Jean-François Millet. ANÁLISIS DE DOS DE SUS OBRAS

MILLET, 1855-1857, óleo sobre lienzo, 56 x 66 cm. Museo de Orsay, París

Jean-François Millet formó parte de la Escuela de Barbizon y por tanto del interés por el paisaje , pero no a la manera romántica dirigida a la emoción, sino que trata de captar la realidad de manera objetiva , tal como es, por este motivo algunos pintaban al aire libre, siendo en este sentido un precedente de los impresionistas

En un principio, la escena representaba a dos figuras entristecidas por la muerte de su hijo, que yacía en el cesto. Tras las críticas recibidas, Millet cambió el sentido de la obra y pasó a presentarla como una evocación de una costumbre que le contaba su abuela: con el tañido de las campanas del Ángelus, todas las faenas se detenían y, tanto en el campo como en las casas, se rezaba la oración. El Ángelus recuerda la Anunciación del arcángel Gabriel a la Virgen María. Esta obra está considerada como la obra maestra de Millet.

El tema recoge el momento en el que una pareja de campesinos, ataviados con ropas humildes y rodeados de instrumentos agrícolas (rastrillo, cesto y carretilla), detiene su trabajo de recogida de patatas al escuchar el toque de la campana de la iglesia que se divisa al fondo. Ambos rezan de forma recogida, devota y humilde, con la cabeza agachada y las manos juntas.
Se trata de un cuadro de pequeño formato con una escena costumbrista.

       

   Las figuras están dotadas de gran volumen, son monumentales y rotundas.  La luz  incide especialmente en  el cuerpo de la mujer mientras queda a contraluz  y de espaldas el campesino. Ese contraste entre luz y sombra refuerza el realismo y el volumen.


La expresión sobresale por el recogimiento y la humildad de estos campesinos que están tratados con cierto sentimentalismo

 

Por las fechas del cuadro, Francia se encuentra en el Segundo Imperio de Napoleón III, en pleno proceso de la Revolución Industrial, del que surge una nueva clase social: el proletariado.
Millet se encuadra dentro del Realismo, desarrollado desde la II República francesa (1848) hasta aproximadamente 1880. En estos años surgen los movimientos obreros y nuevas ideas políticas y sociales (marxismo, anarquismo, sindicalismo).
El Realismo tiene una vertiente reivindicativa, centrada en la representación del pueblo explotado, pero también se vincula con la filosofía positivista de Comte, que defiende el conocimiento basado en la observación objetiva de la realidad (realismo no crítico).
Millet formó parte de la Escuela de Barbizon, caracterizada por el interés por el paisaje tratado de forma objetiva y no romántica. Algunos de sus miembros pintaban al aire libre, lo que los convierte en precedentes del impresionismo.
En la obra no existe una crítica explícita a la explotación del campesinado. Millet muestra de forma realista sus condiciones de vida y trabajo, así como su vestimenta y su devoción religiosa, dignificando su labor.
El cuadro no tiene un sentido religioso profundo, ya que el autor no era practicante, sino que representa el recuerdo de una costumbre vivida.
La temática campesina de Millet influyó en Van Gogh, quien realizó varias obras sobre la vida rural en paisajes dominados por un sol abrasador.


  

LAS ESPIGADORAS ESPIGADORAS. JEAN FRANÇOIS MILLET. 1857. Óleo sobre lienzo. 83 x 110 cm
Museo d´Orsay

Millet presenta en primer plano a tres mujeres campesinas recogiendo espigas en una llanura ya segada. No son figuras idealizadas ni bellas, y no existe un marco idílico del campo. Se mueven lenta y pesadamente, entregadas a una tarea dura bajo el sol.
En segundo plano aparecen tres almiares con la paja almacenada y, junto a ellos, un hombre a caballo que vigila las tareas agrícolas.
Contrasta la abundancia del fondo, representada por los almiares de color amarillo, con la escasez del primer plano, donde predomina la tierra y los tonos terrosos.
En primer plano, dos mujeres agachadas en escorzo forman un ángulo recto, equilibrado por los dos almiares altos y verticales del fondo. A la derecha, la mujer semi-erguida, cuya cabeza coincide con la línea del horizonte, se equilibra con el almiar más bajo.

Las figuras son voluminosas, rotundas y monumentales.
El dibujo delimita claramente las figuras y los campos de color, permitiendo que las campesinas se recorten sobre el paisaje.
Predominan los colores cálidos y terrosos (ocres y marrones), solo interrumpidos por los colores primarios de los sombreros (azul, rojo y amarillo) y por las faldas verdes y azuladas. La indumentaria corresponde a la región de Normandía, de donde procedía el pintor.
El color se aplica mediante pinceladas cortas y precisas.
La luz es fuerte y dorada, propia del mediodía de verano, y parece proceder del ángulo superior izquierdo, como indican las sombras proyectadas por las figuras. La línea del horizonte es alta, lo que concede protagonismo a la tierra.
Millet no trata el cuadro como una denuncia de la explotación de los campesinos, sino que como espectador transmite la imagen objetiva de la su vida : formas de vestir, dureza de su trabajo que Millet dignifica.

Este realismo tiene una vertiente reivindicativa: la representación del pueblo explotado, pero también se vincula con la filosofía positivista de Compte, afrontar la realidad con las armas de la razón, en su interés por la observación meticulosa ( Realismo no crítico).

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El ángelus (Musée d´Orsay, de París) es una de las obras más conocidas del pintor realista Jean-Francois Millet. La pintó entre 1857 y 1859. En ella, una pareja de campesinos parece detener su dura labor diaria para concentrarse en la oración al sonar las campanas procedentes del campanario de la iglesia del pueblo, al fondo, a la hora del Ángelus.

Gonzalo Díaz Arbolí
Académico de Santa Cecilia


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