martes, 26 de septiembre de 2017

Ballet basado en libro de Don Quijote de Cervantes.



Ballet en tres actos, basado en el capítulo XIX del segundo libro de El ingenioso
hidalgo Don Quijote de la Mancha de Cervantes.



Se estrenó el 26 de diciembre de 1869 en el Teatro Bolshoi de Moscú.

«El Ballet Don Quijote de Marius Petipa fue, junto con El Lago de los Cisnes, uno de los ballets más populares en Rusia, donde se creó en 1869 sobre una partitura de Ludwig Minkus. Esta obra, llena de color, rompía con el universo de las criaturas sobrenaturales o etéreas de los ballets clásicos del XIX, para poner en escena a la gente del pueblo. El libreto se basa en un episodio del segundo volumen de El Quijote de Cervantes (capítulo XXI, “Donde se prosiguen las bodas de Camacho y otros gustosos sucesos...”), y la acción se centra más en los amores tumultuosos de Quiteria y Basilio que en las propias aventuras de Don Quijote y Sancho.
ACTO I.
Plaza de un pueblo de Castilla. La hija del tabernero, Kitri, coquetea con Basilio, el barbero. Ambos se aman desde siempre pero el padre de ella quiere separarlos, no le acepta porque es pobre y porque ha dispuesto que su hija se case con Camacho, un noble adinerado y vanidoso. Este último corteja a Kitri pero ella lo rechaza. La plaza se anima con la llegada de los toreros.Llegan Don Quijote y Sancho. Al ver al tabernero Don Quijote le imagina como el dueño de un castillo y le saluda respetuosamente, como corresponde a su alcurnia. El tabernero le corresponde en la misma línea y le invita a entrar en su taberna. don Quijote ve a Kitri, la toma por la maravillosa Dulcinea, la dueña de su corazón. Kitri se escapa con Basilio, Don Quijote decide escudarlo para facilitar su huída.
 ACTO II.
1º Cuadro: 
La oscuridad de la noche protege a los enamorados. De pronto surge un grupo de gitanos que, reconociendo a la pareja, los acoge. Don Quijote y Sancho llegan al lugar y poco después llegan el tabernero y Camacho, recobrando a Kitri mientras Basilio consigue escapar. En la confusión, Don Quijote toma partido por los enamorados. Se enfrenta a los molinos, confundiéndolos con gigantes, en su delirio es abatido por uno de ellos y cae exhausto.
2º CUADRO.
Al despertar y bajo los efectos del golpe, Don Quijote, en sus alucinaciones, ve aparecer de nuevo a Dulcinea, seguida por Cupido y las dríadas, criaturas irreales que habitan en el bosque.
ACTO III
 Todo está listo para la boda forzada entre Kitri y Camacho. Entre los invitados están Don Quijote, Sancho, el torero Espada y Mercedes, su amante. Un misterioso personaje, envuelto en una capa, entra al principio de la ceremonia. Se trata de Basilio, quien muestra su navaja de barbero y finge suicidarse. Kitri desea al menos cumplir el último deseo del joven, casarse antes de morir. Don Quijote intercede en su favor. Un sacerdote bendice la unión y Basilio confiesa su ardid. Camacho se rinde a la evidencia y Don Quijote interviene para que Kitri y su padre se reconcilien y que se celebre la boda entre Kitri y Basilio. Al final de la fiesta, tras despedirse de todos, el caballero errante y su fiel escudero continuarán sus aventuras. 



Academia de Santa Cecilia

sábado, 23 de septiembre de 2017

CEREMONIA DE INVESTIDURA de JOSÉ ESTÉVEZ

JOSÉ ESTÉVEZ, PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN OCHOA, NUEVO ACADÉMICO DE LA ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SANTA CECILIA DE EL PUERTO



·  Su abuelo, el pintor portuense Enrique Ochoa, denominado por algunos el pintor de la música y por otros el pintor de la mujer, también fue miembro de la Academia Santa Cecilia e Hijo Predilecto de El Puerto.  

