martes, 6 de febrero de 2018

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (335)

LA ERA DE LOS JUBILADOS

Ayer presté atención a uno de esos carteles con los que Internet nos abruma a diario. Se trataba de uno que decía algo sobre el potencial político que tenemos pensionistas y jubilados; diez millones de votos coordinados son una fuerza imparable. Pero, claro, orientados en una sola dirección y ahí está lo difícil.
Estuve cavilando sobre esto un rato de forma desordenada y recordé aquella frase de un autor que no conozco: «Envejecer sigue siendo la única forma que se ha encontrado para vivir más tiempo». No pude evitar una sonrisa; esto de la vejez se ha convertido en un tema intrincado; hay una monomanía por la juventud y un rechazo, quizá muy desmedido, a lo que llamo la era de los jubilados.

Sin duda es algo muy real que la mayoría de la población ve prolongada su vida más tiempo; de hecho, una de las características más acusadas del mundo actual es el rápido incremento de la esperanza de vida. A su vez, y en paralelo, las parejas cada vez tienen menos hijos. Sí jugamos únicamente con estos dos parámetros, se produce ─o se tiene que producir─ un fenómeno de sustitución, pues de manera continua e inevitable, los jóvenes tendrán que ser suplantados en muchas actividades por gente mayor, ¿no? Esta peculiar situación ya está causando trastornos en algunos países de Europa y en otros como Estados Unidos y Japón. Con solo los dos parámetros citados se advierte que hay muchas consecuencias posibles, y, me temo, que algunas de ellas es mejor que no las contemplemos ─ni de lejos─ porque dan pavor y podrían generar serios interrogantes sobre la andadura que lleva nuestro mundo.
Parece que la única pregunta ─políticamente correcta─ que es dable hacerse sobre la cuestión es la que alude al problema de la financiación de las pensiones, ¿cómo se van a pagar nuestras pensiones? Este asunto, además, lleva aparejado una carga de incertidumbre y amargura. Los políticos (sindicatos, economistas, entidades financieras, compañías de seguros…) se mueven en torno a tres opciones: subir las cotizaciones, alargar el tiempo de cotización y, también, la de disminuir las pensiones. En el mejor de los casos, creo, que barajan una combinación ─un cóctel desagradable y agrio─ de las tres alternativas. Aunque tengo la impresión de que nadie piensa que estas medidas, se tomen como se tomen, serán suficientes para resolver el problema.
Aparté un poco estos pensamientos y giré la mirada hacia el aparato de televisión; un anuncio publicitario nos machacaba con esas imágenes que desearíamos tener de nosotros mismos: dinámicos, atractivos, jóvenes… y no mayores, pasivos y agotados.
Antes de caer en las garras de la siesta, pensé en lo complicado que es asumir ─tanto personal como colectivamente─ que vamos envejeciendo.
Ignacio Pérez Blanquer
Académico de Santa Cecilia

4 comentarios:

  1. Un buen artículo, Sr. Académico, como todos los suyos, penetrante y claro. Es verdad lo que dice sobre el potencial político que tenemos pensionistas y jubilados. Pero, permítame darle otro enfoque: No ha sido hasta ahora, cansado y con casi 80 años, cuando he sentido en mi propia piel las consecuencias de lo que afirmaba el escritor medieval, Chrétien de Troyes (siglo XII) “Omnes res letas tu, pessima, con teris, etas; ingenium tollis tu corpora robore solvis”: Destruyes todas las cosas alegres, edad malvada; quitas el ingenio, privas de vigor al cuerpo.
    Afortunadamente aún nos quedan las conversaciones con los expertos amigos de la tertulia y la alegría de poder contemplar la belleza. La amistad y la belleza salvarán al mundo.

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  2. La pura verdad, ya están hablando que los jovenes piensen en ahorrar para la vejez, porque la pensión que cobrarán será baja. Pero no se les ocurre pensar que tienen que acabar con tanto politico que no vale para nada, que los sueldazos que tienen son insostenibles, que los privilegios de los que gozan, nos cuestan una millonada y que la persona que ha trabajado cuarenta años, pagando impuestos de todos los colores, tiene el derecho a cobrar una pensión digna, que ya ha pagado antes y por la cual sigue pagando. Me ha gustado mucho tu articulo porque es totalmente la actualidad más traida y llevada en todos los circulos de los partidos políticos.

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  3. Me gustaría que este artículo tenga continuación pues de este tema hay mucho que decir, y su importancia es muy grande sobre todo para las generaciones que nos vamos a jubilar de aquí a veinte o veinticinco años.

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