martes, 16 de octubre de 2018

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (369)


¿ES LA SOLUCIÓN EL PEPRICHYE?

Si planteamos la necesidad de solucionar algo, es evidente que nos encontramos ante una encrucijada que precisa el análisis para encontrar el origen del problema. Es muy importante, no confundir parámetros que nos llevarían a la solución equivocada.
Viene esto a colación por la creación de la Mesa Profesional del Comercio, que tendrá como objetivo plantear alternativas a la problemática situación de los comerciantes de El Puerto de Santa María. Doce miembros titulares y otros tantos suplentes, conformarán el “organo de trabajo directo, consultivo, con los objetivos de aportar ideas y asesorar al Consejo Local y a la Concejalía de Comercio”.
En dicho contexto, tiene especial relevancia la postergada redacción y aprobación (¡tras veinticinco años de espera!) del PEPRICHYE, que tenía por objetivo “crear las condiciones necesarias para la habitabilidad del Centro Histórico”. Y subrayado como el origen del cierre continuado, a lo largo del esos cinco lustros, de la mayor parte de los comercios tradicionales y emblemáticos de nuestra Ciudad. Esa es la razón esgrimida en muchos foros que tienen responsabilidades o intereses directos en el tema.
Antes de la constitución y comienzo de los trabajos de la Mesa citada, la noticia que trasciende es el conflicto entre los agentes implicados y el Ayuntamiento, por no haber convocado a una plataforma ciudadana, integrada mayoritariamente por comerciantes, por no tener la consideración de asociación.
El PEPRICHYE no será la solución pues cuando, por fin, estuviere en vigor, los plazos para poner en marcha y conseguir la re-habitación y rehabilitación del Centro Histórico, seguirán siendo muy amplios. Y los que lo re-habiten, se guiarán por pautas de consumo y canales de compra, que están muy lejos de los sistemas de venta actuales en los que el uso de las nuevas tecnologías tienen un papel importante.

La solución, en mi criterio, podría venir, desde las ideas que supongan emprender un proyecto comercial viable mediante la creación de empresas, sin importar su tamaño, prestando atención preferente  a la formación, permanentemente actualizada, de sus equipos gestores. (E.García Máiquez, 2014).

La Mesa Profesional del Comercio, encontrará ideas útiles consultando las páginas114, 115 y 116 del Plan Director de El Puerto 2015-2022. En ellas se refleja la “línea estratégica para incentivar la renovación y competitividad del comercio local”. Con sus “objetivos, propuestas de actuación, principales problemas y dificultades, indicadores y agentes implicados”.
Un mensaje final al Ayuntamiento -Equipo de Gobierno y funcionarios que les afecte-: la puesta en marcha de una idea emprendedora –empresa comercial o productiva- necesita la colaboración de las administraciones en todos sus niveles. Agilizar su puesta en marcha, acortando los plazos de los distintos trámites, para que se convierta en una unidad de negocio rentable. Cada día de retraso es una pérdida que significa un lastre que condiciona su apertura y también su viabilidad.
“El mundo como lo hemos creado es un proceso de nuestro pensamiento. No puede ser cambiado sin cambiar nuestro pensamiento.” (Einstein). Por todo ello, si el PEPRICHYE se considerara la solución al problema cuya superación se pretende, habría que innovar, cambiar la mentalidad y denunciar las responsabilidades de los que han hecho fracasar tantas iniciativas empresariales, con su ineficiencia o actuaciones en las que, sin duda, primaron conflictos partidistas, por encima del interés general de El Puerto de Santa María. 
  Antonio Ortega Rojas
Socio de Bellas Artes Sta. Cecilia

sábado, 13 de octubre de 2018

LECCIÓN INAUGURAL DEL CURSO 2018-2019.