·  Ochoa fue autor, entre otras, de las ilustraciones de las Obras completas de Rubén Darío y  más de 2000 ilustraciones para las mejores revistas de la primera parte del siglo XX, novelas cortas y otras piezas literarias.

·  La Fundación Pintor Enrique Ochoa trabaja en el estudio, análisis, conservación y divulgación de la obra del prolífico artista y humanista nacido en El Puerto de Santa María en 1891.
  
El Puerto de Santa María (Cádiz), Septiembre de 2017.-  José Francisco Estévez Rodríguez, presidente de la Fundación Pintor Enrique Ochoa (www.enriqueochoa.com) ha sido nombrado hoy nuevo miembro académico electo de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia de El Puerto de Santa María. Esta distinción viene a reconocer el trabajo de José Estévez para recuperar la obra del que fuera su abuelo, Enrique Ochoa, nacido en El Puerto en 1891.



El pintor. Enrique Ochoa (1891-1978), artista polifacético y humanista. Su obra y su vida es toda una vuelta al renacimiento. Llamado el pintor de la música ...

En su discurso de ingreso a la Academia, bajo el título “Enrique Ochoa: su lugar en la historia del arte”, Estévez ha puesto de relieve la importancia del artista gaditano y su influencia en distintos movimientos artísticos, desde inicios del siglo XX hasta su fallecimiento en 1978. Precisamente, el pasado año, la Fundación que lleva su nombre conmemoró el 125 aniversario de su nacimiento.

Enrique Estévez Ochoa, más conocido por su firma “Enrique Ochoa” se caracterizó desde sus inicios como un retratista excepcional en el contexto del primer cuarto del siglo XX, destacando también por su magistral técnica del dibujo como ilustrador de libros o de las principales revistas de la época como "Por esos Mundos", “La Esfera”, “Nuevo Mundo”, “Mundo Latino”, “Estampa” o “Blanco y Negro”. Sobresale su trabajo para de ornamentación de las Obras Completas de Rubén Darío y una edición especial de “El Quijote”.

Difícil de clasificar, por sus variados registros plásticos ha sido denominado por algunos críticos como el “pintor de la música”, el “pintor de la mujer” por otros, o el “pintor de la burguesía”. Asimismo, ha sido considerado precursor del gestualismo y del arte abstracto en España.

Bajo esta perspectiva, las palabras de José Estévez como nuevo académico de Santa Cecilia fueron respondidas en nombre de la corporación por el insigne científico y humanista gaditano D. Francisco González de Posada (Doctor Ingeniero de Caminos, Licenciado en Filosofía y Letras y en Ciencias Físicas, catedrático ha sido Rector de la Universidad de Cantabria y Presidente de Cáritas España).

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense, Licenciado en Derecho por la Universidad de San Pablo CEU y PADE por el IESE, José Estévez (Madrid, 1958) es Vicepresidente del despacho de abogados Cremades & Calvo-Sotelo y profesor asociado de Derecho Mercantil en la Universidad San Pablo CEU. Cuenta con un amplio y completo currículum profesional en el mundo de la empresa y otras instituciones.

Ha desarrollado una gran parte de su vida profesional en la asesoría jurídica de Telefónica, como asesor de la representación permanente en Bruselas, director jurídico en Brasil o secretario general de Telefónica Data. Asimismo, ha sido secretario general y del Consejo de Administración de France Telecom en España y subdirector general del Departamento Jurídico de la Corporación ENCE. Actualmente también es vicepresidente de la Cámara de Comercio Brasil-España.


Si les interesa leer el Discurso de Investidura pulsen AQUÍ.


La Academia de Bellas Artes Santa Cecilia de El Puerto de Santa María (http://bellasarteselpuerto.com), fundada en el año 1900, tiene como misión la enseñanza de las Artes y los Oficios Artísticos, así como la difusión y fomento de la cultura, principalmente entre la juventud.  Por sus aulas han pasado más de 23.000 alumnos que han recibido orientación y formación en distintos ámbitos como arquitectos, pintores, músicos, escultores, grabadores, litógrafos, y oficios artesanos. Muchos han sido los alumnos destacados como el propio Enrique Ochoa, Juan Lara, Rafael Alberti o Javier Tejada, entre otros muchos.


