Luis Francisco Garrido Quijano, un Presidente Transformador:

Un Presidente Transformador: Luis Francisco Garrido Quijano 


Liderazgo en la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia

Antonio Leal Jiménez 
Académico de Santa Cecilia

En un mundo donde la cultura y el arte enfrentan a constantes desafíos para sostener su relevancia en las comunidades, la labor de las asociaciones culturales se vuelve esencial.

Detrás de estas iniciativas, el papel de un líder comprometido, puede marcar la diferencia entre la supervivencia y el florecimiento. Este es el caso de Luis Francisco Garrido Quijano, un visionario, cuya gestión al frente de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, ha transformado no solo la organización, sino también el entorno que la rodea. 

Año 2023. Luis, asume la presidencia. Un presidente, líder con propósito. Desde el primer instante que asumió la responsabilidad, ha demostrado un compromiso inquebrantable, con la misión de fomentar el acceso al arte y la cultura para todos. Su enfoque centrado en tres pilares fundamentales: inclusión, sostenibilidad y colaboración, ha conseguido dar a la Academia, mayor visibilidad en todos los ámbitos de la sociedad portuense; hacerla más asequible a todos; y que, en general, sus habitantes, se sientan orgullosos de tener y pertenecer a una institución que celebrará su 125 cumpleaños el próximo año.

Estos valores no solo están guiando su gestión, sino que también han estrechado la relación con la comunidad. "Mi objetivo no es solo preservar nuestra herencia cultural, sino también garantizar que todos se sientan parte de ella", afirma continuamente, Luis, con convicción. 

Bajo su liderazgo, la Academia, está teniendo un gran impacto en la sociedad portuense. Ha implementado una serie de programas innovadores diseñados para involucrar a personas de todas las edades y orígenes. La Academia se está convirtiendo en un espacio vibrante y dinámico, donde el encuentro de culturas, la creatividad y la conexión prosperan. 

Su liderazgo no solo se mide por cifras o eventos exitosos, sino por el impacto emocional y social que está generando. Su visión, empatía y capacidad de conectar con las diversas necesidades, ha resultado ser factores claves para el éxito actual.

La Academia, es ahora un referente, y su trabajo está inspirando a otras organizaciones culturales a adoptar enfoques similares. 

Su dedicación no se mide solo por el tiempo que invierte, -que es mucho-, sino por la pasión y el esfuerzo que pone en cada proyecto y actividad. Este compromiso inspira a los demás a seguir su ejemplo, generando un ambiente de trabajo en equipo, y solidaridad, donde cada miembro contribuye al éxito común. Loable es el trabajo y dedicación de la Junta Directiva y el Cuerpo de Académicos.

Gracias a su humildad, pasión, visión estratégica y habilidad para conectar con las personas, ha ganado el respeto y la admiración, tanto de sus colaboradores, como de socios, simpatizantes y gestores políticos, sociales y económicos de la ciudad. En un mundo que, a menudo subestima el valor de la cultura, su labor nos recuerda que, el arte y el patrimonio no solo enriquecen nuestras vidas, sino que también nos unen y nos dan identidad. 

Desde el inicio de su gestión, el presidente se propuso revitalizar el espacio cultural con una misión clara: democratizar el acceso al arte y la cultura. Para ello, abrió las puertas de la casa palacio en la calle Pagador, 1, donde está ubicada. Bajo su supervisión, se están llevando a cabo renovaciones arquitectónicas de gran calado, restaurando áreas deterioradas, que respetan el patrimonio histórico del edificio. Integrando al mismo tiempo, espacios de pertinentes para exposiciones, conferencias, presentaciones de actos culturales y programas educativos. Mención especial merece su trabajo personal, junto a algunas otras personas de la comunidad académica, que han dedicado muchas horas, recursos personales y esfuerzos físicos a ello (abrillantando el suelo, pintando paredes, trasladando muebles…). 

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El presidente impulsa colaboraciones con todo tipo de personas relacionadas con la cultura, emergentes y reconocidos, promoviendo un equilibrio entre la tradición y la innovación, dedicando especial atención a los alumnos que asisten a clases que imparten, con gran dedicación sus profesores, en las aulas que la Academia pone a su disposición.

Los resultados no solo se ven en la calidad de los eventos, sino también en su impacto social y económico. La Academia se está convirtiendo en un espacio de encuentro que, fomenta, además, el turismo y dinamiza la economía local. En los eventos culturales, casi siempre hay lleno en el aforo, y según datos recientes, el flujo de visitantes en exposiciones puntuales que se han realizado, cientos de personas se han mostrado interesadas por conocerlas. 

Su compromiso con el futuro. El liderazgo del presidente ha demostrado que la cultura es un pilar fundamental para construir una sociedad más equitativa, educada y cohesionada. Con un enfoque sostenible, se han sembrado las bases para que este centro cultural continúe prosperando en las próximas décadas. 

Su gestión no solo ha elevado el estatus de la Academia, sino que también ha enviado un mensaje claro: invertir en cultura es invertir en el futuro. Este legado inspira y motiva a seguir demostrando que la cultura puede y debe ser una prioridad en cualquier agenda gubernamental. 

La Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, celebra el próximamente su 125 año fundacional. Desde la Junta Directiva se ha preparado un programa de actividades que contempla jornadas, conferencias, publicaciones de libros, exposiciones y otras actividades, que se desarrollarán a partir del próximo mes de enero. Se tratará de acercar la historia y la aportación de la institución a la sociedad portuense, revitalizado el interés por las raíces culturales, al tiempo que se fomentará la creación contemporánea. 

El futuro de la Academia es, pues, brillante, y gran parte de ese éxito se debe al liderazgo transformador de su presidente. Y lo que es más importante es que, se perpetúa lo que reza en las disposiciones generales de sus estatutos, que en su capítulo 1, artículo 1, dice “La Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, fundada el día 8 de diciembre del año 1900, es una entidad dedicada al fomento de la cultura en cualquier de sus manifestaciones, sin ánimo de lucro…” y en su artículo 6, “Fomentar todas aquellas actividades culturales que se consideren beneficiosas para el estudio y difusión de las Ciencias, Letras y Artes”.

 ¡Felicidades presidente! tu esfuerzo y  dedicación junto a tu equipo, están dando grandes frutos. ¡Os lo merecéis!

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Martes de la Academia 2023


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Conferencia Apertura de Curso 2024-2025


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