LA IMPORTANCIA DEL DIBUJO EN LA PRENSA DEL SIGLO XX


Para establecer la importancia del grafismo en la prensa a principios del siglo XX. En la obra de Rodríguez Aguilar La Pintura Sevillana (1900-1936), se dice lo siguiente:

Teniendo en cuenta el tratamiento que se hace de la información artística en la prensa del momento, cabe hablar de crónicas o de críticas artísticas. Las primeras se refieren a la explicación o relación de los hechos sin que se emitan opiniones o conclusiones personales, ya que son elaboradas sin firma desde la redacción de los periódicos, aunque todos ellos ostentaban tendencias políticas o religiosas muy determinadas. En cuanto a las críticas artísticas, estas partieron de las plumas de los más prestigiosos ilustradores nacionales del momento.

A principio de siglo, tanto las fotografías, como las ilustraciones en forma de dibujos fueron muy ocasionales en la prensa sevillana. Realmente, fue a partir de 1920 cuando de forma seriada aparecieron asiduas colaboraciones de los dibujantes en los principales periódicos sevillanos: ilustraciones para artículos literarios o para crónicas taurinas y deportivas, retratos-caricaturas, historietas cómicas, etc.

En cuanto a las reproducciones fotográficas de obras o acontecimientos artísticos; estas, aunque presentes en la prensa sevillana desde finales del XIX, no fueron comunes en los periódicos diarios hasta mediados del XX. (Rodríguez Aguilar, 2000)


Tomando en consideración dicho contexto, es necesario señalar que la labor como dibujante de Vicente Flores Navarro se inició a finales de los años veinte del siglo pasado, en unos momentos en que la fotografía iniciaba su batalla frente al dibujo en la información gráfica y, aunque en la parte bibliográfica se ha tratado de diferenciar entre el dibujo y la fotografía, parece necesario volver al tema y puntualizar los siguientes detalles:
El momento que se plasma realmente en el dibujo no ha existido, pues se construye acumulando distintos instantes, que se representan en un constante ir y venir de la mirada; así el dibujo no se refiere a un instante sino a una experiencia constructiva: “Un dibujo contiene el tiempo transcurrido al hacerse y esto significa que posee su propio tiempo, independientemente del tiempo vital que describe”. La fotografía, en cambio,lo capta casi instantáneamente, por lo general a una velocidad que el ojo humano no puede percibir; el único tiempo contenido en una fotografía es el instante aislado de lo que muestra.

El tiempo que existe en un dibujo no es uniforme. El artista concede más tiempo a lo que considera más importante. En una fotografía el tiempo es uniforme: cada parte de la imagen es sometida a un proceso químico uniforme; en el revelado, todas las partes son iguales. (Díaz Padilla, 2007).
Actualmente se reconoce el carácter informativo de la fotografía y hay que asumir que ningún dibujante o pintor es capaz de registrar instantáneamente un acontecimiento en el momento en que se produce. Lo más probable es que el artista agregue algunos detalles que no pudo registrar en el momento del suceso, tomándolos de su memoria y, hasta es posible, que desvirtúe lo acaecido. La operación del dibujo exige una cierta división entre lo significante y lo insignificante; el dibujo no reproduce todo. En la fotografía, por el contrario, elegido el tema, el marco y el ángulo no se puede intervenir; por ello, la denotación del dibujo es menos pura que la denotación fotográfica. La fotografía congela el momento y el movimiento y percibe cosas que para el dibujante resultan imposibles. (Abreu Sojo, 1998).

Así pues, dibujar, en principio, es dar forma gráfica a algo marcando las líneas de su figura sobre una superficie. Tal idea ha evolucionado a lo largo del tiempo y según la
investigadora Carmen Bermúdez:
El dibujo sigue siendo un medio necesario para el aprendizaje y para el desarrollo progresivo y estudio de una obra que puede hacerse en otro medio. Es un sistema de análisis de las formas para entenderlas, de ahí su inigualable poder educativo aunque también es un lenguaje que debe albergar además del análisis, la emoción y la expresión en un entorno íntimo y directo. Pero además de este hecho, hay otro característico de nuestro tiempo: el dibujo se ha independizado y ha adquirido mayoría de edad como obra de arte en sí misma, sin necesidad de vincularse a una obra final en materiales más nobles como son, tradicionalmente el “cuadro” o la escultura.

