miércoles, 23 de agosto de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA. Compositores del Romanticismo (1)

Compositores del Romanticismo (1800-1890)
Nicolò Paganini (1782-1840)
           
Nacido en Génova y fallecido en Niza, Paganini fue el más grande violinista de su época. Ya a los seis años, su padre le enseñó a tocar el violín y composición, quería explotar el talento de su hijo tan pronto como fuera posible y no cesó hasta  hacer del muchacho un virtuoso precoz. Los resultados pronto se dejaron ver, pues a los ocho años ya compuso su primera sonata para violín. A los doce años lo envió a dar clases con Alessandro Rolla, distinguido violinista quien, pocos días después de escucharlo, dijo que no tenía nada que enseñarle. Después tomó clases de composición con Ferdinando Päer en Parma. Tras dar un concierto como solista en Génova, en 1813, comenzó una gira por Bolonia, Florencia y Milán, donde fue bien acogido y obtuvo un gran éxito en una impresionante actuación en el teatro de la Scala. No tardó en abandonar la tutela de sus padres para seguir su carrera solo. Ese mismo año dejó Lucca para continuar sus giras de conciertos, y desde entonces fue considerado el violinista más eminente de su época. Su serie de conciertos en Viena causó sensación. Cuando Schubert le oyó durante una de sus visitas a Viena, dijo: << En el adagio de Paganini he oído cantar a los ángeles >>.
            Tres años más tarde visitó París y el entusiasmo del público aún fue mayor. Su presencia escénica sin par, y su peculiar figura, combinadas con su talento sobrenatural y la magia de su violín, ejercían un efecto sorprendente y perturbador sobre el público. Se dice que después de un concierto en Londres, trescientas personas hubieron de ser hospitalizadas por el “embrujo” que en ellas causó. Las composiciones de Paganini eran obras de un virtuoso que, aunque algunos las consideraban meras piezas de exhibición, ejercieron gran influencia en la primera generación de compositores románticos.
Sobre los veinticuatro caprichos para violín solo, F.von Reuter escribió:
<<…revelan tal riqueza de erudición pedagógica y tan inagotable fantasía poética, que son una prueba convincente del valor de Paganini como compositor y como intérprete>>.


Además de los caprichos, Paganini compuso: 
§   conciertos para violín y orquesta,
§  Sonata nº12 en Mi menor Op.3 y Sonatina “Grande”.
Para escucharlos, pulsen los títulos en color.


Gioacchino Rossini (1792-1868)

Nacido en Pésaro y fallecido en París, llegó al mundo en el teatro, pues su padre formaba parte de una modesta orquesta de teatro y su madre era cantante. Con ellos, desde niño, estuvo de gira por Italia. Estudió trompa, teclado y canto, y su talento en esta especialidad le valió para que, al trasladarse la familia a Bolonia, a los catorce años fuese admitido en la prestigiosa Academia Filarmónica de la ciudad. Empezó a componer muy pronto, a los once años compuso su primera obra: un conjunto de sonatas para violín. No tardó en probar suerte con la ópera y, diez años después llegó su ópera bufa La cambiale de matrimonio. Fue su primer encargo al que siguieron otros muchos, entre ellos la ópera heroica Tancredo, L’Italiana in Algeri e Isabel, reina de Inglaterra, todas ellas del mismo periodo.
En 1815, Rossini fue nombrado director de los teatros napolitanos: el San Carlo y el del Fondo (hoy llamado Mercadante). Eso le obligaba a componer una ópera al año y esta productividad le llevó a crear, en 1816, una de sus primeras obras maestras: Otelo,  basada en el de Shakespeare, y la ópera bufa El barbero de Sevilla, inspirada en la polémica obra de Beaumarchais. Su estreno fue interrumpido por los seguidores del compositor Giovanni Paisiello, autor de otra ópera sobre la misma obra literaria, pero la calidad de la versión de Rossini, que originalmente tituló Almaviva terminó por imponerse y recoger su merecido éxito.



