martes, 19 de marzo de 2019

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (378). Viejos en el cine


VIEJOS EN EL CINE
Acaba de estrenarse en España la última película de Clint Eastwood, dirigida y protagonizada por él tenemos la suerte de tenerla actualmente en nuestros multicines.  Lo primero que llama la atención es el aspecto físico del actor (y director) al que habíamos visto en tantas producciones de cine del Oeste y todos recordamos en los “Spaghetti western” rodados en España e Italia.  Lejos queda aquellas películas y lejos queda la figura de aquel apuesto actor, serio y duro, pero capaz de enamorar a cualquier mujer con su sensibilidad y ternura. Ahora tiene 88 años (5 menos que Woody Alen), pero que igual que este, conserva una increíble actividad creativa.
Es curiosa la insistencia con que el cine se ha fijado en hombres mayores (en mujeres también, pero menos), hombres en el último tramo de sus vidas, dispuestos a corregir los errores cometidos en su juventud y madurez.  Lo vemos en esta película de Clint Eastwood, pero también en otras como “El Cochecito”, de Marco Ferreri (1969) con el inolvidable Pepe Isbert, (“Tomates verdes fritos” de Jon Avnes (1992), “Cocoon”, de Ron Howart (1985), “El Crepúsculo de los dioses”, de Willy Wilder (1950), Una Historia Verdadera”, de David Linch (1999), “Nebraska”, de Alexander Payne (2013) o “Amor”, de Michael Heneke (2012).
Clint Easwood en la película es un viejo, no un hombre mayor de esa etapa de la vida que empieza alrededor de los sesenta años y que duras mas o menos hasta los ochenta, aunque algunos la prolongan aún mas antes de entrar en esa otra etapa en la que uno es ya viejo, sin paliativos.  Pero a pesar de todo conserva una lucidez envidiable. Ha cometido errores, pero ya es capaz de admitirlo y asumir sus consecuencias. Es un hombre en toda la extensión de la palabra. Ya no le da miedo el tiempo ni la edad, eso ya lo ha superado, ya ha traspasado esa última línea roja. Ahora solo quiere enmendar en lo posible sus errores. Durante toda su vida, lo principal para él fue el trabajo, pero ahora ha llegado el tiempo de reconocer que se equivocó, que no tenía que haber antepuesto eso a la familia, a su mujer y a su hija.  Ahora frente a ellas y su nieta hace examen de conciencia y trata de rectificar admitiendo y asumiendo sus errores con valentía y sin pretenderlo, consigue el perdón de las mujeres de su vida y se dispone a transitar despacio pero seguro de si mismo, hacia el final de su vida.
La actuación de Clint Easwood es portentosa y traspasa la pantalla haciéndonos ver que su figura envejecida no le priva de su carácter, de su porte, de su carisma.
 Distinto es el caso del Pepe Isbert de “El Cochecito”.  En este caso el pobre hombre padece demencia senil que le lleva a acabar con toda su familia para poder escaparse de casa como un muchacho de catorce años.
En el caso de “Una historia verdadera”, un achacoso anciano que vive con una hija discapacitada, recibe la noticia de que su hermano, con el que está enemistado desde hace diez años, ha sufrido un infarto y a pesar de su estado de salud, decide ir a verlo a Wisconsin. Para ello tendrá que recorrer unos 500 kilómetros y lo hace en el único medio de transporte del que dispone: una máquina corta césped.

En “Nebraska”, a un anciano con síntomas de demencia, le comunican por correo que ha ganado un premio. Cree que se ha hecho rico y obliga a su receloso hijo a emprender un viaje para ir a cobrarlo. Poco a poco, la relación entre ambos, rota durante años por el alcoholismo, tomará un cariz distinto para sorpresa de la madre y de su hermano.
Y en el caso de “Amor”, dos ancianos de ochenta años, profesores de música clásica jubilados que viven en París, verán puesto a prueba el amor que les ha unido durante tantos años, cando su hija, que también se dedica a la música y que vive en Londres con su marido, sufre un infarto que le paraliza un costado.
Distinto es el caso de “Cocoon” en la que un grupo de ancianos que viven en una residencia, descubren la fuente de la eterna juventud. El único problema es que el lugar mágico pertenece a un grupo de extraterrestres, y desconocen si sus intenciones son amigables. Un espléndido reparto y cierta dosis de sentimentalismo hicieron de este drama fantástico un gran éxito de taquilla.

Así podríamos seguir enumerando muchísimas otras películas con viejos como protagonistas, pero creo que con las reseñadas podemos hacernos una idea de como ha reflejado el cine a los viejos en la pantalla.
Jesús Almendros Fernández

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