miércoles, 15 de agosto de 2018

XVII CICLO CULTURAL "LOS MARTES DE LA ACADEMIA". Julio y agosto de 2018


LOS MARTES DE LA ACADEMIA 2018.

Este verano que comenzamos supone la XVII edición de los “Martes de la Academia”. Casi rozamos la mayoría de edad, tiempo en el que creemos se ha convertido en costumbre arraigada para un número importante de vecinos y visitantes de nuestra ciudad,  ver en este pequeño patio a personas significativas en sus ámbitos, bien sea cultural, científico o artístico.

El hilo conductor de este año, 4 conferencias, girará en torno al terremoto de 1755 y la posibilidad de que se repita un sismo de semejantes características en la Bahía de Cádiz. Contamos para este ciclo con científicos, expertos en prevención de riesgos e historiadores, para abordar el problema desde una perspectiva lo más amplia posible.

No olvidamos temas de especial interés para la ciudad, como el Centro Histórico y el Turismo,  y la Música, con dos magníficos conciertos.

Estamos seguros de que seguirán confiando en nosotros y llenando todos los martes nuestro patio, que es el suyo.




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28 de agosto
Concierto de Ana María Castillero Gómez (violín) y Juan Miguel Camacho Corrales (viola).
Patio de la Academia. 20.30 h.  

Como es habitual en este último martes la Academia nos ofrecerá un concierto. Acompañados por la voz acogedora y aguda del violín, Ana María Castillero Gómez y la melodiosa de contralto de la viola, Juan Miguel Camacho Corrales. Impulsados por sus inquietudes de renovación y por sus dotes creativas, se han exigido apostar decididamente por la innovación y el enriquecimiento de un repertorio, para dúo de cuerda, tanto en su lenguaje, como en su color, su temática y sus formas.

Con 8 años comienza Ana María Castillero sus estudios musicales en el Conservatorio elemental Rafael Taboada.  Para continuar sus estudios medios debe ingresar en el Joaquín Villaltoro de Jerez, circunstancia que le obliga a compaginar sus desplazamientos desde El Puerto de Santa María a Jerez con los estudios del Conservatorio y los de ESO y Bachillerato. Toda una proeza de vocación y responsabilidad.
En el 2010 inicia el grado superior de violín en el Real Conservatorio Victoria Eugenia de Granada y lo culmina en el 2015 y en este intervalo consigue desdoblar su tiempo, para viajar a China, y también y además, ser miembro de la Orquesta del Bicentenario de Cádiz y alumna de la Academia Joven de la Orquesta Ciudad de Granada y en este mismo año de 2015 se desplaza a EEUU, para seguir ampliando estudios.
Para resumir sus cualidades  hemos de resaltar que se trata de una mujer que derrocha entusiasmo y pasión en su trabajo y que además es poseedora de una sensibilidad, inteligencia y amabilidad más allá de lo común.

No le va a la zaga Juan Miguel Camacho en cuanto a entrega, ilusión, esfuerzo, inteligencia y capacidad de renuncia, ya que después de haber pasado, muy joven también, por los Conservatorios Paco de Lucía, de Algeciras y el de Muñoz Molleda, de La Línea de la Concepción, en 2011 obtiene una plaza en el Real Conservatorio Superior de Música Victoria Eugenia, de Granada, con la profesora Alejandra Poggio Lagares, donde finaliza en 2015 sus estudios de grado superior y seguidamente amplia su formación en Carolina del Norte, en EEUU y actualmente continúa su perfeccionamiento instrumental con el violinista Jerome Ireland, en Sevilla, aunque, en el momento actual, ya posee una gran experiencia en música de cámara por haber participado en numerosos conciertos y festivales y haber colaborado con otras muchas Orquestas, destacando especialmente la Orquesta Sinfónica “The University of North Carolina Greensboro” y la Orquesta Filarmónica y Coro “La Bohemia”.

lunes, 13 de agosto de 2018

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (360)


PREVENCIÓN DE RIESGOS NATURALES


Continuamos con el ciclo cultural de los Martes de la Academia, que este año ha dedicado una serie de conferencias y mesas redondas a un tema tan preocupante e interesante como es el de los maremotos y tsunamis: sus causas, sus consecuencias, su periodicidad… Sobre todo, si tenemos en cuenta la ubicación geográfica de nuestra ciudad y el antecedente cronológico de haber sufrido un desastre medioambiental de estas características en 1755.