La Fundación Pintor Enrique Ochoa (www.enriqueochoa.com) es una institución sin ánimo de lucro, impulsada por los herederos del pintor con el fin de recuperar el inmenso legado dejado por el autor, fomentar el conocimiento de su obra y vida a través de exposiciones, conferencias, tertulias o la colaboración con otras instituciones. También tiene como finalidad analizar y estudiar las relaciones de Ochoa con los diferentes movimientos artísticos de los que fue impulsor y participante activo.

Para más información sobre la Fundación Pintor Enrique Ochoa
Departamento de Comunicación y Relaciones Institucionales
Teléfono de contacto:  629 629 173




jueves, 21 de septiembre de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA. CAPÍTULO -XI. Compositores del Romanticismo y (5)

Johannes Brahms (1833-1897)
Nacido en Hamburgo, su padre Johann le enseñó música desde muy niño, aprendió a tocar el violín, el violoncelo y la trompa; y a los siete años empezó a tocar el piano. Luego fue discípulo de  Eduard Marxen quien supo desarrollar las singulares facultades del muchacho. A los dieciséis años, ya como un consumado pianista, dio su primer concierto. Estando de gira como pianista acompañante del violinista húngaro Eduard Reményi, Brahms comenzó su carrera de compositor, aunque antes, durante sus años de formación con Marxen, ya había hecho algunos arreglos de grandes éxitos de óperas. En 1853 fue a Düsseldorf con una carta de presentación para Robert Schumann, quien lo recibió calurosamente y quedó cautivado por su música, tanto que éste lo declaró el sucesor de Beethoven y le animó a concentrarse en la composición. En un artículo que escribió, acerca de él, en la revista Neue Zeitschrift für Musik, titulado “Neue Bahnen” (Nuevos caminos) decía esto:
<<Ha llegado un hombre joven a cuya cuna dieron guardia las Gracias y los Héroes. Su nombre es Johannes Brahms>>.
En 1857, Brahms fue nombrado profesor de la casa principesca de Lippe-Detmold, lo que le permitió dedicarse ininterrumpidamente a la composición. En 1859 terminó una de sus obras más hermosas: Concierto para piano y orquesta en Re menor. En 1863 abandonó Hamburgo para instalarse en Viena, ciudad cuya alegre vida no tardó en amar, y así lo expresó en los valses y las danzas húngaras que escribió en honor de su nueva patria. En Viena encontró uno de sus más cálidos defensores en el famoso crítico Hanslick, merced a su ayuda alcanzó una posición importante en la vida musical de la ciudad. Allí aceptó, primero el puesto de director del renombrado coro Viener Singverein, y más tarde el de director de    la Sociedad de Amigos de la Música.

Su primer gran éxito fue el Réquiem alemán, escrito sobre textos bíblicos seleccionados libremente. En contraste con la tendencia de su tiempo, amaba la polifonía y utilizaba de manera admirable todas sus posibilidades, pero el desdén de Brahms por cualquier extremismo le llevó también a evitar en lo posible el cromatismo y a conservar el sistema diatónico. A pesar de todo esto, Brahms no era anti-romántico. En muchas de sus canciones sencillas y profundamente poéticas y en la tradición del romanticismo alemán es el sucesor de Schubert y Schumann. El espíritu de su música es romántico aunque nunca escribiera música de programa. El sentido de la forma, tan fuertemente desarrollado en Brahms, se advierte incluso en sus primeras obras que corresponden a su época más romántica.
Se negaba a deslumbrar a sus oyentes con alardes orquestales que exigía el gusto de sus contemporáneos, y expresaba su oposición a la música nueva diciendo: <<Que los demás hagan la música que quieran. Mi maestro es Beethoven>>.
 Brahms es una tremenda personalidad, una fuerza musical fascinadora y distinta, un compositor que pone en su música tanto de su temperamento que alcanza el más alto rango. Sus primeras composiciones suscitaron violenta oposición entre los músicos conservadores. Sus ritmos libres, su estructura melódica asimétrica y su sincopación les sorprendieron tanto como su modo de expresión intelectual que, incluso en sus conciertos, no dejaba resquicio al virtuosismo o la bravura. Brahms llevó un aspecto de la música y un modo de expresión a su culminación final, y como Bach, significó la conclusión de una época. En Viena, Brahms compuso sus más grandes obras, como el magnífico Quinteto de cuerda y piano en Fa menor Op.34 y las cuatro Sinfonías.


