Está considerada una de las grandes maestras de la escultura del siglo XX, no solo en Andalucía, sino en el conjunto de España. Fue una figura clave del denominado Clasicismo Mediterráneo y una de las primeras mujeres en alcanzar una Cátedra tanto en la Escuela Superior de Bellas Artes como en la Facultad Universitaria, hecho de enorme relevancia en el contexto artístico y académico de su tiempo.
Su obra, de carácter atemporal, se distingue por la búsqueda constante del orden, la armonía y el equilibrio, valores estrechamente ligados a su personalidad artística y humana. Trabajó con materiales tradicionales como el barro, la piedra y el bronce, pero también supo innovar mediante el uso del cemento o el poliéster. Cultivó especialmente el relieve, aplicado a retratos y figuras aisladas, en ocasiones enriquecidas con una sutil policromía. Desde el punto de vista escultórico, su trayectoria muestra un desarrollo progresivo hacia la perfección y la madurez, sin límites formales ni conceptuales.
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| Diapositiva de Joaquin Fernández Toral |
Huérfana desde los once años, cursó sus primeros estudios en Granada, en el colegio Padre Manjón del Albaicín, y posteriormente en el colegio Riquelme. Desde muy joven manifestó una clara inclinación por las artes, especialmente el dibujo y la pintura. Trabajó como contable en los talleres del imaginero José Navas Parejo, donde realizó dibujos ornamentales para vestimentas de imágenes y algunas policromías en su tiempo libre. Paralelamente, asistió a la Escuela de Artes y Oficios de Granada.
En 1940 obtuvo una beca, gestionada con la mediación de Luis Seco de Lucena, que le permitió trasladarse a Madrid para estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Allí recibió formación de destacados profesores como Julio Moisés y Joaquín Valverde. Por recomendación del escultor Enrique Pérez Comendador, abandonó la pintura para centrarse en la escultura, disciplina a la que se dedicaría de manera definitiva, sin dejar de practicar la pintura de forma paralela.
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| Retrato en piedra |
Finalizó sus estudios en 1944, siendo premiada por el Ministerio de Educación. Ese mismo año contrajo matrimonio con el escultor Antonio Cano Correa (1909–2009). En 1946 inició su labor docente en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla, donde al año siguiente ascendió a auxiliar numeraria en la especialidad de Modelado al Natural. A lo largo de su carrera obtuvo diversas becas internacionales: en 1950, del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia; en 1952 del Ministerio de Italia; y en 1955 una nueva beca del Ministerio de Asuntos Exteriores de España para ampliar estudios en Italia y Grecia.
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| El diálogo (1976) |
En 1983 accedió a la Cátedra de Modelado en la academia sevillana, convirtiéndose en una figura esencial en la formación de varias generaciones de escultores. Entre sus alumnos se encuentra Juan Manuel Miñarro, quien ha destacado tanto su calidad artística como su extraordinaria capacidad docente, subrayando su dominio del oficio y su generosidad en la enseñanza. Tras su jubilación, continuó impartiendo docencia como catedrática emérita en cursos de doctorado.
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| "La Danza" (1.975) |
Su estilo se inscribe plenamente en el Clasicismo Mediterráneo, corriente en la que también se integran escultores como Aristide Maillol y Antoine Bourdelle, y que supuso una renovación frente al clasicismo académico francés. La figura humana, especialmente el desnudo femenino, constituye el eje central de su producción, caracterizada por líneas fieles, volúmenes equilibrados y una sensibilidad que confiere a sus obras un carácter tierno y frágil. Críticos y especialistas han destacado en su trabajo la belleza formal, el sentido del ritmo, la proporción y la armonía, así como su magistral dominio del barro, la piedra y la volumetría.
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| Juanito, (1948) |
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| Detalle de la cabeza |
Carmen Jiménez Serrano falleció el 19 de octubre de 2016 en Sevilla a causa de un infarto cerebral. Fue enterrada en el cementerio de San José de Granada junto a su esposo, dejando un legado artístico y pedagógico de extraordinario valor, fundamental para comprender la evolución de la escultura andaluza y española del siglo XX.
