sábado, 19 de mayo de 2018

PATRIMONIO MUSICAL: LA ZARZUELA (XIV) Los gavilanes


Los Gavilanes
Zarzuela en tres actos, divididos en cinco cuadros, en prosa.
Texto de José Ramos Martín.
Música de Jacinto Guerrero.
Estreno: 7 de diciembre de 1923, en el Teatro de la Zarzuela, de Madrid. 
Acción en una aldea de Provenza, en 1845.

Argumento.
Acto I. Tras una larga estancia en el Perú, Juan vuelve a su aldea natal, acaudalado y rico. Al aparecer en la playa encuentra a unos pescadores que al reconocerle le abrazan y festejan, pues le creían muerto. Los lugareños rivalizan entre sí para demostrar que, antaño, fueron íntimos del indiano. Clariván, el alcalde, se ofrece para administrar el dinero del recién llegado. Emma y Nita lucen, ostentosamente, las joyas que han recibido de su tío y Camilo y Renata recomiendan a sus hijas que abandonen a sus novios pescadores, ahora que son ricas.
Mientras familiares, amigos y paisanos beben a la salud del emigrado, Juan cuenta la verdadera razón de su partida: el amor de una mujer: Adriana. En su voluntario destierro supo que Adriana había sido casada con un hombre y hoy se entera de que la mujer es viuda y pobre. Juan, ya solo, escucha una canción y cree reconocer la voz que la entona. Efectivamente es Adriana. Tras una vacilación inicial, ambos se reconocen y charlan animadamente.



Acto II. El pueblo entero, en la plaza, celebra la llegada de Juan. Adriana se entera de que Juan se marchó por ella. Pero ha de contener su emoción ante la aparición de Gustavo y Rosaura que se declaran mutuamente. Adriana lo aprueba. Juan trata de granjearse la ayuda de doña Leontina, madre de Adriana, a favor de sus intenciones matrimoniales. No obstante, las descaradas indiscreciones de Clariván y Triquet obligan al indiano a confesar que es con  Rosaura, la hija de Adriana con quien desea casarse. El escándalo es mayúsculo y quienes se habían mostrado amigos íntimos del indiano, se declaran ahora enemigos y le desprecian, porque creen que ha venido a abusar de su riqueza; la pobre Adriana termina desmayada ante lo inesperado del acontecimiento.

Acto III. Juan, a quién el pueblo llama "El Gavilán", ha pagado las deudas de Adriana y su familia para obligar a Rosaura a casarse con él. La víspera de la boda -a la que nadie piensa asistir- Adriana y Rosaura mantienen una dramática conversación en la que la madre trata de impedir el casamiento. Pero es tarde: Rosaura está dispuesta al sacrificio por el bien de su familia. Gustavo entra en escena y propone a Rosaura la huida inmediata. Cuando la joven, por fin, acepta, aparece Juan, que dice a Gustavo que puede llevarse a la moza, pero no a escondidas, sino a la vista de todos. Mañana habrá boda, pero los novios serán Gustavo y Rosaura.
Desde un punto de vista musical, todo resulta un alarde de facilidad melódica. Ángel Rodríguez Rivero se luce en la “Romanza de la flor”.

jueves, 17 de mayo de 2018

CANTE FLAMENCO. Capítulo VI (2)


  
    Livianas:
    La Liviana, como el martinete y la debla, es un cante antiguo compuesto,  derivado de la toná, con algo de serrana y aire de debla en su tercer verso. Su entidad es de seguiriya corta, tal como denota su compás, que le infiere una cualidad de cante de preparación innegable. Si el compás es de seguiriya, la melodía y las letras se asemejan a las coplas serranas, pero se cantan sin acompañamiento de guitarra.
    José Blas Vega ha escrito la siguiente teoría sobre la Liviana:
<<Creemos que la liviana venía a ser, antiguamente, como la preparación del cante.
Los antiguos cantaores llamaban cantar con guía al empezar - dentro de una misma estilística – con un cante corto, sencillo, para continuar con dos o tres estilos de entonaciones cambiadas. La liviana, en la serrana, cumple perfectamente la misión, ya que prepara al intérprete para que entre con el poderío que requiere este cante y no con la lentitud habitual de los cantaores>>.
Excelentes intérpretes de livianas han sido: el Tío Juanelo, Antonio Mairena,    “Pepe de la Matrona”, “Juan Talegas”, “Fosforito” y José Meneses.
   Algunas letras de coplas cantadas por livianas:                  
                                                Ya nadie tiene fatigas,                   
                                                que toas las tengo yo,                   
que tengo una losa negra             
dentro de mi corazón.
-----------------------                 
Soy un pozo de fatigas
que un buen manantiá tenía,
que a la par que crese el agua
van cresiendo mis fatigas.
------------------------
Van cresiendo mis fatigas
porque  d’este manantiá
por instante se me yena
y no lo pueo agostá.