Brahms no se aventuró en el campo de la sinfonía hasta que alcanzó la madurez, pues aunque el primer tiempo de su primera Sinfonía en Do menor se remonta a 1855, la dejó en el cajón, y por mucho que sus amigos le acuciaban a continuarla, Brahms les contestaba:
<<Nunca compondré una sinfonía. No tenéis idea de lo que siente un hombre como yo, cuando camina tras un gigante como Beethoven>>.
En el verano de 1874 volvió a trabajar en serio en la sinfonía, y en octubre de 1876 se estrenó en Viena. El director alemán Hans von Bülow, contemporáneo de Brahms, dio a esta sinfonía el sobrenombre de la Décima, por considerarla una continuación y una consecuencia de la Novena de Beethoven. Como ésta termina en Do mayor, la de Brahms termina también con un brillante final en Do sostenido.
§  Sinfonía nº2, en Re mayor, Op.73, es la más alegre y la más cálida de las sinfonías de Brahms, alguien la ha llamado su Sinfonía “Pastoral”.
§  Sinfonía nº3, en Fa mayor, Op.90, para Clara Schumann era un idilio campestre, para Joachim representaba la leyenda griega de Hero y Leandro. El director Hans Richter llamó a esta sinfonía la “Heroica”.
<<es sobrecogedora, totalmente original, enteramente nueva, con una individualidad tan firme como una roca. Desde el principio al fin posee una energía inigualable>>.
 (Hans von Bülow).
 De las sinfonías de Brahms, J. Henderson  dice:
<<Sus métodos se oponían siempre a cualquier cosa que se acercara a alardear de efectismos. La fuerza de sus sinfonías radica en la nobleza de sus temas, en la perfección de su arquitectura y en la indescriptible maestría con que crea las modulaciones>>.


Conciertos:
§  Nº2, para piano en Si bemol, Op.83
§  Para violín en Re mayor, Op.77
§  Para violín, violoncelo y orquesta, en La menor, Op.102
En los conciertos para piano de Brahms, la mayor parte de los elementos de virtuosismo y bravura desaparecen, y el instrumento solista se convierte en una parte del todo sinfónico. Esto ocurre en su Concierto nº1 en Re menor, Op.15, que se aproxima tanto a la forma sinfónica pura, que muy bien puede llamársele “sinfonía para piano y orquesta”.
-         El Concierto nº2 en Si bemol mayor, Op.83, difiere del primero en que tiene cuatro tiempos. En él el compositor llega más lejos en la fusión del piano y la orquesta, y a menos que el pianista tenga una pulsación extraordinaria, el piano puede ser borrado por la orquesta.
-         El Concierto para violín en Re mayor, Op.77, en un principio se planteó  en cuatro movimientos, pero durante la composición desapareció el Scherzo y quedaron los movimientos: I.- Allegro non tropo. II.- Adagio. III.- Allegro giocoso, ma non tropo vivace.
-         El doble Concierto para violín y violoncelo, en La menor, Op.102, fue la última obra que compuso para instrumentos solistas y orquesta.



Música de cámara:
§  Quinteto para clarinete y cuerda, Op.115
§  Quintetos para cuerda, en Fa y en Sol, Op.88 / 111
§  Cuartetos para piano y cuerda en Sol menor, Op.25/ en La, Op.26/ y en    Do menor, Op.60
§  Trío para piano, violín y trompa, en Bi bemol, Op.40
§  Trío para piano, clarinete y violoncelo, en La menor, Op.114
La música de cámara fue un modo de expresión particularmente grato a Brahms. La más íntima de todas las formas musicales para su temperamento y para su puro y limpio estilo. Se sentía en terreno firme en una forma que consiste en la hábil explotación de ideas y posibilidades tonales, en las que el elemento puramente intelectual es decisivo, y el uso imaginativo de la destreza técnica es condición básica. El Quinteto con piano en Fa menor, Op.34, es una de las obras maestras de la música de cámara del siglo XIX.