            Hoy celebramos la tercera y penúltima sesión dedicada a este asunto. Se trata de una mesa redonda en la que se abordará el aspecto, quizás más polémico o, por lo menos,  más relegado a un segundo plano por quienes, se supone, tendrían que ser los primeros en hacerlo visible. Se trata, simplemente, de responder a estas sencillas preguntas: ¿Qué hacer en caso de sufrir un tsumani? ¿Cómo preparar a la población para que sepa cómo reaccionar ante un fenómeno de este tipo? ¿Por qué, a pesar de las aseveraciones de prestigiosos científicos y expertos en la materia que hablan de la imposibilidad de predecir la fecha en que pueda producirse, las autoridades competentes parece que miran hacia otro lado o no quieren tomarse en serio el problema?

            Hace apenas un mes, en la primera sesión que abordaba este tema, Fernando Arroyo del Castillo, director del ya famoso documental titulado La gran ola, comentaba apesadumbrado cómo se había encontrado con la incomprensión, la apatía o el desinterés, cuando no con la sonrisa irónica y condescendiente, de muchos responsables políticos a los que había entrevistado durante el período que dedicó a la realización de su trabajo.



            Y para responder a estas preguntas planteadas más arriba contaremos con la presencia de tres personas a las que avalan su preparación y sus conocimientos, al igual que su dedicación durante años a temas medioambientales.

            José Antonio Aparicio Florido, Postgrado y Máster en Protección Civil y Emergencias por la Universidad de Valencia y Presidente del IERD (Instituto Español para la Reducción de los Desastres); Juan Clavero Salvador, licenciado en Biología y en Geografía e Historia además de ser un conocido y reconocido luchador en la defensa de los valores ecológicos; y Javier Cobos Benítez, Jefe  del Servicio de Protección Civil de nuestra ciudad.

            Cada uno de ellos, desde su perspectiva y desde su experiencia, nos transmitirá cuáles son las medidas a adoptar a la hora de enfrentarnos a una catástrofe marina de impredecibles consecuencias y también cuál es la actitud que, como ciudadanos, nos compete, porque tal y como dice el IERD en su carta de presentación: “En cualquier sistema de protección o defensa civil, los ciudadanos juegan un papel esencial en su propia seguridad y en la de sus semejantes.La población no solo no debe depender del Estado y de los poderes públicos para alcanzar tal protección sino que debe procurarla por sí misma para evitar o mitigar el impacto de los graves riesgos colectivos”.
                                                                                              JUAN A. VILLARREAL
Académico de Santa Cecilia

viernes, 10 de agosto de 2018

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (209)

