“Vincit qui patitur”: la máxima romana del pensamiento estoico

“Vincit qui patitur” es una de las máximas más poderosas del pensamiento estoico. Atribuida a Séneca, filósofo romano nacido en Córdoba en el siglo I, —que puede traducirse como “vence quien soporta” o “gana quien persevera”— condensa una enseñanza que ha perdurado durante milenos: la verdadera victoria no siempre es visible ni inmediata, pero se forja en la fortaleza interior frente a la adversidad.

A primera vista, la expresión podría confundirse con una invitación a la resignación pasiva. Sin embargo, para los estoicos, soportar nunca significó rendirse. El verbo latino patitur no alude a una espera indolente, sino a una actitud activa: frente al dolor, la incertidumbre o el fracaso con autocontrol, claridad mental y dignidad. Soportar, en este sentido, es resistir.
Es como una especie de calma de madre que reposa abierta de brazos esperando a sus hijos.

Para el estoicismo, la vida está inevitablemente unida a situaciones que no podemos controlar. Crisis políticas, enfermedades, pérdidas, injusticias: los propios estoicos vivieron en tiempos de guerra, inestabilidad y dificultades personales profundas. Séneca lo expresaba con crudeza en sus Epístolas morales, comparando la vida con un viaje lleno de accidentes desagradables para el que es necesario estar preparado. La adversidad no es la excepción, sino la regla.


La clave, entonces, no está en evitar los problemas, sino en la forma de resolverlos. Muchas de nuestras angustias nacen del intento de cambiar lo que no depende de nosotros. En cambio, cuando aceptamos esa realidad y concentramos nuestra energía en lo que sí está bajo nuestro control —nuestras decisiones, actitudes y respuestas emocionales— aparece una fortaleza más profunda y duradera.

Desde esta perspectiva, “Vincit qui patitur” no celebra el sufrimiento en sí mismo, sino la capacidad de mantenerse firme sin ceder al caos emocional ni al desaliento. La victoria no consiste en ganar rápido ni en recibir aplausos, sino aprender del golpe y seguir adelante.

La templanza
    La victoria también reside en: Conservar la templanza
Aplicada a la vida moderna, esta enseñanza sigue siendo sorprendentemente actual. Está presente en quien acompaña con entereza a un ser querido enfermo, en la madre que cría sola sin bajar los brazos, en el estudiante que persiste tras repetidos fracasos, o en cualquiera que aprende a reconocer sus emociones sin dejar que lo dominen.

En un mundo obsesionado con los resultados inmediatos y la gratificación instantánea, esta antigua máxima romana recuerda algo esencial: resistir con conciencia, paciencia y dignidad también es una forma de ganar. Quizá la más difícil. Quizá, también, la más auténtica.
Gonzalo Díaz Arbolí
Académico de Santa Cecilia

Comentarios

  1. Séneca, sabio en su época y atemporal siempre .
    Qué acorde " Vincit qui..." con el momento en que vivimos.
    La aceptación, y la perseverancia principios indispensables para vivir,en armonía de espíritu y de práctica....
    El dolor inherente a la vida, la adversidad se mantiene presente,va y viene, a veces sin descanso....Obviamente nos impulsa, y nos imprime de fuerza para seguir adelante.

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