Gustav Mahler (1860- 1911)
          
Compositor austriaco, nacido en Kalist (Bohemia). Tras el nacimiento, sus padres, de origen judío, se mudaron a Iglau, pequeña ciudad checa con una intensa vida cultural. Allí recibió lecciones de piano y armonía con excelentes músicos locales que hicieron de él un destacado pianista, ofreciendo su primer recital a los diez años. Recuerdos musicales de Iglau dan color a sus Lieder y a sus sinfonías.
En 1875 ingresó en el Conservatorio de Viena donde estudió composición y piano con Bruckner, y adquirió algo de experiencia en dirección de orquesta antes de graduarse. La influencia de Bruckner se advierte en toda su obra. De ese periodo sólo sobrevive un movimiento de su Cuarteto con piano. Ya en 1880 dio a conocer su primera composición de importancia: Das Klagende Lied (la canción del lamento), una cantata a gran escala, pues incluye una gran orquesta, solistas, coro e incluso un grupo instrumental fuera del escenario. Cuenta una historia de amor, pérdida, asesinato y magia basada en un poema del propio compositor.
Ese mismo año, pese a su escasa experiencia, comenzó una carrera de director de orquesta que le dio, en vida, mucha más fama que cualquiera de sus polémicas composiciones. En 1888 fue nombrado director de la Ópera de Budapest, y siete años más tarde alcanzó la cima de su carrera como director de la Ópera Imperial  de Viena. No tardó en ser considerado como uno de los más grandes directores de orquesta de su tiempo, respetado y admirado por Brahms y Richard Strauss.
Sus  obras más conocidas:
§  Sinfonías:
El Adagietto  de la 5ª sinfonía, empleado como lamento en la película de Visconti Muerte en Venecia, es una elocuente demostración de amor por su mujer Alma Schindler, bella e inteligente compositora.




§  Canciones:
§  Lieder eines  fahrendem Gesellen
§  Des Knaben Wunderhorn (El cuerno mágico)
§  Kindertotenlieder





Academia de BB.AA. Santa Cecilia

miércoles, 20 de septiembre de 2017

NOTA IMPORTANTE: Para la Comunidad Académica y socios

                                                   AVISO IMPORTANTE:
Debido a causas ajenas a la Academia, y con la inestimable ayuda de las Bodegas Caballero, la ceremonia de Investidura del académico electo, D. José Francisco Estévez, se traslada a las Bodegas Caballero, sita en la C/ San Francisco nº 32, (frente a la Iglesia de los Jesuitas). 
Próximo día 22 de sept. viernes, a las 20:30 hrs.
Academia de Santa

Pulsar imagen para ampliar

martes, 19 de septiembre de 2017

DISCURSOS DE INVESTIDURA DE LOS ACADÉMICOS DE SANTA CECILIA.



Si desean leer, imprimir o descargar algún discurso, pulsen con el ratón en el nombre del académico. Ordenados alfabéticamente:

Alfonso Pérez Moreno


Ángel Salvatierra Velázquez


Antonio Leal Giménez


Carmen Cebrián González


Carmen Garrido Pérez


Enrique García Máiquez

Francisco González de Posada






José López Ruiz

José M. Sevilla Fernández


José Joaquín Solís Muñoz-Seca

José Luis Alonso de Santos

José Luis García Ruiz


José Luis Tejada Peluffo


Juan Antonio Villarreal Panadero

Juan M. Albendea Pabón

Juan Gómez Fernández


Juan José Iglesias Rodríguez


Luis Muñoz Bellvís 

Luis del Olmo Marote

Luis Suarez Ávila

Manuel González Jiménez


Manuel Pérez Casaux


Miguel A. Pastor Pérez

María Ángeles Frende Vega


Pedro Salvatierra Velázquez


Vicente Crespo Ferrer

Vicente Flores Luque

Vicente Quesada Paloma


ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (324) «1842»