Él nunca vio así su río: Eulogio Varela

  Miré desde el puente hacia la desembocadura del río, Cádiz era una línea nubosa a lo lejos. Un poco de viento levantaba papeles, hojas, y arrastraba con leve ruido unos trozos ─destrozos─ de restos inidentificables. Una mujer cruzaba, se dirigía al aparcamiento, se detuvo a pocos metros de mí para despegar de sus afilados tacones un papel que, atravesado por uno, insistía en caminar con ella. Con algo de dificultad se aproximó a la barandilla; ya a mi lado, se quitó el papel doblado con rapidez. La curiosidad le hizo desplegarlo y lo miró atenta. Volví mi cabeza, otra vez, hacia Cádiz. Le oí exclamar: ¡Eulogio Varela!
  Pasaron unos largos segundos. Recordé sus damas sinuosas, los vegetales que orlaban y enmarcaban dibujos, las gasas sobre sugerentes anatomías, sus perfectas letras que caligrafiaban los espacios.
  Pero él no vio así el río, ¿cómo lo hubiese pintado?
  Hablé en alto sin mucha consciencia de ello; la mujer permanecía, callada, a mi lado, y miraba el dibujo. Varela nació en la calle Alquiladores, a unos pocos cientos de metros de aquí, ¡qué cerca, qué lejos todo...!
  Creador polifacético, que además de brillar en el campo de la pintura, lo hizo también en el de la ilustración y en el diseño gráfico. Realizó, también, algo de diseño de mobiliario además de una intensa labor pedagógica. Sin duda una figura muy destacada, clave, del modernismo español.
  “¿Quizás demasiado atado al checo Alfons Mucha?”, preguntó afable. Respondo que no y prosigo con mis argumentaciones.
  Varela reinterpretó, llenó sus figuras de una pizca de sal, de agua, de alma y de sol, les dio otro enfoque, otro paladar; escapaba de la férrea geometría de Alfons Mucha. Introdujo en España las corrientes estéticas del Art Noveau triunfantes en la Europa de las primeras décadas del siglo XX. Gran experimentador, tocó todos los palos e influyó en una gran cantidad de artistas de aquella época; me atrevería a citar a Juan Gris y al mismísimo Pablo Picasso.
  “¿No era un estilo decadente y algo grotesco”? Sonreí con su nueva pregunta. Dije que para las malas lenguas era así, pero los que adoptaron el modernismo estimaban que era seductor y exquisito. En realidad, el modernismo estuvo muy relacionado con la moda y con la metodología. Sobrevivió porque también tuvo mucho que ver con la innovación y el cambio social.
  Una racha de viento arrancó el cartel de sus manos y lo hizo volar, todo abierto, como una alfombra. Así cayó al agua, La marea lo meció y lo fue alejando de nosotros con paciente lentitud.
  Ella caminaba ahora hacia el aparcamiento, quizás pensaba en nuestro artista, Eulogio Varela, un gran maestro, el más representativo del modernismo gráfico en España, hoy relegado en una modesta esquina de nuestra memoria.
  Miré otra vez al agua y al cartel perdido ya...
  ¿Cómo hubiese pintado él, su río?
Ignacio Pérez Blanquer
Académico de Santa Cecilia

lunes, 6 de agosto de 2018

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (359)

El maremoto de 1755 y El Puerto


El maremoto producido por el terremoto de Lisboa el 1 de noviembre de 1755, quedó grabado en el inconsciente de las poblaciones que sufrieron sus efectos. Ya nada iba a ser igual en algunos puntos de la costa gaditana, barrida por la gran ola y causante, no solo del cambio estructural en las tierras afectadas, sino que también quedó en el recuerdo y en el ánimo de los que lograron sobrevivir. En la Bahía de Cádiz se hablaría y se recordaría el fenómeno a través de los siglos y el hecho que corrobora mis palabras es este ciclo que la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia dedica al estudio físico-geográfico y humano de sus consecuencias.

Un ejemplo de este recuerdo a lo largo de la historia lo tenemos en el viajero romántico Eugene Poitou que pasaría por nuestra tierra en el año de 1866 con su familia y que daría origen a su libro Voyage en Espagne, publicado en 1869. Habían pasado más de cien años, pero en Europa aún resonaba el suceso. Este viajero al trasladarse en ferrocarril a Cádiz desde El Puerto de Santa María recordaba, al pasar por la lengua de tierra que une Cádiz al continente, como en este lugar perdió la vida a causa del maremoto el hijo del poeta francés Louis Racine y que describe como: “la mar, elevada a dieciocho metros de altura , derriba parte de las murallas de Cádiz; y una gran ola, atravesando impetuosamente la lengua de tierra que une la ciudad al continente, arrebata cerca de doscientas personas. El joven Racine, que había tomado la carrera de Comercio y habitaba en Cádiz, pasaba en ese momento por la elevación, en diligencia, con uno de sus amigos. La montaña de agua, abatiéndose sobre la carretera, cubrió y volcó el vehículo…”.