Dentro de esa autonomía algo hace especial al dibujo: es el nivel más íntimo y directo de la producción del artista. Producto genuino de la búsqueda, de los ensayos y tanteos, contiene una carga enorme de energía y de subjetividad, pues en él se imprimen las dudas y errores, las amarguras y felicidades del proceso de crear.

Más adelante especifica: Otro rasgo propio del dibujo contemporáneo es la superación de la tradicional dicotomía entre Dibujo y Color que ha recorrido toda la teoría artística y la práctica de muchos creadores desde que se formulara en las páginas de los tratados, que identificaban el dibujo con la forma y la razón, y el color con la emoción y la sensación. En el umbral del siglo XX, Cézanne anticipó este proceso consumando la unión de dibujo y color; algo que estaba implícito en Delacroix. A partir de entonces muchos artistas dibujan con el color transfiriendo al material pictórico la agilidad del trazado gráfico. (Bermúdez Sanchís). 

El dibujo periodístico se ha utilizado normalmente como ilustración de un texto con intenciones documentales o interpretativas y puede ser elaborado en el escenario de los hechos o a partir de la lectura de un trabajo periodístico. Antes del advenimiento de la fotografía el mundo de la prensa y durante algún tiempo en coexistencia con ella, el dibujo informaba por sí mismo o con el apoyo de un título o leyenda.

Por tanto, el dibujo vive una doble condición, de un lado es un medio creativo para la ejecución final de otras obras y, al mismo tiempo, puede o debe ser considerado como un arte independiente y que, al igual que la pintura, recibió el influjo de los movimientos artísticos de la época.

El dibujo utilizado en prensa suele formar parte de una información completa, pues suele incluirse como algo que complementa la descripción de una información y puede tener carácter ilustrativo, humorístico e, incluso, publicitario. Con tales criterios y junto a la caricatura ya se utilizó en el siglo XVII, aunque su expansión se corresponde con los finales del XIX. 

Tomado de la Lección Inaugural curso 2018-2019, dictada por el académico de Santa Cecilia, profesor Dr. D. Vicente Flores Luque.


GALERÍA DE IMÁGENES
Pulsar la imagen para ampliar

Uno de los dibujantes más representativos fue, VICENTE FLORES NAVARRO.

Excepcional dibujante de viñetas, humorista gráfico, pintor de cerámica, óleos costumbristas y taurinos (Sevilla, 1.911 – Sevilla, 1.990).

Colaboró con periódicos locales como “La Unión” y en revistas como “Sevilla”, “Sevilla en Fiestas”, “Triana” o “El Adalid Seráfico”. En 1.932 ingresó en el diario “ABC” de Sevilla como colaborador artístico para sustituir a Andrés Martínez de León, que se había marchado al “ABC” de Madrid. Aquí trabaja como ilustrador de artículos y humorista gráfico, realizando caricaturas de personajes de cine y teatro, y comenta partidos de fútbol y corridas de toros.

Trabajó en “ABC” unos 50 años y, según unos estudios efectuados, se estima que realizó unos 10.000 dibujos. Se trataba de un dibujante excepcional. Desde su entrada en “ABC” también colaboró con la “Hoja del Lunes”, publicación de la Asociación de la Prensa Sevillana.

Como pintor cultivó el género costumbrista, pintando al óleo, principalmente, asuntos relacionados con los toros, el Rocío y el olivar. Gran parte de su obra, realizada al óleo, está en América; la relacionada con la tauromaquia en países como México, Venezuela y Colombia, y la del olivar en Estados Unidos.

EN ESTE VÍDEO PODRÁN VER PARTE DE SU OBRA

martes, 9 de octubre de 2018

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (368)


  LOS HIJOS DE LA GABRIELA

Gabriela Ortega en el café del Burrero con veintipocos años  y en su casa de la Alameda con cincuenta y tantos 

Rafael está en El Puerto/ Fernando se fue a Jerez/ los dos hermanos por cierto/ con toros de Guadalest/ Pero tengo un cuchillito/ que me ronda la cintura/ en Córdoba Joselito/ con seis toros de Miura/ La madre está dormivela/ son tres clavos de amargura/ los hijos de la Gabriela.

