jueves, 5 de marzo de 2015

DE NUESTROS COLABORADORES. LA NAVEGACIÓN (IV)

            LA NAVEGACIÓN: PRIMEROS PASOS Y SU EVOLUCIÓN (IV)

Para poder conocer la posición del buque en un momento dado, era preciso determinar dos, de los cuatro términos, denominados:
Términos de la Navegación:  Rumbo, distancia recorrida, latitud y longitud.
La exactitud con la que se podían calcular dichos términos era variable

RUMBO:

La determinación del rumbo se calculaba por medio de la Aguja Náutica y de la Rosa de los vientos, pero como la aguja magnética no apunta al verdadero norte, pues los polos geográficos no coinciden con los polos magnéticos, existe una desviación que sufre la dirección que señala la aguja náutica con la del norte geográfico, a la que se le denomina “Declinación Magnética”. Esta declinación varía en los distintos puntos de la superficie terrestre.

DISTANCIA RECORRIDA:

Para ayudar a calcular la Distancia recorrida, se inventó la Corredera, una especie de barquilla, diseñada para permanecer lo más estable posible en la estela del buque, la que se arrojaba por la borda, atada a un cabo en el que se habían practicado nudos espaciados regularmente, de tal forma que la separación entre 120 de ellos tuviese la longitud de una milla náutica (1852 m.), que es la longitud equivalente a un minuto de arco en el círculo máximo terrestre (Ecuador).
El número de nudos largados en un espacio de tiempo determina la distancia recorrida y, por tanto, la velocidad del buque.
De ahí que la velocidad de un buque se defina en nudos:
Nudo = Milla / hora
Hoy la corredera electromecánica permite, no sólo obtener la velocidad del buque, sino también la distancia navegada y la que queda por recorrer.

LATITUD:

La Latitud, si se aplicaban bien las reglas, podía calcularse con cierta precisión, usando para ello los instrumentos náuticos de la época para observación de la estrella Polar y del Sol.: Astrolabio, Cuadrante, Ballestilla.
Gerard Kremer, un alemán conocido como “Mercator” desarrolló la proyección que lleva su nombre. En dicha proyección, las líneas de rumbo, tal como las traza el piloto, se representan por medio de líneas rectas, lo que se consigue aumentando la distancia entre los paralelos desde el ecuador a los polos. Evidentemente, a mayor latitud, mayor deformación sufren las distancias que habían de corregirse.
Quizás por ello, en 1569, “Mercator” publica la primera carta esférica con latitudes aumentadas que, perfeccionada posteriormente por Edgard Wright, es la que actualmente se utiliza para la navegación loxodrómica y costera.

LONGITUD:

Si para trazar el rumbo se corregía la declinación; si para calcular la distancia recorrida se empleaba la corredera, y para la determinación de la latitud ya se disponían de instrumentos más precisos y cartas corregidas, para el cálculo de la longitud, no fue hasta mediados del siglo XVIII, cuando aparecieron los cronómetros marinos y con ellos la posibilidad de comparar la hora local con la del meridiano de partida, determinando con ellos la diferencia de longitud.
Para determinar la hora a partir de la altura de los astros, en 1520 se inventó el “Nocturlabio”, “Nicturlabio” o ”Horologium Nocturnale”, instrumento usado para medir el tiempo mediante la observación de la Estrella Polar y de otras estrellas fijas respecto a ella.
El reloj nocturno,”Nocturlabio”, consiste en dos discos superpuestos, con dos índices que forman entre sí un ángulo de 62º, y sobre ambos una alidada que puede girar en torno a un eje común. En el limbo del disco mayor, están grabados los meses y días del año, y en el disco menor, las horas y una escala de 0 a 29,5. En el reverso lleva inscrita una tabla de distancias polares para cada azimut de la estrella considerada.
La estrella Polar era observada a través del orificio en el centro del disco, apuntando con la alidada a la estrella elegida.
Ignacio Pantojo Vázquez
Socio colaborador de la Academia

3 comentarios:

  1. alberto boutellier5 de marzo de 2015, 16:13

    Con esta cuarta entrega, vamos completando nuestra curiosidad por esa desconocida mar, y nos ayudará a hablar, con cierta propiedad, cuando tengamos que referirnos a ella. Muchas gracias Ignacio.

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  2. Con estos escritos nos viene un buen sabor a mar que en el El Puerto se esta perdiendo para nuestra desgracia.
    Gracias, marino.

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  3. Ignacio Pérez B.5 de marzo de 2015, 18:05

    Qué pena que el mar ─ese mar que nos ha dado tanto─ se aleje de nuestras vidas. Nunca volveremos a ser los mismos sin el mar. Con tus artículos, Ignacio, volvemos a saborearlo, a disfrutarlo, de nuevo.
    Un abrazo, gracias.

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