Del maremoto, de sus orígenes y de sus consecuencias en la costa gaditana hablará hoy en la Academia, en sus habituales conferencias de los martes, la profesora Mercedes Pacheco Martínez. Titular de Física Aplicada y doctora en Oceanografía Física en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria. Cuenta con numerosos estudios sobre la Tecnología y la Dinámica Marina abarcando aspectos como el oleaje, corrientes marinas, niveles del mar y predicción de comportamientos. El acercamiento científico al maremoto de 1755 es fundamental para preparar a nuestra sociedad en caso de producirse nuevamente dicho fenómeno. Estamos en la zona y la posibilidad estadística de que se repita es cada vez más elevada. Es pues el momento de ponerse a trabajar para minimizar los efectos que pudieran ocasionar en un futuro que se nos antoja lejano pero no improbable.
Juan Gómez Fernández
Académico de Santa Cecilia

viernes, 3 de agosto de 2018

CENTELLEO DE ESTRELLAS


Esto de escribir artículos con periodicidad da lugar, a veces, a curiosas y agradables anécdotas. Y, desde luego, más aún cuando se trata de un tema tan extendido y popular como lo es ‘el tiempo’. Ayer bajaba la calle Luna, una señora a la cual conozco de vista de toda la vida, me paró y me hizo una pregunta sobre las estrellas centelleantes, quería saber si cuando las estrellas parpadean indican algo en relación con el tiempo que hará en los próximos días. Intenté ganar un poco de tiempo para pensar la respuesta y le dije que le agradecía muchísimo que fuese lectora de mis escritos. Respondió que no se perdía ninguno, cosa que le volví a agradecer con la mejor de mis sonrisas. Le conté que no soy meteorólogo, y que mis conocimientos son de lecturas y de afición, lógicamente, todo ello, aleado con mis conocimientos de física. En plan charla de calle le comenté, a la amable mujer, que lo más cerca que había estado nunca de un meteorólogo fue en una conversación ─muy interesante por cierto─ con Julio Marvizón que fue durante muchos años el especialista en el tiempo de “Canal Sur” y, además, gran especialista en asuntos de la “Sindone”, la Sábana Santa o Santo Sudario. Ella comentó que había sido una fiel seguidora de José Antonio Maldonado en televisión y que todavía lo escucha en la radio; le expliqué que yo lo recuerdo de la facultad de Sevilla, era un estudiante de varios cursos superiores al mío, de esos a los que los principiantes mirábamos con admiración, respeto y una pizca de envidia, pero nunca tuve ocasión de hablar con él.

     Mientras charlábamos informalmente iba escarbando en mi memoria para encontrar algún material con el que dar cumplida respuesta a su pregunta. Recordé que las estrellas que vemos parpadear fuertemente son una indicación de buen tiempo al igual que una abundante niebla matinal o una rociada importante.
     ─”Mañanita de niebla, tardecita de paseo”, ¿no? ─comentó sonriendo.
     ─Sí, justo. También las estrellas que vemos parpadear indican una atmósfera limpia, sin rastros de nubes ni brumas que entorpezcan la luz que de ellas nos llega. Las estrellas realmente no parpadean, sino que parecen hacerlo cuando las observamos desde la superficie de la Tierra, las estrellas centellean en el cielo a causa de nuestra atmósfera; al menos esa es la teoría más extendida. Cuando la luz de las estrellas entra en nuestra atmósfera, ésta es afectada por los vientos que hay en ella y por las áreas con diferentes temperaturas y densidades. Esto provoca el parpadeo. Toda luz procedente del espacio exterior se ve afectada por la denominada “turbulencia atmosférica”.
     ─¿Y los planetas no parpadean? ─preguntó interesada.
     ─Realmente todos los materiales celestes centellean, pero desde nuestra perspectiva no lo notamos con los planetas. La explicación es que las estrellas son más sensibles a las turbulencias al estar a gran distancia, y su luz nos llega como un pequeño punto, algo que no sucede con los planetas por estar más cercanos a nosotros. Desde luego se trata, en este caso de un efecto óptico que nos viene muy bien para distinguir en la noche las estrellas de los planetas.
     En ese instante percibí el potente vozarrón de mi amigo casi al lado de mi oreja izquierda:
     ─¡Menos mal que te encuentro! Quiero me digas algo de la ‘ola de calor’, ¿queréis un café?
     No tardamos en aceptar su invitación.
     La señora, de la cual aún no sabía el nombre, dijo:
     ─Es verdad, ese tema está muy de moda, ¿habrá varias olas de calor en agosto?... Dicen que sí, que habrá unas cuantas.
     ─Pues no lo sé ─respondí─. Esto de las olas también está muy sujeto a manipulación mediática y basta que suban un par de días las temperaturas para que haya pregoneros anunciado mortíferas ‘olas de calor’ y hablando del apocalipsis del cambio climático. Perdonadme, pero soy un poco escéptico con todo esto.
     ─¿Nos podrías explicar cómo se produce una ‘ola de calor’?
     Pilar, así se llama la mujer, también puso cara interrogante:
     ─Creo que en el verano las olas de calor se generan en el momento que un anticiclón de bastante potencia permanece, más o menos, sobre una misma zona varios días y la radiación solar continua provoca un sobrecalentamiento de la atmósfera. Pienso que también se producen cuando soplan vientos cálidos de procedencia tropical varios días seguidos. Se trata de un asunto de especialistas, poco puedo añadir yo.
     ─Pero para declarar una ‘ola de calor’ no basta que en un periódico, o en la televisión, digan que hay una ola de calor, ¿no? Habrá algún criterio más serio o más científico ─dijo mi amigo.

