El poder evocador de la música

En la versión de Pedro Lavirgen: Canta, mendigo errante, cantos de tu niñez

Este relato surge cuando recibo un vídeo de una amiga. Decía:
¡Cuánto tiempo hacía que no la escuchaba! Y fue oír las primeras notas y me llenó de emoción. A todos los hermanos nos trae recuerdos de nuestra infancia, porque a mi padre le encanta esta zarzuela y sonaba en el tocadiscos de mi casa continuamente. ¡Qué poder tiene la música para trasladarnos en el tiempo y en el espacio!

...Canta mendigo errante, cantos de tu niñez.
Es caminar siempre errante mi triste sino,
Sin encontrar un descanso en mi camino,
Ave perdida nunca he de hallar,
Un nido amante donde cantar

La música es un vehículo que nos traslada al centro de nuestras emociones y las transforma, haciendo más claro un día gris o recordándonos a personas o situaciones vividas que vuelven a nosotros por un instante. Y es que las melodías poseen el poder de transportarnos al pasado. Por eso la música despierta recuerdos....

En la biografía de mi niñez ha quedado guardado, cuando mi madre o mi abuela la cantaban o mi abuelo y también mi padre la interpretaba al piano. Al escucharla y además en la prodigiosa voz de Alfredo Kraus, la melancolía y la nostalgia se han apoderado de mí.
Me ha venido a la memoria la imagen de la casa familiar de mis padres en Vejer, calle José Castrillón núm. 8: la comida a las dos en punto de la tarde y mi padre presidiendo la mesa, las caricias de mi madre, los juegos con mis hermanos, el tazón de leche con migas de pan que nos preparaba la abuela para desayunar, las entonadas coplas de mis hermanas, la afinada voz de tenor de mi hermano Servando y la copla bien cantá de Manolo, el coro de la Iglesia del Divino Salvador que dirigía mi abuelo y mas tarde mi padre, tantos recuerdos...Tenía yo entonces 14 años y cursaba cuarto de bachillerato en el Colegio de Monjas del Divino Salvador, ya vestía  pantalones bombacho y me relacionaba con niñas y soñaba con ser un buen músico. Estaba, pues, en plena adolescencia, en esa edad siempre llamada, y con razón, difícil.

No da dolor el placer que se recuerda: lo que nos duele es no haberlo gozado, no haber sabido con plenitud entonces que aquel sabor entreverado era el amor y el poder de la música.

La voz de Kraus es un verdadero disfrute, para mí el mejor tenor lírico, 
difícil de superar en cualquiera de sus interpretaciones.


La romanza “Alma de Dios" fue compuesta por Serrano en el año 1907 y se titula «Canta, mendigo errante, cantos de tu niñez»
Tiene sus orígenes en la adaptación del tema "Canción Húngara" de la Zarzuela "Alma de Dios" de J. Serrano, comedia lírica en un acto y cuatro cuadros en prosa con texto de Carlos Arniches y Enrique García Álvarez, estrenada en Madrid en 1907.

Se trata concretamente del fragmento de la romanza final de la obra. En el libreto original de la zarzuela la encontramos bajo la denominación de "Canta Mendigo errante", aunque rápidamente tomó el nombre de "Canta mendigo", "La canción del vagabundo" o "Canción Húngara". Sorprendentemente tuvo tanto éxito que durante más de tres años seguidos estuvo siendo representada en la capital madrileña, pasando posteriormente a las grandes capitales y teatros de las provincias. Poco a poco su interpretación por muchos artistas de la ópera que han versionado este canto como Antonio Blancas, Josep Carreras, Manuel Ausensi y la conocidísima de Alfredo Kraus que la hicieron aún más popular.

En el cine: El argumento es el siguiente:
Eloísa es una huérfana, prometida de Agustín, que la conoce cuando llega a Madrid huyendo de los malos tratos de su madrastra. Pasa por ser madre de un hijo ilegítimo, pero en realidad la madre es su prima Irene (con la cual vive, junto a su tía) casada con el Sr. Adrián. Su tía Marcelina intenta con esta mentira salvar a su hija Irene. Tras numerosos enredos familiares, se aclara la verdad y los novios pueden vivir juntos y en paz.

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De lo poco que se conserva de la película. Dirigida por Ignacio F. Iquino en el año 1941. 

Marcha procesional
También es el origen de la popular marcha «Alma de Dios», que se puede escuchar en la Semana Santa Sevillana y en algunas ciudades andaluzas. Es una adaptación del célebre compositor, Manuel Rodríguez Ruiz, concebida para acompañar a pasos de Cristo con sonidos antiguos y que hoy es considerada pieza clave y clásica, imprescindible en el repertorio de todas las agrupaciones musicales.  
                                                                  
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Gonzalo Díaz-Arbolí
Académico de Santa Cecilia

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