En 1822, Rossini renunció a sus cargos en Nápoles para viajar a Viena, Londres y París, donde se estableció por aceptar el cargo de director musical del Théatre-Italien. De este periodo destacan sus obras El viaje a Reims, pequeña obra compuesta con motivo de la coronación del rey Carlos X, en 1825, y la ópera Guillermo Tell, su última ópera (1829) y la primera gran ópera histórico-política, sobre la que Donizetti declaró:
 <<Rossini compuso el primer y tercer acto. El autor del segundo acto fue Dios>>.

Rossini, además de componer óperas populares fue un gran innovador. Una de sus creaciones fue el llamado <<crescendo de Rossini>>. Un crescendo es el aumento gradual del volumen de la música, pero resulta difícil aumentar el volumen cuando ya se está tocando, o cantando, con fuerza. Rossini creó un crescendo especial que parte de un patrón rítmico en unos pocos instrumentos al que, poco a poco, se incorporan más y más. Otra innovación se observa en la notación de las partes cantadas, donde los cantantes acostumbran a ornamentar sus líneas melódicas añadiéndoles notas adicionales con el fin de demostrar su virtuosismo. Rossini empezó a escribir los ornamentos para obligar a los cantantes a respetar sus gustos.



Franz Schubert (1797-1828)
Los orígenes de Schubert no fueron los de un gran compositor. Nació en un suburbio vienés, vivió y  murió en Viena. Su padre, maestro de escuela, trató de dar una buena educación a sus hijos, y le enseñó a tocar el violín mientras su hermano mayor le daba lecciones de piano, pero su instrucción musical seria no empezó hasta los once años, cuando ingresó en la Capilla Imperial. Allí aprendió a tocar el violín, el órgano y el piano, tan bien lo hacía que se le permitió tocar en la orquesta de la escuela, y su profesor declaró:
<<No se le puede enseñar nada; todo lo ha aprendido de Dios>>.
 Dejó el seminario a los dieciséis años para hacerse maestro como su padre, pero no dejo la composición musical. De hecho, su producción musical, entre 1813 y 1816, incluye cinco sinfonías, cuatro misas, tres cuartetos de cuerdas y cientos de Lieder, incluidos los famosos der Erlköning y Gretchen am Spinnrade, ambos sobre poemas de Goethe, que anuncian el nuevo enfoque del género.
            Schubert halló en el lied una forma musical que se podría decir creada para él y  lo llevó a su grado máximo de expresión. Fue el supremo señor de la melodía. Si las composiciones de Beethoven están sostenidas por la fuerza de idea y del tratamiento dramático del tema, las composiciones de Schubert descansan enteramente sobre la belleza y la dulzura de la melodía, por eso las obras de Schubert están, por una parte, llenas de sentimiento, y por la otra falta de contraste. Su música es intensamente espontánea, sin elaboración alguna. Schubert utiliza las modulaciones y los cambios de tono con mayor audacia que sus contemporáneos, dando así un impulso a una música que habría de dictar leyes para todo un siglo. Su producción representa la frontera entre el clasicismo y el romanticismo, y sus obras mayores muestran el conflicto entre la exigencia de la forma clásica y la libertad de expresión.
            Compositores como Haydn, Mozart o Beethoven musicaron la poesía de su tiempo, pero sus músicas fueron construidas según el modelo prescrito por los conceptos musicales de la época. Schubert, al contrario, penetró en la poesía y la hizo revivir en la música. Desde su primer lied consiguió lo que ninguno de ellos había conseguido: una fusión artística íntima e indisoluble entre el texto y la música. En sus tres últimos años de vida, Schubert compuso varias obras maestras:


§  Sinfonía nº9 <<Grande>>
§  Fantasía enFa menor <<Íntima>,  para piano a cuatro manos
§  Los lieder:Ave María, y Winterrise,(Viaje de invierno).
§  Die schöne Müllerin (La bella molinera) y La muerte y la doncella
Para escucharlos, pulsen los títulos en color.
Academia de Santa Cecilia

lunes, 21 de agosto de 2017

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA(320)

Murillo.​​ En su IV centenario.