    Livianas:                            https://www.youtube.com

o   Martinetes, Carceleras y Galeras
    El Martinete  es la más popular de las tonás, y su música melancólica una de las más hermosas. Prototipo de cante gitano al que se le atribuye origen herrero y fragüero, oficio en el que los gitanos son verdaderos maestros.
    Hoy, los cantaores – se afirma en Mundo y formas del cante flamenco – suelen llamar martinetes  a las tonás.  La analogía del martinete  con las carceleras y galeras - que no son otra cosa que tonás - todos ellos cantes a palo seco, sin acompañamiento alguno, ni de guitarra, ni de palmas, ni de golpes de yunque ni de bastón, aunque hoy se adorne de estos últimos.
    Ricardo Molina lo describe así:
<<Cante sin compás, libérrimo, desolado, como un lamento nocturno de una tribu errante bajo la luna por tierras desconocidas, el martinete empieza a desarrollar su plañidera melodía trabajosamente y como arrastrándola con esfuerzo penado que tira de pesadas cadenas, pero luego se remonta a regiones de libertad y allí despliega su vuelo con majestad aquilina para expirar en un gemido angustioso>>.
El martinete  es una toná de impresionante grandeza que puede emular a la toná grande. Pocos cantes tan desgarrados y exigentes como él muestran su fuerza dramática y subyugadora.
No existe una diferencia clara entre martinete  y carcelera o galera, al menos en el orden musical. Lo que distingue a la carcelera son las letras que, como su nombre indica, aluden a presidio y encarcelamiento. Son tonás que en sus letras describen el sufrimiento de los gitanos condenados a presidio o a galeras, y la persecución que sufrieron en el siglo XVIII.

    Martinetes :                      https://www.youtube.com
   Carceleras:                        https://www.youtube.com


GLOSARIO DE TÉRMINOS FLAMENCOS

Ignacio Pantojo
Socio colaborador de la Academia Santa Cecilia

martes, 15 de mayo de 2018

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (343)


Campeones

  
Hay un axioma en el mundo taurino que dice que no hay quinto malo y en el caso de Javier Fesser, esto se ha cumplido y su quinta película, su quinto toro, le ha salido bravo y noble.  Más de 1.200.000 reproducciones del tráiler en YouTube y ser la película más vista el fin de semana de su estreno, dan cuenta de ello.
         Fesser ha sido muy valiente y ha arriesgado mucho al atreverse  con algo tan delicado, en principio, como hacer una comedia y hacer que la gente se ría, con una cuestión tan sensibilizada  como la discapacidad, consiguiendo evitar el chiste fácil y grosero y a la vez la sensiblería y la falsa compasión. Es algo muy a tener en cuenta y además la gente que se ríe de las situaciones creadas por este equipo de discapacitados, no tiene la mala conciencia de estar riéndose de ellos sino “con ellos”.
En su larga trayectoria, Javier Fesser ha pasado de contarnos la emocionante historia de “Camino”, a hacernos reír con las aventuras de “El milagro de P. Tinto” o las dos entregas sobre Filemón, hasta llegar a esta película que está batiendo récords de taquilla y que consigue, cosa nada fácil, poner de acuerdo a crítica y público.
Comedia sobre la superación personal, realizada sin prejuicios, aceptando como algo normal las situaciones creadas por este grupo de muchachos “distintos”, pero con muchos valores superiores a los que poseen las personas que consideramos “normales”. y valorando, la diferencia, porque hay algo más profundo, algo que tiene que ver con el miedo a esa diferencia y con la tolerancia selectiva.  Somos capaces de admitir muchas cosas en grupos de personas, niños, adolescentes, ancianos, que no somos capaces de soportar en otros grupos sociales como, en este caso, los discapacitados, que en una escena de la película,  son despreciados por los viajeros de un transporte urbano cuando ellos se portan como habitualmente suelen hacer, cosa que el resto de los viajeros, no son comprende ni respeta.
El segundo entrenador de un equipo de baloncesto de primera división que atraviesa una crisis en su matrimonio y que abandona el domicilio conyugal para volver a casa de su madre, es consciente de que su vida va cuesta abajo. Ni siquiera el día en el que trata de olvidar sus problemas,  a base de copas y acaba chocando contra un coche patrulla de la policía, quiere darse cuenta de que su vida ha tocado fondo.

