jueves, 19 de marzo de 2015

DE NUESTROS COLABORADORES. LA NAVEGACIÓN (V)

 LA NAVEGACIÓN: PRIMEROS PASOS Y SU EVOLUCIÓN (V)

En 1731, Hadley inventó el “Octante”, precursor del “Sextante”, ambos instrumentos de reflexión para medir la altura de los astros en la mar, el primero con un limbo de 45º, equivalente a la octava parte de la circunferencia, podía medir ángulos de 90º, mientras que el segundo, con un arco de 60º, pueden medir ángulos de hasta 120º.

El Sextante, en vigencia hasta ayer, instrumento imprescindible en todos los puentes de navegación para determinar La Meridiana”, escena cotidiana esperada por todos al filo del mediodía, que hoy, los satélites artificiales de comunicaciones, nos han privado de ella.
Consiste la “Meridiana” en determinar la máxima altura del sol y con ella, la hora del mediodía referida al meridiano más próximo a la situación del buque.

Para obtener la hora local se empleaban dos métodos:
- Uno de ellos era el de “Las Alturas Absolutas” del sol ó de una determinada estrella.
En un momento dado se anotaba la altura del sol sobre el horizonte, y ésta se corregía de refracción, semidiámetro del sol, depresión del horizonte y paralaje. Paralaje es el efecto visual de desplazamiento de un astro sobre el trasfondo celeste cuando se observa desde dos puntos distintos. En el caso de la luna, la paralaje puede llegar a ser de un grado. Luego, mediante una fórmula de trigonometría esférica, se obtenía el tiempo verdadero de la observación.

- El otro método, más usado, era el de “Las Alturas Correspondientes”, consistente en hacer pares de observaciones del sol, por la mañana y por la tarde, cuando éste se encuentra a la misma altura sobre el horizonte. A partir de ahí, un sencillo cálculo, determina la hora del mediodía, hora en que alcanza su máxima altura.


Existe un tercer método, el de “Las Distancias Lunares”, consistente en realizar tres observaciones simultáneas: altura de la luna, altura de la estrella y distancia angular entre el borde de la luna y dicha estrella, que en ocasiones podía ser el sol.

Conociendo y anotando la hora local en el momento de la observación, la distancia lunar observada debía ser corregida de refracción y paralaje, para obtener la distancia lunar geocéntrica, y las alturas debían corregirse de refracción y depresión del horizonte. Al cálculo de corrección de la distancia lunar aparente a la distancia verdadera, se le denomina: “despejar la distancia”

La distancia lunar obtenida se compara, en las tablas, con las distancias en el meridiano de origen, determinando así la diferencia horaria y, por tanto, la diferencia en longitud.
Este método dio lugar a la aparición, en 1791, del “Almanaque Náutico”, donde se toma como referencia el meridiano del observatorio de San Fernando (Cádiz).

Hoy día, los satélites de comunicaciones y los medios electrónicos de navegación que asisten al marino, nos permiten conocer la situación del buque en cualquier instante que lo requiramos, privándonos de la estampa del marino, sextante en mano, observando la altura del sol o de las estrellas.
Ignacio Pantojo Vázquez
Socio colaborador de la Academia

1 comentario:

  1. alberto boutellier22 de marzo de 2015, 0:54

    Gracias, Ignacio, por seguir ilustrándonos sobre el mar.

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