los escribas, etc. Para ver su trabajo. Algo que un museo no puede hacer, satisfacer la curiosidad por cómo se hicieron las cosas. Se muestran pero no se explica cómo se hicieron. Otras cinco horas o más han transcurridos. Y como ya es de noche, vamos a un restaurante muy especial, que aprovecha una pequeña cantera. Y esperamos, en un ambiente mágico, a disfrutar de una representación teatral o de un concierto de música clásica o de calidad. Nada de tambores de percusión. Salimos muy de tarde en la madrugada con la satisfacción de haber vivido una experiencia única, un día muy especial, que ha durado casi 24 horas. Y quedará grabado en nuestro bloc de los recuerdos y en la mente.
¿Cuánto tiempo se ha estado en esta experiencia única?. Si lo hacemos en un día, casi 24 horas. Si los hacemos en 3, 8 cada día. Si los hacemos en 4, 6. Que cada cual haga su reparto de horas. Pero que se sepa, esto no es ir, entrar y salir a la media hora con sensación de haber perdido el tiempo, como muchas cosas que se ofrecen. Esto es un mundo de mucho tiempo y de muchas experiencias nunca vividas. Y ha faltado mencionar siquiera los contenidos.
Ahora me queda por indicar una cosa. como lo dicho no es mucho, yo, Diego Ruiz Mata, catedrático de prehistoria y el que ha investigado y diseñado en sus líneas principales esto, os emplazo a que organicéis una conferencia en la que pueda explicar más detalles. a vuestro interés e iniciativa lo dejo. Yo me ofrezco a explicar todo en esa conferencia. Gracias. Y pensad que estamos en un espacio sin igual en toda Europa que proporciona cultura, historia, arte y además lo que también es importante economía y empleo. ¿Puede llamarse a esto ideas de un loco? ¿Están los elementos? si. ¿A qué esperamos? a lo mejor a que otros nos adelanten con cosas menos brillantes. ¿Puede un proyecto así, tan necesario para el turismo cultural, quedar en un segundo o tercer plano? creo que sería locura o ignorancia. Me callo. Soy educado.
Comentarios
Publicar un comentario