     ─Tienes toda la razón, es cierto. En España, la AEMET que es la Agencia Estatal de Meteorología dice que se considera ‘ola de calor’ un episodio de al menos tres días consecutivos, en que como mínimo el 10% de las estaciones consideradas registran máximas por encima del percentil del 95% de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del periodo 1971-2000. No hay una definición universal y precisa del término; aunque todos entendemos que se trata de una situación en la que las temperaturas son muy elevadas, que permanece unos días y que afecta a una zona geográfica lo bastante grande. Hay preguntas relevantes que quedan sin respuesta, ¿qué valor tiene que alcanzar el termómetro para poder hablar propiamente de ‘ola de calor’?, ¿cuántos días tiene que durar la situación?, ¿cuánta superficie tiene que ser la afectada?
     Pilar intervino diciendo con buen criterio:
     ─Claro, ahora entiendo el porqué de esa inexactitud que da lugar a interpretaciones un poco extrañas de lo que es una ‘ola de calor’ y por eso muchas veces se exagera sobre el asunto más de la cuenta.
     ─Así es, efectivamente.
     Mi amigo no pudo resistirse a decir la última palabra:
     ─Eso del “percentil” es como lo del peso y la medida de los niños pequeños, ¿no?
                Ignacio Pérez Blanquer
Académico de Santa Cecilia

miércoles, 1 de agosto de 2018

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (358)

Personas o máquinas
Hace casi cuarenta años, el científico estadounidense Raymond Kurzweil, especializado en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, persona considerada como legítimo heredero de Thomas Edison, pronosticó que antes de que comenzara el año 2000, un ordenador ganaría a un campeón mundial de ajedrez: ocurrió en 1997, cuando una supercomputadora ganó con el resultado que en notación ajedrecística se escribe +2 =3-1. Gary Kasparov (Bakú, 1963) representó al homo sapiens como último ejemplar capaz de resistir el auge de la inteligencia artificial. Ganó varios duelos, pero solo se recuerda que perdió  una partida contra el programa informático de IBM Deep Blue, todo un drama para él, que le llevó a afirmar que “ya no se puede vencer a un ordenador”.

En esos años, también imaginó que Internet, una red de uso, entonces, estrictamente en instituciones académicas y militares, se extendería por el mundo y que los teléfonos móviles responderían a todo tipo de preguntas. Ahora se predice que antes del año 2030, los sistemas de conducción estarán en manos de sistemas inteligentes, no humanos y que dentro de veinte años los ordenadores serán mucho más potentes que todos los cerebros humanos de la Tierra juntos. La mayor parte de la actividad intelectual en el planeta será realizada por inteligencias artificiales.


La inteligencia artificial es un conjunto de tecnologías avanzadas que permite a las máquinas sentir, comprender, actuar y aprender. Es más una herramienta creada por humanos, y que hace y se aplica donde las personas deciden. Expertos vaticinan que su desarrollo, el mayor reto tecnológico de la historia, dará a luz una nueva generación de robots autónomos capaces de atender numerosas necesidades. Consideran que la Inteligencia Artificial va a ayudar a las empresas a ser más productivas y eficientes. Este aspecto tendrá un impacto directo en los puestos de trabajo que provocará una destrucción masiva de algunos empleos. Las empresas que están comenzando a implantar de forma integral estas tecnologías, han mejorado la productividad y han reducido costes y generado mayores oportunidades a personas que desarrollan puestos de trabajo más creativos. Parece claro que estamos viviendo una gran transformación, en la que se está reinventando las formas de desarrollarse y competir en los mercados. Los trabajos del futuro serán mayormente tecnológicos: muchos de los que existirán dentro en una década aún no podemos ni imaginarlos.

