DUBLINESES. Cuento "Los muertos", de James Joyce.
Dublineses es una serie de quince cuentos magníficos, del escritor irlandés James Joyce. Se publicó en 1914. Los quince relatos, constituyen una representación realista, y aun naturalista en ocasiones sutilmente burlona, de las clases media y baja irlandesas, en el Dublín de los primeros años del siglo XX. Donde la ficción podía versar sobre la vida real.
Las historias se escribieron en un momento en el que el nacionalismo irlandés estaba en su apogeo y dominaba en Irlanda la búsqueda de una identidad nacional, que se materializaría en la declaración de independencia de 1921. Atrapado en una encrucijada de la historia y de la cultura, el país se encontraba sacudido por varias ideologías e influencias convergentes, y estos relatos ofrecen una visión de los conflictos, a menudo fútiles, que estas tensiones generaron en la vida diaria de la gente de Dublín.
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Joyce, 1939 |
En ese libro, Joyce, da muestras de su gran sensibilidad y de una maravillosa capacidad imaginativa. Desde luego su núcleo central, al igual que en todas sus obras, es su ciudad, Dublín.
¿Qué misterio hace que una isla medio despoblada en el confín de Europa posea la más alta concentración de escritores de talento del mundo?
Nos centraremos en el relato “Los muertos” The dead. Con más de 15.000 palabras, este cuento también ha sido considerado una novela corta. Fue llevado al cine, en 1987, por el director John Huston, en ella reflejó el verdadero espíritu de la Navidad, con una secuencia de la cena verdaderamente magistral; esta sería su última película.
El argumento es el siguiente: En el día de la Epifanía de 1904, está a punto de comenzar una de las celebraciones más concurridas de Dublín, la fiesta de las Señoritas Morkam. Entre sus invitados se encuentra Gabriel Conroy, sobrino de las anfitrionas y esposo de una de las mujeres más bellas del país. Gabriel enamorado de su esposa, la contempla detenidamente cuando suena una antigua canción de amor... De vuelta a casa, Gretta le confiesa a su esposo que aquella canción le recuerda un amor de juventud, truncado por la muerte de su amado. Nunca en sus años de matrimonio Gabriel había oído esta historia. Sus sentimientos son una mezcla de tristeza, desesperación y celos que le conducen a meditar sobre el sinsentido de la vida.
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Unos toquecitos en el cristal lo hicieron volverse a la ventana. Otra vez había empezado a nevar. Soñoliento, se fijó en los copos, plata y sombra, cayendo oblicuos contra la farola. Le había llegado el momento de encaminarse al Oeste. Sí, los periódicos tenían razón: la nieve caía por toda Irlanda. Caía por toda la oscura llanura central, sobre las colinas desnudas; caía suavemente sobre la Marisma de Allen y, más hacia el oeste, suave caía sobre las oscuras olas amotinadas del Shannon. Caía también en la colina del cementerio solitario en que yacía enterrado Michael Furey. Se amontonaba espesa sobre las cruces y lápidas torcidas, en las lanzas de la pequeña verja, sobre los espinos resecos. Su alma fue desvaneciéndose mientras oía caer la nieve tenuemente por todo el universo, y tenuemente caer, como el descenso de un último ocaso, sobre todos los vivos y los muertos.
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La intención de James Joyce era escribir un capítulo de la historia moral de su país, y escogió Dublín para escenificarla porque esa ciudad le parecía el centro de la parálisis.
Han dicho varios críticos que en esta obra el protagonismo lo tiene el idioma inglés y en eso estoy de acuerdo. Es cierto también que el lenguaje es uno de los más gratos enigmas de nuestra realidad. Hay dos tipos de escritores en cuanto a aquello que nos hacen sentir. De unos sentimos las emociones y las ideas. De otros, sin embargo, nos impacta más el lenguaje. Indudablemente Joyce pertenece a los del segundo tipo.
Una de mis escenas favoritas en esta película, es cuando el actor recita el poema llamado "Donal Og", que significa Joven Donal, es de hecho una balada irlandesa muy antigua que data de muchos siglos atrás. Fue traducido al inglés durante un período llamado el Renacimiento celta en el que gran parte de la intelectualidad de Irlanda, tanto católica como protestante, se remontaba a sus propias raíces lingüísticas y culturales en un esfuerzo por crear un entorno artístico revitalizado que fuera exclusivamente irlandés. Además de Lady Gregory, quien sin duda fue una persona real y una traductora brillante, WB Yeats fue quizás el nombre más famoso de este movimiento, aunque hay muchos más. El propio Joyce tenía sentimientos bastante encontrados sobre el Renacimiento, y de hecho el director de la película John Huston agregó esta escena que no existe en el cuento original. Sin embargo, diría que encaja de manera absolutamente brillante con los temas de la historia del amor, la tristeza y los secretos del corazón humano.
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Poema "Donal og" (Donal joven). Esta escena no existe en el cuento originalHacer clic sobre la imagen para visualizar el vídeo
Tímido remedo del poema "Donal og"
Gonzalo Díaz Arbolí
Académico de Santa Cecilia
Me parece espléndida esta entrada.
ResponderEliminar¡Como sabes enganchar al lector! Presentando magistralmente al autor y su libro en el entorno sociopolítico, con prosa-poética, fragmentos de cine maravilloso, música (la balada...) y con un actor amigo, recitando en torno a una buena mesa.
No se puede pedir más.
Gracias Gonzalo.
Me compro el libro Dublineses
Gonzalo, creo que Julio expresa con precisión y emoción lo que se siente ante una entrada tan bien hilvanada. Tiene todos los elementos tan bien escogidos y tan bien estructurados, que desde el primer momento nos atrapa, nos interesa, nos dibuja una sonrisa de satisfacción, nos entretiene, nos divierte y nos completa nuestros conocimientos sobre James Joyce.
ResponderEliminarJulio también pone el punto final: "No se puede pedir más"
Enhorabuena, Gonzalo, por este cuadro tan bien distribuido y de un cromatismo acariciante y también por tu recitado cabal. ¡Ah! La balada irlandesa es otra delicia.
Yo también compraré el libro, así que dale una llamada al Sr. Joyce, a sus moradas celestiales, para que te abone la comisión que te corresponde.