Como alternativa a la cárcel, la jueza que instruye el juicio rápido al que es sometido, le ofrece la pena de aceptar un programa de servicios comunitarios y lo envía a un centro de día de discapacitados para hacerse cargo del equipo de baloncesto. Y aquí Fesser es donde acierta plenamente al combinar la comedia social con la deportiva.




El acierto principal de Fesser es no adoptar la mirada indulgente ni dramatizar los problemas de convivir con una discapacidad mental, sino, hacer natural la aproximación a una realidad que tiene una consideración social muy poco comprendida.
Fesser presenta a sus personajes con sus particularidades y excentricidades, sus manías y sus obsesiones,  sin caer en la burla: Uno es  controlador de unos aparcamientos e hipocondríaco; otro trabaja en un refugio animal  y es  hidrófobo; otro, trabaja de freganchín en un restaurante donde es explotado, otro, de vez en cuando, se queda petrificado y con la mirada ausente y un compañero le dice al entrenador “Enseguida vuelve”, como algo completamente natural. La única chica del grupo, es deportista de riesgo y “mosca cojonera” del equipo, según dicen todos sus compañeros. Todos se hacen entrañables para el espectador y lo mas curioso es que todos están interpretados por actores realmente discapacitados, sin experiencia previa en el cine, que se enfrentan a la cámara con una asombrosa  naturalidad y son capaces de  sostener, junto al imparable Javier Gutiérrez, toda la película sobre sus hombros.

La película nos hace ver que hay aspectos en los que los discapacitados superan a los que consideramos “normales”.  Entre ellos no existe la envidia, el compañerismo es absoluto y no selectivo, admiten sus limitaciones y sus errores sin sentirse minusvalorados por ello, no basan su éxito en la derrota del adversario.  Cuando en la final del adversario, el entrenador les dice “Vamos a machacarlos”, su respuesta es, “Entrenador, no queremos machacarlos, solo queremos jugar con ellos”.  Para ellos, perder, no es algo traumático ni humillante.  Son capaces de celebrar su derrota como un triunfo, como algo que les hace sentirse completamente felices.
Jesús Almendros Fernández
Socio Colaborador de la Academia

sábado, 12 de mayo de 2018

EXPOSICIÓN "OCHOA + LORCA. PLÁSTICA MUSICAL"




La Fundación Pintor Enrique Ochoa quiere invitarle a la presentación de la Exposición “Ochoa + Lorca. Plástica Musical”.

Que tendrá lugar el próximo día 17 de mayo a las 19:00 h en la Escuela Universitaria de Diseño, Innovación y Tecnología situada en la Avenida de Alfonso XIII, 97, de Madrid.

Dicha Exposición se podrá visitar en Nueva York, en la sede del Instituto Cervantes, a partir del 14 de junio de 2018.


Enrique Ochoa (1891-1978), ”Ochoa + Lorca. Plástica Musical” es el título de la exposición que el próximo 14 de junio se inaugurará  en Nueva York, en la sede del Instituto Cervantes. 

Esta muestra hace un recorrido por la vida y obra de este artista de difícil clasificación, es un homenaje que intenta situar al artista y al hombre en su merecido lugar en la historia de nuestra pintura. Contemporáneo y amigo de Picasso, García Lorca, Alberti, Rubén Darío o Andrés Segovia –entre otros- no podemos olvidar al ilustrador de más de 2000 libros y publicaciones ni al pintor precursor de nuevos estilos figurativos”.   Aunque algunos críticos lo definieron como el pintor de la burguesía, también fue ilustrador de las mejores revistas de su época, comparado con los prerrafaelistas, identificado con el surrealismo, con el arte abstracto o el gestualismo americano.

