"O SOLE MIO", es una canción napolitana del siglo XIX.


Italia estaba convulsionada por la crisis económica que dio lugar a levantamientos populares que fueron reprimidos con dureza. En este estado de cosas empieza la historia de O Sole Mio.

En Nápoles vivía en los últimos años del siglo XIX un poeta y periodista llamado Giovanni Capurro, nacido en la misma ciudad en 1859. Giovanni era un artista que escribía bellas canciones, vivía siempre en la pobreza,  enamorado de una elegante dama de la sociedad napolitana, Nina Arcoleo, a quien nuestro autor dedicó un poema, pues la dama en cuestión, era para poeta, un ser tan radiante como el sol cuando sale después de una tormenta.

En 1898, Giovanni entregó a Eduardo di Capua, director de orquesta, el poema para que le pusiera música, pero el amigo se fue con su padre - que era también músico-, de gira por varias ciudades europeas, y fue en la ciudad ucraniana de Odessa, cuando vio salir el sol después de una gran tormenta. Este contraste de la naturaleza le recordó el poema de su amigo, componiendo la música de esta preciosa canción que le hizo célebre.

La canción se popularizó gracias a la gran emigración que hubo de italianos a América entre 1880 y 1920. Enrico Caruso, que consiguió su punto álgido de fama en las primeras décadas del siglo pasado y que es considerado, a día de hoy, el mejor cantante de ópera del siglo XX, fue el principal responsable de esta expansión.
El tenor acababa sus actuaciones en el Metropolitan Opera House de Nueva York cantando esta pieza. Caruso no solo contribuyó a popularizarla, sino que, con ello, abrió camino a un nuevo género: el ‘Classical Crossover’, una combinación de música clásica con popular, dentro de la cual podríamos encuadrar el ‘O sole mio’.



A su vuelta a Italia presentó la canción en un concurso de la Editorial Musical Bideri, se popularizó y empezó a convertirse en una especie de himno entre los napolitanos. Entre los años 1900 y 1910, unos seis millones de italianos emigraron a distintas partes del mundo, y muchos llevaron como equipaje más ligero y duradero “O Sole Mio”, para no dejar de recordar a su querida tierra.

En las Olimpiadas de Amberes de 1920 sucedió un hecho muy singular, que demuestra la importancia que para los italianos tenía ya entonces esta canción. Al inaugurar los juegos, se extravió la partitura de  del himno nacional italiano, y resultó ser que la única canción que todos los músicos conocían era “O Sole mio”, que fue la música que acompañó a los atletas italianos.

Es una obra maestra de amor por la ciudad de Nápoles, el napolitano y la melancolía por la distancia desde una ciudad que para los nacido allí es realmente una segunda piel. 

En la actualidad, es considerada una de las canciones más populares de Italia  (y del mundo)

Esta canción es sencilla pero tremendamente nostálgica que tiene como título una obra maestra semántica, expresa a la perfección la auténtica esencia napolitana con muy pocas palabras y sobre todo, un homenaje a la alegría de vivir en un lugar tan soleado como Nápoles, una tierra de paisajes bellísimos marcados por la imponente presencia volcánica del Vesubio y por preciosas islas dispersas por el Mediterráneo. Su versión original está escrita en napolitano, una lengua que muchos consideran dialecto, pero que la UNESCO clasifica como idioma con influencia de diversas culturas que pasaron por Nápoles a lo largo de su historia.
 
Di Bieri, amigo de ambos, en un gesto de amistad decidió comprarles la canción. Un gesto que, probablemente, di Capua y Capurro lamentarían años más tarde cuando 'O sole mio' comenzó a convertirse en un auténtico éxito mundial. Actualmente la familia di Bieri es la única propietaria de los derechos de la canción.
Sus autores, Eduardo di Capua y Giovanni Capurro murieron a los 52 y 61 años respectivamente, en la más absoluta indigencia. 

Escuchemos la versión de esta canción tradicional italiana en la magistral voz de Elvis Presley, que la interpretó con el nombre de "It´s now or never" transmite tanto sentimiento que la convirtió en uno de sus temas más vendidos. Espero les guste tanto como a mí.

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Qué cosa más bella un día de sol,

un aire sereno después de una tempestad

Por el aire fresco ya parece una fiesta

¡Qué cosa más bella un día de sol!

Pero otro sol

aún más bello, mi niña,

mi sol

está en tu frente.

El sol, mi sol

está en tu frente

está en tu frente.Lucen los cristales de tu ventana

una lavandera canta y se jacta (de ello)

y mientras tanto estruja, tiende y canta

lucen los cristales de tu ventana.Pero otro sol

aún más bello, mi niña,

mi sol

está en tu frente

El sol, mi sol

está en tu frente

está en tu frente.

Cuando llega el anochecer y el sol baja,

casi me sube una melancolía;

me quedaría bajo tu ventana

cuando llega el anochecer y el sol baja.

Pero otro sol

aún más bello, mi niña,

mi sol

está en tu frente

El sol, mi sol

está en tu frente

está en tu frente

Gonzalo Díaz-Arbolí

Académico de Santa Cecilia

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