No, no se trata de un título orweliano; si fuese así sería un vano intento de emular a un genio. Les cuento. Hace unos días, uno de esos con fuertes calores, decidí buscar una ópera desconocida de algún autor no frecuente y esperar, viéndola, la llegada del frescor nocturno de la mejor manera posible. Después de unas pocas dudas me incliné por una del músico francés Jules Massenet al que conocía levemente por su Werther. Se trataba de Don Quichotteque estaba completa en YouTube. Releí un poco la biografía de Massenet para situarme; se me quedó la fecha de su nacimiento: 1842.
       La obra era interesante, pero transcurrida la primera hora me encontraba un poco cansado; en esos momentos entró la mayor de mis nietas con una vieja edición de un libro de Karl May, miré curioso la portada y, seguidamente la contraportada, en donde había una breve biografía del conocido autor alemán. También había nacido en 1842. Fruncí el ceño con cierto asombro ante la casualidad.
       La temperatura había disminuido un par de grados y decidimos salir, a dar un paseo, por calles en las que circulara algún vientecillo agradable. Desde el parque tomamos Javier de Burgos pretendiendo llegar hasta la Plaza de Peral. La niña me preguntó:
       ─Abuelo, ¿quién era ese señor, Javier de Burgos? ¿Era de Burgos?
       Sonreí un poco pillado.
       ─No. Era un periodista y autor teatral de aquí, de El Puerto. Bastante célebre en su época ─le respondí─. No sé mucho más.
       ─¿Por qué no lo miras en el móvil?
       Sonreí de nuevo. Me apoyé en la pared enfrente del mosaico con el nombre de la calle y me dispuse a informarme más.
       ─Nació aquí en el 1842 ─fue lo primero que le dije, y otra vez puse cara de sorpresa.
       ─¿En esta calle? ─replicó rápida.
       ─No. Creo que no. Sé que esta calle se llamó calle Salinera, o algo parecido. Como casi todas, habrá tenido muchos nombres… Me parece recordar que fue en la calle Larga donde nació, no estoy seguro ─añadí después.
       Le pedí a Carmen una tregua, no tenía suficientes datos como para saciar su sed de saber. Quizás se le olvidaría al rato.
       Mil ochocientos cuarenta y dos, ¡vaya! ¡Menos mal que no soy supersticioso!
       Una vez en casa ─a ella no se le había olvidado Javier de Burgos─ tuve que informarme más.
       De entre sus obras más destacadas hay que señalar “La boda de Luis Alonso”, estrenada en el Teatro de la Zarzuela en Madrid, en enero de 1897. Empezaba así:
«La acción pasa en el barrio extramuros de Cádiz, conocido por Puerta de Tierra, en 1850.

Patio de una casa modesta de un solo piso en el barrio de Puerta de Tierra. Puerta al fondo y dos ventanas bajas de rejas a cada lado, por las cuales se ve el campo. Dos puertas laterales que dan a habitaciones interiores de la casa. Sillas de Vitoria y macetas con flores. Luz espléndida de sol.»


     ─Abuelo, yo también nací en Madrid. ¿Lo sabes?
     ─Sí, claro.
     Javier de Burgos comenzó estudios de ingeniería, pero los abandonó cuando falleció su padre y se enfocó en el periodismo, en Cádiz. También tuvo cierta dedicación a la política. Murió en 1902, el año mismo en el que nació Rafael Alberti.
     ─¿Y quién es Rafael Alberti, abuelo?
     ─Ya te hablaré de Alberti otro día.
     ─Vale ─respondió rotunda y decidida.
     Javier de Burgos escribió bastantes obras, unas setenta aproximadamente, muchas en colaboración con otros autores. Sus libretos retrataban con ingenio y humor la sociedad de su época, con tramas fáciles, divertidas, y con tintes muy populares.
     ─Mil ochocientos cuarenta y dos.
     ─Abuelo, ¿por qué repites tanto ese año?
Ignacio Pérez Blanquer
Académico de BB.AA. Santa Cecilia