Hace unos días, moviendo el dial del transistor, surgió como por arte de magia la copla “Los hijos de la Gabriela”, a la que corresponden los versos anteriores. “La Gabriela” no era otra que Gabriela Ortega, casada con el matador de toros Fernando Gómez y madre de tres matadores: Rafael, Fernando y José. Este último, el más famosos de los tres, conocido como Joselito “El Gallo”, murió en Talavera de la Reina en mayo de 1920 cuando sólo contaba veinticinco años y parecía llamado a ser el dueño y señor del toreo; su monumento fúnebre en el cementerio de San Fernando de Sevilla, obra de Mariano Benlliure, puede ser el de más calidad artística de los existentes en el mismo. Precisamente Joselito “el Gallo” es el autor de la famosa frase “Quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros” recogida en una cartela de azulejos de cerámica existente en el callejón de la entrada principal de la Real Plaza de El Puerto, frase que pronunció en una tertulia taurina en San Sebastián en 1916, posiblemente para establecer la forma tan distinta de ver el toreo entre los aficionados del norte y “los de aquí abajo”.

La copla describe la angustia de la madre de “los Gallos” cuando alguno de ellos toreaba y que, en ocasiones, se multiplicaba por tres. Pero esa angustia, esa zozobra, de “La Gabriela”, ese quedarse en casa rezando hasta recibir noticias de que sus hijos habían rematado la tarde sin sufrir percance alguno, es la misma que han vivido todas las madres de toreros y, muy especialmente, las que han sido cabeza visible de dinastías toreras, casadas con toreros y madre de toreros.

Actualmente, se puede rastrear acerca de cualquier tema y siempre se encuentra algo, por eso centrando la búsqueda en nuestro entorno he encontrado cinco “familias numerosas” que pueden servir de ejemplo:
Dolores Bazán, casada con Manuel Martín-Vázquez y madre de los matadores Manolo, Rafael y Pepín.
         Concepción Garcés, casada con José Vázquez Roldán y madre de los matadores Pepe Luis, Manolo, Rafael y Antonio Vázquez.
María del Consuelo Araujo, casada con Cayetano Ordóñez “Niño de la Palma” y madre de Cayetano, Juan, Antonio, Pepe y Alfonso Ordóñez.
Carmen Jiménez, casada con Manuel Mejías Bienvenida “El Papa Negro” y madre de Manuel, José, Antonio, Ángel Luis y Juan.
Gracia Lucas, casada con Domingo González Mateos “Dominguín” y madre de Luis Miguel, Pepe y Domingo.

Hay más madres que sufrieron la angustia del rezo, la espera de la noticia o la llamada de teléfono, aunque la que quedó como ejemplo para la posteridad en las letras de las coplas fue la madre de Joselito, “La Gabriela”.
                     Vicente Flores Luque
Académico de Santa Cecilia

sábado, 6 de octubre de 2018

HISTORIA DEL ARTE. San Martín de Frómista


Simbología


La iglesia de San Martín de Frómista es uno de los centros mágicos del Camino de Santiago, ya que reúne los elementos fundamentales del arte románico, además de los misterios arquitectónicos, la cábala y el esoterismo, Para adentrarnos en sus muros empezaremos contando la historia del mayordomo del hospital de San Martín, que fue excomulgado por no haber devuelto un préstamo que le había concedido un judío para realizar reparaciones en el albergue, El mayordomo se olvidó de la pena eclesiástica; y cuando se acercó a comulgar la hostia se quedó pegada a la patena, que desde entonces se conserva en un relicario para su veneración.