La última gran exposición que pudimos ver en Sevilla enfrentó cara a cara a los dos grandes genios de la pintura: Velázquez y Murillo, o Murillo y Velázquez. Sé que muchos se acercaron al Convento de los Venerables pensando que la comparación de estos grandes dejaría a Murillo en un nivel inferior. Todo lo contrario. Ver sus cuadros junto a los de Velázquez ha engrandecido su figura y su genio.

Este año se conmemora el IV aniversario del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo. Este genial sevillano, huérfano desde los nueve años, comenzó a trabajar en el estudio de Juan del Castillo. Su primer gran encargo, en 1645,  fue la serie de once lienzos para el Monasterio de San Francisco el Grande. Pintor de niños (golfillos y mendigos que nos sorprenden por su belleza serena) y de temas religiosos  (Inmaculadas, Sagradas Familias), fue también un gran retratista. El prolífero pintor trabajaba sobre un andamio en la iglesia de Santa Catalina de Cádiz cuando sufrió una caída a consecuencia de la cual falleció en 1682.

Pocos pintores han tenido una aceptación tan general en vida como la que tuvo Murillo. Y tras su muerte, su fama hizo que su obra fuera codiciosamente buscada por coleccionistas, lo que desperdigó su producción. Por supuesto, no hay un museo importante del mundo que no tenga un Murillo, pero también hay muchos cuadros en manos de particulares. La religiosidad amable, que es la nota distintiva de la producción de este pintor, lo convirtió en un pintor muy popular.

Este martes, la Academia celebra el nacimiento de Murillo invitando  a un experto conocedor de su obra, don Enrique Valdivieso. ​ Catedrático​ de Historia​ ​​del​ Arte​​ ​de​ la​​ Universidad​ ​de​ ​Sevilla y miembro​ ​de​ ​número​ ​en​ ​la​ Real​ Academia​ ​​Sevillana​ ​de​ ​Buenas​ ​Letras.​ Una​ ​parte​ muy importante de sus estudios los ha dedicado ​ a​  ​la​ ​ pintura​ ​ sevillana,​ renacentista,​ ​ ​barroca​ ​y ​ ​de los ​ siglos​ ​ XIX​ ​ y​​  XX.​ ​​Entre​ ​sus​ ​principales​ publicaciones​​ ​vamos a destacar hoy dos en concreto, Murillo: sombras​​ de ​​la​​ Tierra,​​ luces​​ del​​ cielo​​ ​(1990) y Murillo,​​ catálogo​​ razonado​​ de​​ pinturas​ (2011).​ Este último está llamado a ser una obra básica para cualquier estudioso del gran pintor pues no solo recoge toda su producción conocida, sino un número muy importante de obras hasta ahora inaccesibles.​ ​ Pero además, el profesor Valdivieso es capaz de hacer un retrato histórico de la Sevilla del siglo XVII y del ambiente artístico que rodeó al pintor, ​"que ​​supo​​ introducir​​ amabilidad,​​ esperanza ​ y​ alivio a​​ las penas​ de ​una​ época​ desgraciada, en​ la​ que​ ​​la peste  ​y ​ ​el hambre asolaron​​ la​ Sevilla ​​de​​ esos​​ años​​ negros".
No podíamos contar con nadie más preparado para acercarnos al universo de Murillo.

 Carmen Cebrián
Académica de Santa Cecilia

miércoles, 16 de agosto de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA, Capítulo X y (3) El Romanticismo

La Ópera en el siglo XIX
La mayoría de las óperas que se representan y seguimos escuchando datan del siglo XIX, cuando el género era muy popular. Tras el mordaz humor de la ópera italiana, la grandilocuencia de la ópera francesa, o la pasión calculada de los dramas musicales wagnerianos, la ópera romántica fue el vehículo perfecto para expresar las ideas románticas más profundas y las más tontas.