Autorretrato con boina blanca
Entre sus obras destacan retratos como el de García Lorca de 1933 –que diría de él: “¿Pintor? ¿Músico? ¿Poeta? Creador…”- y su serie sobre la plástica musical especialmente en  “Strawinsky, pájaro de fuego” ,  “El ángel rosa en la Pasión de San Mateo de Bach”, “La Catedral sumergida de Debussy” o la “Danza de fuego de Falla”, ilustraciones y portadas de Ochoa de su época en Blanco y Negro, todo un referente de las revistas ilustradas a la hora de mostrar las costumbres y modas de los años veinte. 


Enrique Estévez Ochoa nacía en el Puerto de Santa María el 27 de abril de 1891. Sus padres: Francisco Estévez Fernández, teniente de infantería, y Milagros Ochoa Ríos eran ambos naturales de esta ciudad gaditana. Enrique era el mayor de los dos hijos que tuvo este matrimonio. En 1895 nació su hermana María Felisa. Enrique fue bautizado por su tío materno el presbítero Don Francisco de Paula Ochoa. El teniente Estévez militar de carrera embarcó con su batallón en el vapor Magallanes en compañía de su familia con destino a las Islas Filipinas. Este dominio colonial español se encontraba sacudido por los levantamientos de los insurgentes. Lo que hacía la situación insostenible en 1896. Enrique tenía a la sazón 5 años y María Felisa sólo un año de vida. Se contaron por cientos las víctimas españolas y entre ellas se encontraba la madre de nuestro protagonista. Milagros Ochoa moría cuando apenas contaba con 41 años de edad dejando huérfanos a sus hijos menores, Enrique de 7 años y María Felisa de 3.

A su llegada a España el padre de Enrique ya se encontraba gravemente enfermo, arrastrando los desastres de la guerra ingresó en el hospital y falleció en 1900 a consecuencia de una encefalitis aguda. Los pequeños Enrique y María Felisa de 9 y 4 años respectivamente quedaron esta vez huérfanos también de padre y pasaron a vivir con su única abuela viva en San Fernando quien también fallecería poco después. Enrique ingresó en la Academia Militar de Toledo, Academia para cadetes María Cristina dedicada a la formación de los huérfanos de militares cuando solo contaba con 8 años de edad, un poco antes del triste fallecimiento de su padre. Su hermana María Felisa fue a parar al colegio femenino de huérfanas de militares de Aranjuez. Corría el año 1899. 
El 19 de julio de 1967, Enrique Estévez Ochoa, fue nombrado Hijo Predilecto de su ciudad natal.

Fallece el día 6 de septiembre de 1978 en Palma de Mallorca.
         Que orgullo es para mí,
Es el haber nacido,
en El Puerto de Santa María.
Como pájaro errante,
Con mis vuelos de artista
No sé donde caeré un día,
pero montaña,
cielo o mar,
sólo le pido a Dios
que reposen mis restos
en El Puerto de Santa María.

Academia de Bellas Artes Santa Cecilia

miércoles, 9 de mayo de 2018

CANTE FLAMENCO. Capítulo VI (1)