Ante esta realidad, nos resulta inquietante para las próximas generaciones que, todavía no exista, al menos a mi me lo parece, una formación reglada  que prepare a los futuros profesionales para ocupar nuevas profesiones que se avecinan. Es deber de los organismos competentes y la sociedad en general, anticiparse a este cambio con nuevas políticas educativas que formen a las generaciones venideras para poder desarrollarse con éxito en este nuevo panorama laboral.

Hay que hacer frente cuanto antes, al importante desequilibrio que existe entre las necesidades de las empresas y la formación de los trabajadores, especialmente, en profesiones técnicas como  Ingenierías, Matemáticas, Informática, o con conocimientos en telecomunicaciones y aquellos que dominen las competencias digitales. Seguramente lo tendrán más fácil aquellos trabajadores expertos en ciberseguridad, programadores o que sean profesionales relacionados  con la gestión de las emociones que son las que van a tener una mayor demanda en el futuro. Los profesionales más demandados por las compañías serán aquellos, que además de tener los conocimientos suficientes en inteligencia artificial, sean capaces de trabajar por proyectos, de liderar equipos, con dotes de comunicación y con iniciativa. También se valorará mucho el pensamiento crítico, y la capacidad de resolver problemas complejos.

Nuevas opciones profesionales para los de Humanidades surgen junto al desarrollo de perfiles científicos que conlleva la revolución tecnológica. El desarrollo de la tecnología está fuertemente imbricado con ciertas ramas de las Humanidades, sobre todo las más filosóficas. Muchos de las ideas tecnológicas han salido primero de la mente de los filósofos para luego ser desarrollados por técnicos. La relación entre el desarrollo de la inteligencia artificial y la filosofía, la lingüística o la psicología es evidente. En un futuro el manejo de la tecnología se habrá simplificado tanto que, según algunos expertos, emergerán otros de carácter más humanístico y digitalizado.

¿Serán las máquinas meras ayudantes de las personas o terminarán por eliminarlas en materia laboral? Pensamos que el hombre siempre será superior a las máquinas.
Esperemos que así sea.
Antonio Leal Giménez
Académico de Bellas Artes Santa Cecilia

lunes, 30 de julio de 2018

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (357). Ars Cantus


CONCIERTO DEL GRUPO VOCAL "ARS CANTUS ENSEMBLE":
VILLANESCAS A CINCO DE FRANCISCO GUERRERO


Ars Cantus Ensemble, serán los encargados de ofrecer el habitual concierto del Ciclo Cultural “Los martes de la Academia-2018"

Este quinteto vocal nace en 2017 con la intención de divulgar la música vocal renacentista, en concreto la polifonía española. Su primer proyecto está dedicado a uno de los mayores compositores españoles, Francisco Guerrero, y a su polifonía recogida en las Canciones y Villanescas Espirituales, de la que interpretan las Villanescas a 5 voces.

A pesar  de su reciente creación, se ha convertido en una coral de reconocido prestigio dentro de los de su especialidad. Las interpretaciones están a la altura de una música en verdad deliciosa, que suena en estas voces refinadísima, elegante y transparente. 

Su trabajo está centrado en la música polifónica en sus distintas modalidades: renacimiento, música religiosa, villancicos, madrigales y canciones, canción popular… Juan de la Enzina, Tomás Luis de Victoria, Francisco Guerrero, Alonso de Tejeda,  amén de otras muchas obras del siglo de oro español, anónimas y de autor, forman parte de su repertorio.

