José Rodríguez Lozada (Sevilla, 1826 – Jerez de la Frontera, 1896). Este gran olvidado artista…
Seguramente, al escuchar el nombre de un escritor, acudimos de inmediato al título de alguna de sus obras más conocidas o a una de sus frases célebres. Lo mismo ocurre con los grandes pintores: asociamos a Diego Velázquez con Las Meninas, a Pablo Picasso con Guernica, o a Rafael con La Escuela de Atenas.
Sin embargo, la escasa costumbre de relacionar las creaciones con sus autores ha provocado que muchos artistas queden en un segundo plano, eclipsados por aquellos nombres que sí forman parte de las grandes enciclopedias.
Es el caso del pintor Rodríguez Lozada quien trabajó intensamente para El Puerto y Jerez. Gran parte de la decoración pictórica del principal templo jerezano salió de sus manos. Cultivó el retrato, la pintura histórica —quizá la más valorada dentro de su producción y generalmente de gran formato— y la temática religiosa, como el Apostolado de la Prioral, junto a los dos patronos de la ciudad, San Francisco Javier y San Sebastián. Entre sus obras destaca también La madre de los Macabeos, actualmente restaurada por la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia.
El 13 de Agosto de 2012 se procedió a la bajada del cuadro original de José María Rodríguez Lozada, "La Madre de los Macabeos", existente en el trascoro, encima de la puerta de la Calle San Sebastian de la Iglesia Mayor Prioral, para su restauración por el equipo restaurador de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia. Enhorabuena a los Bomberos del Consocio Bahía de Cadiz.
Resulta llamativo que hoy el nombre de Rodríguez Lozada apenas nos resulte familiar. Sin embargo, en su época fue descrito por Antonio Méndez Casal como un aristócrata de escasos recursos económicos, pero de gran elegancia: “vestía muy bien y se adornaba con lujosos pañuelos”.
Poseía los títulos de Caballero del Santo Sepulcro y Caballero de Santiago. Sentía especial afición por retratarse a sí mismo y a su familia, como puede apreciarse en su autorretrato "La entrega de llaves", cuya inspiración tomó de Diego Velázquez en Las Meninas.
Sus influencias procedían de los grandes maestros del Barroco sevillano, como Bartolomé Esteban Murillo y Francisco de Zurbarán, reflejando una clara inspiración en la pintura del siglo XVII.
Su facilidad y rapidez en la ejecución causaban admiración entre sus contemporáneos. La profundidad de su estudio documental y el rigor con el que abordaba cada obra le valieron el nombramiento como académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Rodríguez Lozada solía firmar y fechar sus obras, muchas de las cuales incluyen dedicatorias o comentarios explicativos. Aunque su nombre no aparezca en las grandes enciclopedias del arte, su legado ha generado historia y forma parte, sin duda, del patrimonio cultural que merece ser recordado.
Rodríguez Lozada solía firmar y fechar sus obras, muchas de las cuales, poseen dedicatorias o comentarios explicativos, como la última obra restaurada por el equipo técnico de la academia…
Academia de bellas Artes Santa Cecilia

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