Antonio Mairena
      Cantes Matrices (Básicos o Puros)
        Tonás:
“Toná” deriva de tonada, vocablo castellano procedente de la voz latina “tonus” (acento) y ésta del griego “tonos” (tensión).
La Toná es un cante gitano, considerado un cante matriz. De carácter épico y plañidero, narra la vida y las persecuciones de los gitanos andaluces, mas no le falta lirismo ni la expresión de los sentimientos individuales.
La métrica propia de la toná es la de cuarteta asonante, usando para los remates o codas - estrofa irregular de tres versos - Estébanez Calderón las menciona por primera vez en 1847, en su obra “Escenas Andaluzas”, donde dice que se la oyó cantar a los gitanos de Triana.
Según Manuel García Matos, musicólogo y miembro del Instituto Español de Musicología, las Tonás son estilizaciones de canciones populares que los gitanos adaptaron, siguiendo la derivación melódica de martinetes o carceleras, después de oírlas en medios folklóricos de una u otra región.
La Toná es una copla de cuatro versos octosílabos, imperfectamente rimados los versos pares:
                                                           << Yo soy geray en el vestir,
                                                           Calorró de nacimiento,
                                                           yo no quiero ser geray,
                                                           siendo calé estoy contento>>.
    Suele rematarse con un pareado asimétrico o con una coda de tres versos:
                                                           <<Y si no es verdad,
                                                            que Dios me mande la muerte,
                                                           si me la quiere mandar>>.
La toná  es un cante a palo seco, sin palmas y sin marcar externamente el compás con los nudillos de la mano, ni con el pie ni con el bastón. Tampoco con acompañamiento de guitarra. Se considera un cante matriz del que se despren-dieron la siguiriya, la liviana y los martinetes  (cantes de fragua), la debla y las saetas (cantes religiosos), y las carceleras  y galeras (cantes de presidio).
La “Toná Grande”  se asemeja al martinete pero, como la debla, se desarrolla en largos tercios agotadores de riquísima ornamentación, a los que debe la razón de su nombre. Es uno de los cantes olvidados, y la única referencia que tenemos hoy día se la debemos a Tomás Pavón, una autoridad en todos los cantes y muy especialmente en las Tonás de Triana.
- Toná grande de Antonio Mairena:                       https://www.youtube.com
- Toná grande de Tío Luis el de la Juliana:
Yo soy como aquel buen viejo
que está en medio del camino,
yo no me meto con nadie,
pa’que nadie se meta conmigo.
Algunos de los grandes cantaores que pasaron a la historia del cante por su dominio del palo por Tonás son:
El “Planeta”, el Fillo, Tomás Pavón, Silverio, Manuel Torres, “Curro Durse”, Tomás “El Nitri”, Manuel Molina, Enrique Mellizo y Antonio Chacón.
Juan “Talega” es hoy uno de los pocos maestros de la Toná Grande. En su cante personal, a la vez que tradicional, resuenan remotos ecos raciales como si pretéritas generaciones gitanas se quejaran desde lo “jondo” de su voz.
   Algunas letras de Tonás, recopiladas por el “Tío Juanelo”, célebre cantaor de Jerez:
-        Toná de la “Tía Sarvaora”:
Cuando m’acuesto e noche
me ajogaban las fatigas
de pensá lo que me pasa
y me paese mentira.
-        Toná del Tío Rivas:
Hasta los olivarillos del valle
acompañé yo a esta gitana,
            le eché el brazo por encima

como si fuese mi hermana.
Socio colaborador de la Academia Santa Cecilia

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (209)

Él nunca vio así su río: Eulogio Varela

  Miré desde el puente hacia la desembocadura del río, Cádiz era una línea nubosa a lo lejos. Un poco de viento levantaba papeles, hojas, y arrastraba con leve ruido unos trozos ─destrozos─ de restos inidentificables. Una mujer cruzaba, se dirigía al aparcamiento, se detuvo a pocos metros de mí para despegar de sus afilados tacones un papel que, atravesado por uno, insistía en caminar con ella. Con algo de dificultad se aproximó a la barandilla; ya a mi lado, se quitó el papel doblado con rapidez. La curiosidad le hizo desplegarlo y lo miró atenta. Volví mi cabeza, otra vez, hacia Cádiz. Le oí exclamar: ¡Eulogio Varela!
  Pasaron unos largos segundos. Recordé sus damas sinuosas, los vegetales que orlaban y enmarcaban dibujos, las gasas sobre sugerentes anatomías, sus perfectas letras que caligrafiaban los espacios.
  Pero él no vio así el río, ¿cómo lo hubiese pintado?
  Hablé en alto sin mucha consciencia de ello; la mujer permanecía, callada, a mi lado, y miraba el dibujo. Varela nació en la calle Alquiladores, a unos pocos cientos de metros de aquí, ¡qué cerca, qué lejos todo...!
  Creador polifacético, que además de brillar en el campo de la pintura, lo hizo también en el de la ilustración y en el diseño gráfico. Realizó, también, algo de diseño de mobiliario además de una intensa labor pedagógica. Sin duda una figura muy destacada, clave, del modernismo español.
  “¿Quizás demasiado atado al checo Alfons Mucha?”, preguntó afable. Respondo que no y prosigo con mis argumentaciones.
  Varela reinterpretó, llenó sus figuras de una pizca de sal, de agua, de alma y de sol, les dio otro enfoque, otro paladar; escapaba de la férrea geometría de Alfons Mucha. Introdujo en España las corrientes estéticas del Art Noveau triunfantes en la Europa de las primeras décadas del siglo XX. Gran experimentador, tocó todos los palos e influyó en una gran cantidad de artistas de aquella época; me atrevería a citar a Juan Gris y al mismísimo Pablo Picasso.
  “¿No era un estilo decadente y algo grotesco”? Sonreí con su nueva pregunta. Dije que para las malas lenguas era así, pero los que adoptaron el modernismo estimaban que era seductor y exquisito. En realidad, el modernismo estuvo muy relacionado con la moda y con la metodología. Sobrevivió porque también tuvo mucho que ver con la innovación y el cambio social.
  Una racha de viento arrancó el cartel de sus manos y lo hizo volar, todo abierto, como una alfombra. Así cayó al agua, La marea lo meció y lo fue alejando de nosotros con paciente lentitud.
  Ella caminaba ahora hacia el aparcamiento, quizás pensaba en nuestro artista, Eulogio Varela, un gran maestro, el más representativo del modernismo gráfico en España, hoy relegado en una modesta esquina de nuestra memoria.
  Miré otra vez al agua y al cartel perdido ya...
  ¿Cómo hubiese pintado él, su río?
Ignacio Pérez Blanquer
Académico de Santa Cecilia