La ópera italiana se representaba en todas las ciudades europeas. Italia siguió siendo la fuerza dominante de la ópera decimonónica. A Rossini le sucedió Vincenzo Bellini, cuya ópera Norma tanto se representa aún hoy. Donizetti y su célebre ópera  Lucía de Lamermoor  - basada en una obra de Walter Scott - es otra ópera frecuentemente representada. Pero quien representa el cenit de la ópera italiana, con la profundidad dramática cada vez más realista, es Giuseppe Verdi.
A finales del siglo XIX, cuando Giacomo Puccini (1858-1924), sucesor de Verdi, se inició en la composición, la ópera italiana estaba en franco declive. Desde los esplendorosos días de Rossini, Donizetti y Bellini, se habían producido incontables obras, muchas de las cuales estuvieron sólo unas noches en cartel antes de olvidarlas para siempre. Con las notables excepciones de Mefistófele de Arrigo Boito, y de Verdi que ya componía sus últimas óperas, parecía que los genios italianos de la ópera se hubieran extinguido.
Pero en la década de 1880, Puccini estrenó en Milán Le Villi, su primera ópera que obtuvo un gran éxito. En cambio no ocurrió lo mismo con la segunda Edgar, cuya música era débil, y el libreto de Fontana aún más. Cuatro años más tarde el estreno de Manon Lescaut representó un triunfo absoluto que redimió al autor y lo colocó en el camino hacia la gloria.  A ésta le siguieron, La Bohème, una de sus obras más famosas; Tosca, cuyo aria Recóndita alegría hace que la ópera sólo se recuerde por ella; Madame Butterfly; La fanciulla del West – basada en la obra The Girl of de Golden West de Belasco - presentada el Metropolitan Ópera House de New York,  con Enrico Caruso y Enmy Destinn, causó sensación.
En 1918 completó una serie de tres óperas en un solo acto, conocidas como el Tríptico. Por último, su ópera  Turandot  donde Puccini logró una combinación casi perfecta de melodía y profundidad, y defendió la idea del verismo, es decir, realismo operístico. Turandot contiene una de las arias más célebres y queridas del repertorio: Nessum dorma (que nadie se duema).



En Francia, en la primera mitad del siglo XIX, el estilo de ópera preferido en París fue la <<Grand Opera>>. Constaban de cinco actos y, por lo general, contenían ballets con una coreografía compleja y elaborada. En la actualidad, rara vez se representan por su longitud y por la enorme dificultad de sus partes vocales. A partir de mediados de siglo, compositores como Charles Gounod con Fausto, y Bizet con Carmen, ganaron popularidad y celebridad.
En los países germánicos el <<Singspiel>> - texto hablado combinado con música - seguía siendo el estilo más apreciado. El ejemplo más conocido es, sin duda,  <<La flauta mágica>> de Mozart. <<El cazador furtivo>> de Carl María von Weber, famosa por su riqueza melódica y su orquestación, estrenada en 1821, representó un gran avance en la ópera cantada en alemán, pero es, sin duda, Wagner el máximo representante de la ópera alemana.



Aunque en otros países no se produjeron tantas óperas como en Italia o Francia, si urgieron nuevas tradiciones operísticas donde la influencia de la Europa Occidental se combinó con temas nacionalistas y colores locales. El idioma checo está representado por Smetana y Leos Janácek, quien compuso óperas célebres como “La zorrita astuta” y “Katya Kabanova.

La ópera rusa fue la primera que atrajo la atención en occidente gracias a las obras de Mijail Glinca, quien se basó en cuentos populares rusos para componer óperas italianizantes comoUna vida por el zar” y “Ruslán y Ludmila”. Glinca fue determinante para el surgimiento de la ópera rusa, pues a finales del siglo XIX, casi todos los compositores rusos: Chaikovsky, Mussorgsky, Borodin y Rimsky-Korsakov, contaban al menos con una ópera en su haber.
Academia Santa Cecilia

lunes, 14 de agosto de 2017

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (319)

“TALLER SOLIDARIO DE COMPARTIENDO SABERES”

           
Hace unas cuantas semanas, en estas mismas páginas, escribía yo un artículo sobre “Compartiendo Saberes”, esa Asociación sin ánimo de lucro que durante todo el año ofrece conferencias, talleres y todo tipo de actividades, totalmente abiertas a todo el mundo, A lo largo del año, de Octubre a Junio, rara es la semana en que no leemos algo sobre las actividades llevadas a cabo por esta asociación que ofrece eventos, actos culturales o actividades y talleres de todo tipo, semana tras semana.

