Por San Valentín, los almendros en flor


    Por San Valentín, los almendros en flor

El refrán "Por San Valentín, los almendros floridos" indica que a mediados de febrero, coincidiendo con el 14 de febrero, la floración del almendro anuncian la primavera, simbolizando el despertar de la primavera y el amor, siendo el primer árbol frutal en florecer, es un símbolo de amor, amistad y el despertar de la vida.
La aparición de las flores depende en gran medida del clima durante las primeras semanas del año. Cuando el invierno es suave y predominan las masas de aire templado, los almendros adelantan su floración, de modo que en algunos años ya pueden observarse árboles en flor a mediados de enero.

Por el contrario, si el mes de enero registra temperaturas bajas y se producen episodios prolongados de aire frío, el desarrollo de las yemas se ralentiza. En estos casos, la floración se retrasa y puede tener lugar a finales de febrero o incluso bien entrado el mes de marzo.

En las últimas décadas, el estudio de la floración de los almendros ha adquirido un interés especial, ya que los cambios en el calendario de floración pueden estar relacionados con el cambio climático. El aumento progresivo de las temperaturas medias provoca que los inviernos sean cada vez más suaves, lo que favorece floraciones más tempranas.

Por ello, la observación de estos árboles no solo tiene un valor paisajístico o cultural, sino también científico, ya que permite analizar cómo las variaciones climáticas afectan a los ciclos naturales de las plantas.

 


    El 14 de febrero no es un día más en el calendario, es el día elegido por los enamorados para manifestar, compartir y expresar su mutuo Amor. Desde los Antiguos Griegos, rindiendo culto al dios Eros y los Romanos al dios del amor Cupido, el 14 de febrero es la fecha elegida para celebrar el Amor.El día de San Valentín fue elegido por los Cristianos para celebrar tal propósito. El sacerdote Valentín rompió con las reglas establecidas de su época y fue un firme defensor del Amor.
    En torno al año 270 después de Cristo, en la Antigua Roma, se prohibió el matrimonio en jóvenes parejas, al tener la creencia que los soldados se concentraban más en la batalla cuando estaban solteros.
    El sacerdote Valentín decidió romper esta regla y, en defensa del amor, celebraba matrimonios en secreto. Hasta que un día el oficial Asterius, por orden del emperador, encarceló al sacerdote.
    Pusieron a Valentín a prueba para avergonzarle. El oficial le retó a curar a su hija Julia de ceguera y el sacerdote, en nombre de Dios, le curó y le devolvió la vista. Ante este milagro Asterius se convirtió al cristianismo junto a toda su familia, pero el Emperador Claudio ordenó el martirio y ejecución de Valentín, el 14 de febrero del 270 d.c. 
    La joven Julia, para agradecer al Santo la curación, plantó un Almendro con flores rosadas junto a su tumba. Desde entonces el Almendro es símbolo de Amor y Amistad duraderos.


La mitología griega inspiró el concepto del amor eterno


El rapto de Psique, por William-Adolphe Bouguereau, 1895

El mito de Eros y Psique, conocido sobre todo por la versión del escritor romano Apuleyo en su obra El asno de oronarra la historia de una joven princesa cuya extraordinaria belleza provoca tanto admiración como desgracia.

Psique era la hija menor de un rey y destacaba por su hermosura incomparable. La gente comenzó a venerarla como si fuera una encarnación de Afrodita, lo que despertó los celos de la diosa. Ofendida, Afrodita ordenó a su hijo Eros que lanzara una flecha para que Psique se enamorara del hombre más vil y horrible. Sin embargo, al verla, Eros se enamoró de ella y desobedeció el mandato de su madre.

Mientras tanto, aunque muchos admiraban su belleza, nadie se atrevía a pedir la mano de Psique, por lo que sus padres consultaron a un oráculo. Este anunció que la joven debía ser abandonada en lo alto de una montaña para casarse con un ser monstruoso. Resignada, Psique aceptó su destino. Pero en vez de encontrar un monstruo, fue llevada por el viento a un palacio maravilloso donde un esposo invisible la visitaba cada noche. Él le pidió que nunca intentara ver su rostro.

Psique vivía feliz, aunque sola durante el día. Cuando visitó a su familia, sus hermanas, movidas por la envidia, sembraron dudas en su corazón. Convencida de que su marido podía ser un monstruo, decidió mirarlo mientras dormía. Descubrió entonces que era el propio dios Eros, hermoso y radiante. Sin embargo, una gota de aceite de su lámpara cayó sobre él y lo despertó. Sintiendo traicionada su confianza, Eros huyó.

Arrepentida y desesperada, Psique inició una larga búsqueda para recuperarlo. Finalmente acudió al templo de Afrodita, quien la sometió a duras y casi imposibles pruebas: separar una enorme cantidad de semillas mezcladas, obtener lana dorada de carneros salvajes, recoger agua de un peligroso río y descender al inframundo para pedir un cofre a Perséfone. Con ayuda divina y de la naturaleza, logró superar cada desafío.

Sin embargo, al regresar del inframundo, la curiosidad volvió a vencerla y abrió el cofre, cayendo en un sueño profundo. Eros, que aún la amaba, acudió en su ayuda, la despertó y pidió a Zeus que la hiciera inmortal. Zeus accedió y Psique se convirtió en diosa, pudiendo así unirse eternamente a Eros.

El mito simboliza la unión entre el amor y el alma, así como el proceso de crecimiento, sufrimiento y superación necesarios para alcanzar un amor verdadero y duradero.

El rapto de Proserpina, escultura de Gian Lorenzo Bernini

Gonzalo Díaz Arbolí
Académico de Santa Cecilia

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