Obras de Carmen Jiménez pueden contemplarse en el Museo Contemporáneo de Madrid el Círculo de Bellas Artes, la Universidad de Granada, el Museo de Bellas Artes de Sevilla, entre otras instituciones.
En abril de 2018, en La Zubia (Granada), se procedió a la inauguración y apertura formal del Centro “Carmen Jiménez”, sito en el Camino Forestal s/n, fruto de la cooperación entre el Ayuntamiento local y la Universidad de Granada. Se trata de un espacio de conocimiento, cultura, divulgación científica y actividades formativas que acoge al Instituto Universitario de Investigación de Migraciones.
Resulta difícil sintetizar el quehacer de doña Carmen Jiménez en unas pocas líneas, dada su dimensión humana y artística. Como profesora fue excepcional, con una gran capacidad de transmitir y convencer. Así lo expresa Antonio Zambrana (Sevilla, 1944), catedrático de Pintura de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, alumno y posteriormente compañero de claustro:
“Con ella aprendí a conocer las formas en las tres dimensiones, a apreciar plenamente a Miguel Ángel y a sentir escalofríos cuando el espacio se delimita con luces y sombras, con contornos depurados y curvas suaves que asoman ternura y sentimiento”.
En 1981 recibió la Medalla de Honor de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Tras jubilarse como catedrática en la Universidad de Sevilla, impartió durante una década, como emérita, cursos de doctorado sobre relieve.
El historiador del arte Juan Miguel González Gómez, en su texto “In memoriam Carmen Jiménez Serrano”, define así su obra:
Su arte, sincero y directo, busca siempre orden y armonía. Emplea con acierto materiales tradicionales e innovadores: barro, piedra, bronce, cemento, poliéster… En su numerosa, cuidada y singular producción abunda el relieve, el retrato y las figuras aisladas, cuyos valores plásticos suele acentuar con una sutil policromía. Su obra, bien hecha e impregnada de generosa filantropía, permanece al margen de las pasajeras modas de su época y se hace atemporal. Su estética es la de la belleza que implica ritmo, canon, proporción y goce contemplativo, fruto de sus estudios del arte clásico, renacentista y barroco”.
“Juanito”, retrato de su hijo mayor dormido, realizado en 1948 en la Casa de los Tiros, durante unas vacaciones familiares en Granada, invitados por el entonces alcalde Antonio Gallego Burín (1895–1961).
Tras el fallecimiento de su marido en 2009, a los cien años de edad, Carmen vivió momentos de profundo dolor, aunque también de reconfortante recuerdo:
“La verdad es que hemos sido muy felices. Nos hemos ayudado el uno al otro, pero siempre con estudios separados. Nunca trabajamos juntos. Nos picábamos cuando uno de los dos recibía un premio. Pero hemos tenido una gran armonía y entre los dos conseguimos los premios más importantes. Ha sido muy bonito, bellísimo”.
Carmen tenía su estudio en Dos Hermanas, mientras que Antonio Cano trabajaba en el barrio sevillano de Los Remedios. Tardó un año en entrar de nuevo en el estudio de su esposo y, cuando lo hizo, descubrió que estaba “lleno de una obra maravillosa”.
Recibió la Medalla de Honor de la Real Academia Nuestra Señora de las Angustias de Granada el 16 de noviembre de 2010 y la Medalla de Oro de Granada y de La Zubia en 2011.
Carmen Jiménez mantuvo siempre un fuerte vínculo emocional con Granada, tierra a la que regresó definitivamente tras su fallecimiento
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| "Jesús de Nazaret joven" (1.999). |
Obras de Carmen se pueden contemplar en el Museo Contemporáneo de Madrid, en el Círculo de Bellas Artes, en la Universidad de Granada, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
La Zubia (Granada), Abril de 2.018. Se procede a la inauguración y apertura formal del CENTRO "CARMEN JIMÉNEZ", sito en el Camino Forestal s/n. Fruto de la cooperación entre el Ayuntamiento local y la Universidad de Granada. Es un espacio de conocimiento, cultura, divulgación científica y actividades formativas, que acoge al Instituto Universitario de Investigación de Migraciones.
Gonzalo Díaz Arbolí
Académico de Santa Cecilia
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