Uno de los primeros aspectos que caracteriza al románico es su teología, ya que este arte se fundamenta en la bajada de Dios a la tierra. El cuadrado es el símbolo terrestre por excelencia. La planta está formada por dos cuadrados, dentro de los cuales se circunscriben los ábsides y el diseño lineal de las naves. El cuadrado reúne más simbolismos, como los cuatro puntos cardinales representados en las ventanas de la linterna que iluminan un crucero completamente cuadrado. El aspecto religioso del simbolismo del cuadrado lo apreciamos en el Tetramorfo, donde las representaciones de los cuatro evangelistas en las trompas convierten el cuadrado en octógono comunicando lo terrestre a través del ocho con el círculo de lo celestial. El ocho simboliza la comunicación de Dios con el hombre, materializado en la  justicia divina. Si analizamos el conjunto de los elementos arquitectónicos situados en la vertical del crucero, se aprecia la morada de Dios (círculo) que se comunica (octógono) con el hombre en la tierra (cuadrado). Los cuatro evangelistas que sustentan el peso físico de las cargas verticales representan la doctrina.

Tiene su ábside orientado hacia el este, para que la primera luz del alba ilumine con su fuerza, venciendo a la oscuridad nocturna que simboliza el pecado. La luz se adentra por el ábside, iluminando con su primera fuerza el presbiterio; en el caso de San Martín es cuadrado y está iluminado, contrarrestando la oscuridad cuadrada del resto del templo. Otro de los elementos celestes es la cúpula, que representa la morada de Dios y de las estrellas, tiene los óculos en su lado oeste, por los que entran los últimos rayos del sol del día, simbolizando el juicio final.

Las piedras están llenas de significados mágicos y misteriosos. Los capiteles representan la lucha del bien contra el mal; la presencia de Dios (principalmente en los gallos del cimborrio); el infierno (que castiga a los que pecan de lujuria, avaricia, soberbia, ira, gula y pereza.  El capitel que muestra a Adán y Eva en el Paraíso, con la serpiente y el árbol de la fruta prohibida. Era la intención de la Iglesia medieval, recordarles a los fieles que, desde el principio de los tiempos eran pecadores. Otros de temática moralizadora: escenas de una reyerta, la fábula del cuervo y el zorro, una mujer que parece embarazada entre hombres y leones, personas que cabalgan leones, etc.

Los canecillos nos están hablando claramente del infierno, ya que a lo largo de sus figuras se descubren 91 demonios, 50 condenados y 16 animales representativos de vicios y pecados. También se aprecian  en las batallas míticas entre el bien y el mal, y en las diversas representaciones del reino del demonio.


La simbología de los números es una de las artes más antiguas de las técnicas iniciáticas de construcción.

En el exterior tiene una estructura totalmente proporcionada. El equilibro se basa en las cifras, en la perfección del número:

1 y 2: La unidad y la dualidad se encuentra en muchos de sus elementos, aunque los más representativos son la linterna octogonal y las dos torres.

3. Es la plenitud de lo sagrado, ya que representa la Trinidad. Esta  aparece en las tres naves y las tres ventanas del ábside.

4. Representa lo terreno por los cuatro elementos, los cuatro puntos cardinales, las cuatro visiones evangélicas de la vida de Cristo. El cubo es el cuadrado perfecto.

5. Es el símbolo del pentagrama, de la exactitud del hombre.

6.  Es el número de la perfección aritmética, el resultado perfecto; (1 + 2 + 3 = 1 x 2 x 3); 6 son los días de la Creación y los estadios los que tiene que pasar el conocimiento para alcanzar la comprensión  de la Divinidad. En San Martín encontramos que seis son los tramos desde el ábside del alba hasta la puerta del poniente, el recorrido entero de la luz solar.

7.  Es la suma del cuadrado  y el triángulo, el monte que se eleva desde la tierra al cielo; el número coincide con los estadios de bienaventuranza islámica; y 7 son los niveles del templo: basas, columnas, capiteles, arcadas transversales, arcadas de la bóveda y cúpula de la linterna.

8.  El 8 es la verticalidad del infinito, las direcciones cósmicas del Crismón; representa los cuatro elementos y su proyección cósmica; lo encontramos en los lados de la linterna que conduce  a Dios.

9. Es el número del saber supremo que precede a la totalidad.
Los tejados que protegen San Martín son 9: 2 torres, 1 nave mayor,     
2 naves laterales, 1 linterna,  2 brazos del crucero y 1 ábside.

