Por San Valentín, los almendros en flor
En torno al año 270 después de Cristo, en la Antigua Roma, se prohibió el matrimonio en jóvenes parejas, al tener la creencia que los soldados se concentraban más en la batalla cuando estaban solteros.
El sacerdote Valentín decidió romper esta regla y, en defensa del amor, celebraba matrimonios en secreto. Hasta que un día el oficial Asterius, por orden del emperador, encarceló al sacerdote.
Pusieron a Valentín a prueba para avergonzarle. El oficial le retó a curar a su hija Julia de ceguera y el sacerdote, en nombre de Dios, le curó y le devolvió la vista. Ante este milagro Asterius se convirtió al cristianismo junto a toda su familia, pero el Emperador Claudio ordenó el martirio y ejecución de Valentín, el 14 de febrero del 270 d.c.
La mitología griega inspiró el concepto del amor eterno
El mito de Eros y Psique, conocido sobre todo por la versión del escritor romano Apuleyo en su obra El asno de oro, narra la historia de una joven princesa cuya extraordinaria belleza provoca tanto admiración como desgracia.
Psique era la hija menor de un rey y destacaba por su hermosura incomparable. La gente comenzó a venerarla como si fuera una encarnación de Afrodita, lo que despertó los celos de la diosa. Ofendida, Afrodita ordenó a su hijo Eros que lanzara una flecha para que Psique se enamorara del hombre más vil y horrible. Sin embargo, al verla, Eros se enamoró de ella y desobedeció el mandato de su madre.
Mientras tanto, aunque muchos admiraban su belleza, nadie se atrevía a pedir la mano de Psique, por lo que sus padres consultaron a un oráculo. Este anunció que la joven debía ser abandonada en lo alto de una montaña para casarse con un ser monstruoso. Resignada, Psique aceptó su destino. Pero en vez de encontrar un monstruo, fue llevada por el viento a un palacio maravilloso donde un esposo invisible la visitaba cada noche. Él le pidió que nunca intentara ver su rostro.
Psique vivía feliz, aunque sola durante el día. Cuando visitó a su familia, sus hermanas, movidas por la envidia, sembraron dudas en su corazón. Convencida de que su marido podía ser un monstruo, decidió mirarlo mientras dormía. Descubrió entonces que era el propio dios Eros, hermoso y radiante. Sin embargo, una gota de aceite de su lámpara cayó sobre él y lo despertó. Sintiendo traicionada su confianza, Eros huyó.
Arrepentida y desesperada, Psique inició una larga búsqueda para recuperarlo. Finalmente acudió al templo de Afrodita, quien la sometió a duras y casi imposibles pruebas: separar una enorme cantidad de semillas mezcladas, obtener lana dorada de carneros salvajes, recoger agua de un peligroso río y descender al inframundo para pedir un cofre a Perséfone. Con ayuda divina y de la naturaleza, logró superar cada desafío.
Sin embargo, al regresar del inframundo, la curiosidad volvió a vencerla y abrió el cofre, cayendo en un sueño profundo. Eros, que aún la amaba, acudió en su ayuda, la despertó y pidió a Zeus que la hiciera inmortal. Zeus accedió y Psique se convirtió en diosa, pudiendo así unirse eternamente a Eros.


Comentarios
Publicar un comentario