Fue hace ya cinco años, cuando la incansable Tina Fuertes, soñó este proyecto que solo podría soñar una mente como la suya, convencida que la gente colaboraría con ella en la tarea de ofrecer a los demás aquello que habían acumulado a lo largo de sus vidas. La experiencia, el conocimiento, las habilidades…..y no se equivocó. 

De manera totalmente altruista, multitud de personas se ofrecieron para participar de forma desinteresada, viendo en este proyecto la forma de devolver a la sociedad algo de lo que ellos habían recibido de ella.

Decía yo en aquella ocasión, que aparte de las numerosas conferencias, se habían impartido clases de todo tipo, desde “Castañuelas”, “Sevillanas”, “zumba”, “acuarela”, chapado de pan de oro”, etc. etc. y decía yo, que había dos talleres que habían adquirido entidad propia por la cantidad de seguidores que tenían, el taller de fotografía “Compartiendo Trípode” y el Coro Flamenco, “Compartiendo Voces”, pero sin embargo no hacía mención de otro taller, no menos importante que los anteriores, el “Taller Solidario”.


Este taller está compuesto por un grupo de doce mujeres dirigido por Carmen Morollón, que se  reúnen dos veces por semana, martes y viernes, de diez y media a una y media, en Los Toruños.  Los trabajos artesanales que realizan, se los entregan a Jaime Peinado que dirige a su vez la asociación “Aires de Ilusión”  y él se encarga de entregárselo a los niños enfermos en los hospitales de la provincia de Cádiz o a los ancianos de la Residencia de Mayores,  como también a algunos hospitales de otros lugares de España y entre sus proyectos tienen el de ayudar también a otras residencias de mayores.

Este grupo empezó haciendo bolsas de fieltro con diferentes  dibujos para tapar las “químios”  de los niños y ahora hacen gorros de algodón de colores y dibujos divertidos, mascarillas, unos muñecos de búhos con la pajarita naranja,  puesto que es símbolo de la leucemia infantil,  pajaritas pequeñas color naranja para regalar en las donaciones de sangre.  También hacen corazones de fieltro rellenos y gotitas de sangre de fieltro.

Los materiales que utilizan son de algodón, algunos donados y otros  aportados altruistamente por ellas mismas.

Una vez al mes visitan la Residencia  de Mayores “Puerto Luz” y allí pasan toda la mañana con las personas mayores haciendo búhos,  corazones, gotitas, etc  También hacen  collares, crochet y otros muchos elementos para regalar a los ancianos y a los niños.

Este pasado miércoles, día 26, fue el día del abuelo y se reunieron todas en Los Toruños, con sus hijos para hacer una convivencia.  Hubo  pintacaras,  un venenciador, juegos antiguos, juegos de  magia y de animación, etc etc.  Se trataba de integrar a diferentes generaciones y se consiguió plenamente.

Ahora ha terminado el curso y toca descansar pero en octubre empezarán de nuevo otro curso con renovada ilusión.
Jesús Almendros Fernández
Socio colaborador de la Academia




miércoles, 9 de agosto de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA, Capítulo X (2) El Romanticismo

La música de cámara:
            La expresión personal era de suma importancia para los compositores románticos. Unos, como Berlioz y Wagner, preferían expresarse mediante obras orquestales y óperas; mientras que otros, como Schubert y Brahms, se sentían más a gusto en un marco más íntimo, como un salón. Así nació la música de cámara.

Teniendo en cuenta esta peculiaridad, a la música de cámara se la puede definir como la concebida para ser interpretada por un grupo reducido de músicos,   principalmente cuartetos de cuerda, en una habitación – la cámara – de un palacio o un salón familiar.