Desde la perspectiva organizacional donde generalmente su composición humana está formada por personas de diversa formación intelectual, que desarrollan diferentes ocupaciones en la vida diaria, aportan una serie de elementos enriquecedores, como: sus  experiencias cotidianas, diversidad de pensamiento y gusto por la música, quienes convocados por la magia del canto coral, llegan a formar una fraternal familia.
En el caso de “Ars Cantus Ensemble”, roza la excelencia. Sus componentes tienen una elevada formación musical e intelectual. 
Brevemente describimos a sus integrantes:

Maite Corada Fernández, Soprano.
Inicia sus estudios musicales en el Real Conservatorio de música profesional Manuel de Falla de Cádiz  donde obtiene el título de Grado Medio de piano. Simultanea los estudios musicales con los de Ingeniería Técnica en informática de sistemas.
Compatibilizará dicho trabajo con los estudios de Musicología en el Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo de Sevilla, de donde nace el acercamiento a la música vocal antigua formando parte del Coro Virelay desde 2012 a 2016 y de otros proyectos como el grupo Eritheia. 
Actualmente es la coordinadora de estudios y profesora de piano e iniciación musical en la Escuela de Música Multison.

Ada Renedo Florido, Soprano.
Empieza sus estudios musicales en el Conservatorio Manuel de Falla en Cádiz. Se titula como Arquitecto en la Universidad de Sevilla, y paralelamente obtiene Grado Elemental de Violonchelo en el Conservatorio La Palmera, de Sevilla, y Grado Profesional de Canto en los Conservatorios Cristóbal de Morales de Sevilla y Manuel de Falla en Cádiz.
Desde entonces ha participado en numerosas producciones como miembro del coro de ópera del Teatro de la Maestranza de Sevilla, y como particchino en las óperas “Manon Lescaut”, “Macbeth” de G. Verdi y “Diálogo de Carmelitas” de C. Gounod.

Reyes González Rodríguez, Alto.
Comienza sus estudios musicales en el conservatorio Manuel Castillo en Sevilla con la especialidad de piano y flauta de pico, obteniendo la titulación de grado profesional de flauta. Así mismo, paralelamente, se licencia en Ciencias Físicas por la Universidad  de Sevilla.
Se inicia en el canto histórico con el coro “Juan Navarro Hispalensis” que dirige el profesor D. Alonso Salas Machuca, con el cual realiza numerosos conciertos por toda Andalucía durante más de dos décadas..
En la actualidad, pertenece a varias agrupaciones vocales como el quinteto vocal Ars Cantus o Bach Accademia con los que ha interpretado interesantes programas.

Israel Moreno Rodríguez, Tenor.
Inicia sus estudios musicales en el conservatorio Manuel Castillo de Sevilla con la especialidad de piano y canto, obteniendo la titulación de grado profesional de piano. Actualmente es licenciado en musicología en el conservatorio superior de Sevilla.
Perteneciente a diversos coros como, el coro “Juan Navarro Hispalenses” con el cual ha realizado numerosos conciertos por toda Andalucía, con repertorios muy diversos que abarcan épocas desde, la música medieval hasta el barroco medio, pasando por el renacimiento.
Ha grabado con grupos como: La Capella Reial de Catalunya dirigida por Jordi Savall, la orquesta barroca de Sevilla , nova lux ensemble y J.S Bach entre otros.
Como tenor solista ha abarcado diversos repertorios. La Pasión según S. Juan de J.S. Bach, el Requiem de Mozart, varios ciclos de cantatas de J.S.Bach, etc..

Francisco González Gordillo, Bajo.
Estudia trombón en el conservatorio Manuel Castillo. Es licenciado en Geografía e Historia, especialidad Prehistoria y Arqueología. Miembro fundador del Taller Hispalense de Música Antigua, del Coro Barroco de Andalucía y del Coro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza.
Con el Coro Barroco ha actuado en el Festival de Música Antigua de Ubeda y Baeza,Circuito Andaluz de Música, Muestra de Música Antigua "Castillo de Aracena " o Festival de Música Española de Cádiz.
Es miembro fundador del Coro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza donde actúa desde el año 1995 habiendo interpretado cerca de 70 títulos de ópera y 15 de Zarzuela con los más afamados cantantes y directores musicales y de escena.

Para los amantes de la música, que quieran compartir las emociones que representan esas grandiosas obras polifónicas y, que llegan al espíritu como ninguna otra. 
Les invitamos a que asistan a la Bodega Milenario de Caballero, calle San Francisco, a las 21:00 h. del día 31 de julio de 2018.
Gonzalo Díaz Arbolí
Académico de Santa Cecilia