lunes, 7 de mayo de 2018

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (342)



                    AHORA LE TOCA AL TURISMO                   

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Hace unos meses se ha publicado un libro titulado Plan Director 2015/2022, en el que se definen líneas estratégicas a seguir, para hacer de El Puerto la ciudad que queremos los portuenses en un futuro próximo. Con unos objetivos claros y una metodología pertinente adecuada a ellos y con muestras representativas, con mínimos márgenes de error. En ella participaron la ciudadanía y representantes de los sectores técnicos, sociales, políticos y económicos. 
Específicamente en tema de Turismo, en su página 67, podemos leer: Eje 1. Ciudad Turística, Cultural y de Ocio. Significando la importancia de desarrollar entre los ciudadanos la conciencia de pertenencia a un espacio físico desde el punto de vista del patrimonio natural y cultural, y que éste sea un atractivo para los turistas. Y que incluso permita ser una fuente de recursos para las personas que habitan la ciudad. Lo que se pretende es: Potenciar el patrimonio histórico y cultural; recuperar y potenciar los espacios naturales e incrementar la oferta de ocio para el desarrollo de un turismo sostenible; dinamizar, promocinar y reforzar la actividad turística, entre otros. De las 238 páginas del Plan Director hay casi un 10% dedicado al turismo.
“En marcha la redacción del Plan Estatégico de Turismo de la ciudad”. Con este titular aparecía el pasado 25 de Marzo, en el Diario de Cádiz, la noticia de la firma de un contrato con la empresa Consultora Álgida, en presencia del sector turístico, los grupos de la Corporación, el Consejo Municipal de Turismo, el Patronato Provincial y la UCA. El Alcalde, David de la Encina, manifestó: “Un destino en el ámbito turístico y, en muchos sentidos una sociedad, no se construye solo desde una parte. Por eso agradezco a todos los presentes el respaldo mostrado a este Plan”.



Y José María Godínez, en representación del sector turístico también se expresaba en estos términos: “Lo principal es que estemos todo el sector aquí sentado. Que sea una realidad por fin. Que nos marcáramos una hoja de ruta y dejáramos de dar palos de ciego, para que sea el propio sector quien decida a donde ir”.
EL Plan Director citado, nació con el propósito de que estuviera disponible, más allá de diferencias ideológicas y de partido. No sé si los portuenses tienen conocimiento de dicho Plan Director; y que mediante él, tienen a su disposición esa visión amplia, rigurosa y realista de un futuro desarrollo para El Puerto. Si no se ha considerado lo muy aprovechable del Plan Director estaremos, una vez más, dedicando tiempo y dinero de todos a hacer un nuevo trabajo que puede ser redundante con el que ahora, puede estar metido en un cajón recibiendo oleadas de polvo y de olvido.
No es intención del firmante aportar la más mínima visión negativa de la nueva iniciativa. Pero, como portuense, tengo todo el derecho a aportar mi modesta visión de lo que puede ser un nuevo “telar de Penélope”: deshacer lo hecho por otros, para volverlo a hacer, duplicando el coste. Estas actuaciones, si no se justifican, pueden ser el origen de la acumulación del déficit presupuestario de nuestra Ciudad que supondrá un despilfarro que nos afectará a todos. Políticos y funcionarios deben actuar con responsabilidad, profesionalidad, diligencia  y honradez, para evitarlo.
 Y me pregunto: ¿Por qué no se ha llamado al mismo equipo que hizo el Plan Director, que lo hubieran hecho gratis? Tenían y tienen experiencia suficiente en ese tipo de estudios.
Antonio Ortega Rojas
Socio de Bellas Artes Sta. Cecilia