            Su popularidad coincidió con el auge de los músicos aficionados, en especial en países como Austria, donde tocar un instrumento era habitual y normal entre la clase media. Para promocionar la música de cámara, en muchas ciudades europeas, se crearon sociedades musicales cuyos miembros se dedicaban a dar conciertos de instrumentos de cuerda: el cuarteto formado por dos violines, una viola y un violonchelo, era el tipo de instrumentación más común en la música de cámara.

Shubert y Brahms, y los cuartetos de cuerda, fueron los principales exponentes de la música de cámara del siglo XIX.


El “Lied” – canción - alemán, consiste en la musicalización de un poema para piano y voz.  Aunque cualquier buen poema se consideraba apropiado para un lied, los compositores preferían a ciertos poetas alemanes: Goethe, Henrich Heine, Joseph von Eichendorff, un auténtico romántico, cuyo poema<<Noche de luna >> fue musicalizado por, al menos, ocho compositores. Schubert escogió textos de Wilhelm Müller para componer sus lieder: La bella molinera y Winterreise (viaje de invierno). Como para interpretar el “lied” sólo hacen falta dos músicos, en poco tiempo se convirtieron en elemento fundamental de las reuniones de salón.
            Schubert no es que fuera el inventor del lied, pero sí fue el más grande de sus cultivadores. Sus lieder simples, sólo en apariencia, eran sublimes melodías con acompañamiento de piano. En ellos, la voz y el piano se convierten en compañeros del mismo nivel. Compuso más de seiscientos pero tal vez, los más conocidos sean, Ave María y La muerte y la doncella.
Robert Schumann fue otro gran compositor romántico de Lieder. En ellos, la voz  del cantor termina casi en un susurro expresando el abatimiento del poeta, pero el piano sigue repitiendo la melodía que, poco a poco, se descompone en acordes que parecen caer al suelo como pompas de jabón.Robert Schumann, en cierto modo, es el portavoz del Romanticismo.

-         Schubert y Schumann no fueron los únicos compositores destacados de Lieder.
-         Félix y Fanny Mendelssohn, al igual que Brahms, compusieron muchos lieder.
-         Carl Loewe y Robert Franz dedicaron su carrera al lied.
-         Berlioz  y Wagner compusieron lieder con acompañamiento de piano.



El piano se fue introduciendo de forma gradual formando los grandes quintetos: piano + cuarteto de cuerda. El Quinteto de piano en fa menor, de Brahms, es una de las obras maestras de la música de cámara del siglo XIX. El piano se convirtió en el instrumento romántico por antonomasia: era capaz de combinar desde acordes llenos y orquestales hasta melodías suaves y ligadas que casi sonaban como la voz humana. Casi todos los compositores románticos compusieron para piano, aunque los más destacados fueron Chopin y Liszt.
            Otra de las manifestaciones de la vida musical en París, fue la de la llamada “sociedad de salón”, ésta tenía lugar en reuniones de hogares privados donde, las anfitrionas –“salonnières”- mujeres sofisticadas pertenecientes a la nobleza o a la clase alta, convocaban a la élite para debatir temas intelectuales, escuchar conciertos o lecturas de poemas. Las “soirée” musicales eran parte integral de la cultura parisina que permitían establecer una red muy valiosa de contactos.  Uno de los compositores favoritos de estas reuniones de salón fue Chopin, a quien invitaban para que entretuviera a los concurrentes con sus nocturnos, valses, mazurcas, polonesas, scherzos, estudios e improvisaciones al piano.
El nombre de Chopin es sinónimo de piano.
Academia Santa Cecilia 

lunes, 7 de agosto de 2017

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (318)

D. Pío del Río Hortega
Un médico clave en la investigación neurohistológica

Esta noche en los Martes de la Academia voy a esbozar la figura de D. Pío del Río Hortega, médico clave en la neurohistologia, nace en Portillo (Valladolid) en 1882 y fallece en Buenos Aires (Argentina) en 1945. Louis Pasteur Vallery-Radot dijo:”Acaba de morir, uno de los más grandes histólogos de los tiempos modernos”. Su discípulo Ortiz Picón nos cuenta que desarrollaba un eficiente magisterio, no sólo por su directo conocimiento de la neurohistología y sus sugerencias respecto a temas de investigación, sino también por su orientación tecnológica. Mi maestro, el profesor Campos, con la capacidad de síntesis que le caracteriza lo describe como un voluntarioso de la investigación.