10.- Es el número de la totalidad terrestre. El 10 indica el camino y es el número de los tramos de las naves laterales que el peregrino tiene que recorrer para alcanzar la clave del templo.

11.  Es la cifra del pecado, ya que resulta de la media entre la perspectiva cósmica (12) y la humana (10). El 11 es la magnitud del pecado, por ser el número al que quedaron reducidos los Apóstoles después de la traición de Judas.

12. Es el número que representa la perfección cósmica, que suele presentarse sumada a la unidad; y así vemos que son trece las ventanas que permiten la entrada de la luz solar en el interior del templo.

jueves, 4 de octubre de 2018

Paisajistas españoles de los siglos XIX y XX


Hasta los inicios del siglo XVII, en la pintura occidental, el paisaje no tenía gran relevancia, su importancia era de carácter marginal al constituir el "fondo" de cuadros de otro género como la pintura de acontecimientos históricos o el retrato. El "paisajismo" se constituyó como género autónomo en Holanda en el citado siglo XVII.

Desde el punto de vista histórico el “paisaje” no es únicamente una historia estilística, es decir, de los intentos realizados por los artistas para percibir y captar el espacio en su relación con la naturaleza y el aire libre; también es una historia de conocimiento y se reflejan en ella los acontecimientos y circunstancias de la reflexión del hombre sobre el lugar que ocupa en la naturaleza, la conciencia de su primacía o el sentimiento de participación; incluso a veces, la inquietud ante un mundo desconocido.

En la siguiente, y espléndida, página podrán conocer una enorme cantidad de obras de los más renombrados paisajistas españoles del XIX y del XX.


Pulsar en el siguiente enlace:

martes, 2 de octubre de 2018

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (367)


Cruzadas y cruzados

No sé por qué razón los acontecimientos que están ocurriendo a nuestro alrededor me traen a la memoria los sucesos que se desencadenaron con la llamada I Cruzada. La propuesta del papa Urbano II a la nobleza francesa y europea para reconquistar los Santos Lugares y liberar a Jerusalén del yugo turco no cayó en saco roto, sino que suscitó un gran movimiento al grito de “Deus le volt”, es decir: Dios lo quiere. Enseguida esta propuesta papal, que teóricamente iba dirigida a la nobleza y a sus huestes, es decir a aquellos que podían aportar los medios para la guerra y afianzar los objetivos, pronto cayó en manos de un iluminado, Pedro el Ermitaño, que sin encomendarse a nadie impulsó un movimiento dirigido a las clases humildes, es decir al campesinado de la época. Su éxito no se hizo esperar y, contraviniendo la organización que el poder fáctico tenía organizada para el evento, pronto congregó a su alrededor varios miles de personas que iniciaron la marcha hacia la Jerusalén ansiada. El entusiasmo levantado por las palabras de Pedro hizo mella en los enfervorizados campesinos que sin pensar en los peligros del camino, la falta de alimentos o los peligros de un enfrentamiento armado, se lanzaron a la liberación de los Santos Lugares muriendo la mayoría de ellos en el intento. Un cristianismo que pregonaba “mi reino no es de este mundo”, pronto mezcló el poder terrenal con los objetivos espirituales y todo perdió el sentido del mensaje del Maestro. Todo valía si se hacía bajo el paraguas de la fe.

Hoy, cuando veo a determinados personajes de este país acudir a los juzgados acompañados de una masa entusiasmada, no dejo de pensar en aquellos campesinos enfervorizados al grito de Dios lo quiere. Una multitud en busca de una Jerusalén, sin importarle las consecuencias y sin conocer los objetivos espurios de la clase dominante. ¿De verdad alguien piensa que una idea vale más que una gota de sangre derramada? ¿Nada hemos aprendido de la historia en todos estos siglos? De cruzadas y cruzados nos libre Dios pues ya sabemos en qué acaba todo esto: los pobres sufriendo y los poderosos riendo.
Juan Gómez Fernández
Académico de Santa Cecilia