El canto de los pájaros como eje simbólico en El lenguaje de las aves

Precioso canto de jilguero puro. Hacer clic sobre la imagen escuchar el canto


El canto de los pájaros constituye mucho más que un elemento decorativo o ambiental. Se configura como un motivo estructural y simbólico que articula la reflexión central del texto: la tensión entre amor y violencia, libertad y encierro, armonía y guerra. A través del canto, la autora construye un lenguaje alternativo, puro y universal, que contrasta con la dureza del contexto histórico en que se sitúa la narración.

Desde las primeras páginas, el canto aparece asociado a la capacidad de comunicación. Cuando María pregunta si los pájaros hablan entre ellos, la respuesta de Hernando sugiere que, al menos, se entienden. Esta afirmación introduce la idea de que existe un tipo de lenguaje no verbal, basado en la sensibilidad y la observación, al que solo pueden acceder quienes saben escuchar. El canto se convierte así en símbolo de una comunicación auténtica, ajena a los conflictos humanos y a las divisiones impuestas por la guerra.

Canto de los páparos en el bosque

En la leyenda del príncipe Hassán, el canto adquiere una dimensión formativa. El joven, encerrado en la torre de la Alhambra, halla en la contemplación y en la escucha de las aves un consuelo frente a la soledad. No se trata de un aprendizaje mágico o inmediato: la comprensión del lenguaje de los pájaros es fruto de la observación constante y de una disposición interior abierta a la naturaleza. El canto funciona aquí como puente entre el encierro físico y la libertad espiritual. Aunque prisionero, Hassán logra trascender su confinamiento mediante la armonía sonora del mundo natural.

El episodio culminante del relato refuerza este simbolismo. Cuando las aves se congregan y entonan su canto para hechizar al carcelero, la música se transforma en fuerza colectiva. La armonía sustituye a la violencia y logra aquello que la fuerza no podría alcanzar: la liberación del príncipe. El canto, convertido en melodía unitaria, desarma la vigilancia y suspende momentáneamente la lógica del poder. De este modo, la autora contrapone la música —expresión de belleza y comunión— a la coerción representada por el encierro.

No obstante, el desenlace introduce un matiz trágico. En la escena final de las palomas, el canto desaparece casi por completo y es sustituido por gestos silenciosos de afecto y desesperación. La muerte violenta interrumpe la armonía natural, y el silencio posterior intensifica el dramatismo del episodio. La ausencia de canto subraya la irrupción de la guerra en el ámbito de la inocencia y evidencia la fragilidad de la belleza frente a la brutalidad humana.

Canto de la Alondra de Eurasia – Melodía Natural al Amanecer

En definitiva, el canto de los pájaros en El lenguaje de las aves funciona como símbolo de amor, libertad y entendimiento profundo. Frente a la violencia del mundo exterior, la música de las aves representa una forma superior de comunicación y de vínculo. Sin embargo, la obra no ofrece una visión ingenua: la armonía puede ser quebrada por la violencia, aunque su significado perdure como ideal. Así, el relato propone una reflexión ética y estética sobre la necesidad de escuchar —no solo los sonidos de la naturaleza, sino también aquello que, en medio del conflicto, aún habla el lenguaje del amor.

“El cant dels ocells es una canción popular tradicional catalana que Casals adaptó para violonchelo y convirtió en un símbolo universal de paz y libertad. Durante su exilio tras la Guerra Civil española, solía interpretarla al inicio de sus conciertos como un homenaje a su tierra y como mensaje humanista.

 Era imprescindible incluirla en éste artículo.

Pau Casals - El canto de los pájaros (el cant dels ocells)

Gonzalo Díaz Arbolí
Académico de Santa Cecilia

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