¿Cuáles son los méritos de Río Hortera para ser recordado esta noche?

1.- Creador de la Técnica Histológica del Carbonato de plata. Esto lo realiza gracias a su formación que inicia con López García, la continua con Achúcarro y por último con Santiago Ramón y Cajal. Este aprendizaje le lleva a Río Hortega, con su trabajo insistente, a encontrar un método de coloración el carbonato de plata. Ahora se van a cumplir casi cien años de la descripción de dicho método, con el objetivo de desvelar el llamado por Cajal elemento “apolar”.

2- Sus trabajos sobre la Neuroglía ponen de relieve que en ese elemento apolar se hallan dos variedades celulares: la microglía, de pequeño tamaño, que predomina en la sustancia gris de los centros nerviosos. Y la oligodendroglía, célula redondeada con un corto número de prolongaciones, localizadas preferentemente en la sustancia blanca de los centros y relacionadas con las fibras nerviosas. Estableciendo, además, el origen mesodérmico de la microglía, diferenciándola del resto de células del tejido nervioso que proceden del ectodermo.

3- Y por último, sus trabajos sobre los Tumores del Sistema Nervioso, en los que reordenó la clasificación de los tipos tumorales del sistema nervioso y redefinió algunas de esas variedades. Su monografía sobre los tumores del sistema nervioso, sigue siendo una cita permanente para todos los estudiosos del tema.

Estas aportaciones fueron importantes en su tiempo y por tal motivo fue propuesto en tres ocasiones para optar al premio Nobel, pero las circunstancias en las que le tocó vivir no fueron las propicias, ni las adecuadas, y además, la muerte le vino prematuramente y le privó de tal reconocimiento. A esta singular figura de la medicina española vamos a recordar esta noche.
 Pascual Vicente Crespo Ferrer
Académico de Santa Cecilia

sábado, 5 de agosto de 2017

PLAN DIRECTOR DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA 2015-2022

NOTICIAS DE NUESTROS ACADÉMICOS

El Ayuntamiento de El Puerto de Santa María a través del Área de Fomento, acaba de publicar el libro "Plan Director de El Puerto de Santa María 2015-2022. El trabajo ha venido precedido de una amplia tarea muy compleja de coordinación y normalización entre las diez y siete personas que han formado parte del equipo. Los Académicos de Santa Cecilia, Prof. Dr. Antonio Leal Giménez y la Prof. Dra. Ángeles Frende Vegalo han dirigido siendo responsables de su ejecución y que de una manera altruista, sin recibir nada a cambio y con ánimo de que el documento resultante pudiera ser útil para cualquier equipo de gobierno que, en cada momento estuviera dirigiendo la Institución Municipal, y por ende servir a todos los portuenses.

El Plan Director parte de la situación del municipio de El Puerto de Santa María en el período 2014-2015 y establece, en primer lugar, la visión de futuro deseada para la ciudad en el horizonte del año 2022. Tras más de dos años de trabajo, el documento recoge las estrategias que debe seguir la ciudad en los próximos años para posicionarse como un lugar privilegiado para vivir, propiciar una mayor competitividad a sus empresas y garantizar un futuro a sus jóvenes y al conjunto de su población.


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A lo largo más de doscientas páginas se definen líneas, objetivos y acciones que se resumen en los proyectos estratégicos recomendados para llevarse a cabo. Esta visión es fruto de las aportaciones y quehacer conjunto de la propia ciudadanía, especialistas y grupos de trabajo multidisciplinares a lo largo de un proceso abierto y participativo, en el que se ha reflexionado sobre diferentes ejes: el diagnóstico de la ciudad en varias dimensiones, (de sus fortalezas y oportunidades, debilidades y amenazas), el análisis del contexto externo, las tendencias en el ámbito urbano, las referencias y buenas prácticas de otras ciudades, las condiciones del entorno, y de la valoración de alternativas y su impacto.
Academia Santa Cecilia