Homenaje del académico de Santa Cecilia, Diego Ruiz Matas, por la tragedia del 18 de enero de 2026,en los campos de batallas de raíles de Adamuz.
Te escribo de nuevo con mis cosas, con estos textos que no buscan explicar nada, sino decir lo que duele. Esta vez es por Adamuz, por el 18 de enero de 2026, una fecha que ya no se borra.
Es mi homenaje a quienes murieron allí. A los nombres que pronto se convierten en números. A los que acaban siendo chivos expiatorios de un olvido que nadie quiere asumir. Entre ellos había dos personas de Huelva a las que conocía: un matrimonio joven, con toda una vida por escribir, por fotografiar, por compartir. Pensar en lo que no pudieron vivir es una herida que no cierra.
Este lamento te lo envío a ti por tu paciencia y por el afecto que nos tenemos. También lo comparto con gente de Huelva y con quienes sé que esta tragedia ha provocado no solo tristeza, sino rabia. Rabia porque fue evitable. Porque una vez más falló lo esencial: el cuidado de las personas.
Esta vez fue el tren. Otras veces es la droga, o un virus, o una distracción mínima que termina en muerte. Cambia el escenario, pero no el fondo. Siempre la misma sensación de fragilidad, de abandono, de vidas tratadas como daños colaterales.
La muerte atraviesa todo esto. La misma muerte que recorre uno de mis libros no publicados, Ausencias. La misma que deja silencios donde antes había voces, proyectos, amor.
La grabación que acompaña este texto es sencilla, casi desnuda. No tengo más que un micrófono modesto, Audacity y una voz que no presume de nada. Pero es la que tengo, y es sincera. No busca perfección, solo memoria.
Gracias por estar ahí, por leer, por escuchar.
Un abrazo grande.
Hacer clic para visualizar el vídeo
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario